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Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

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Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

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Monday, March 23, 2015

"En busa de un retrato" de Días Mas Paloma


En busca de un retrato

Paloma Díaz Mas
(España)

Las baldosas coloradas de la entrada cuidadosamente bruñidas con cera, la deslumbrante escalerita de claraboya convertida en invernadero para unas plantas casi amenazadoras de puro rozagantes, la casa de largo pasillo y barnizadas maderas, con los montantes de las puertas coquetamente encortinados de una cretona de florecitas muy limpia y muy planchada.

El comedor de nobles muebles de viejo roble, con su suntuosa cancela modernista –lotos rosas y nenúfares azules de pétalos traslúcidos y esmerilados, entre retorcidos pámpanos de un verde botella– que daba a la azotea. Y en ella, de nuevo las baldosas tan brillantes que parecían pintadas con aceite y bajo el sol azaleas, petunias, alegrías, pendientes de la reina, gitanillas, geráneos, cóleos morados. Y en la sombra helecho, hiedra enana, cintas y esa planta que nosotros llamamos amor de hombre, pero que en inglés es judío errante y en francés miseria. Y en un rincón los cactus, milagrosamente floridos, y las plantas de olor: la hierbabuena, el sándalo y la albahaca.

Pero sobre todo la cocina: una cocina antigua y grande, de azulejos blancos y armarios de pino pintados de blanco, y blancas cortinas en la ventana y una pila de mármol blanco en la que la abuela María lavaba –montañas de espuma blanca– la blanca loza, para secarla después con un suave paño de algodón blanco. Fuera, sobre las cumbres de las montañas circundantes, muchas veces nevaba.