Les invito a escuchar el audiocuento: "Mi perro canelo" de Margarito Ledesma
Mi perro Canelo
Margarito Ledesma
Yo tenía un perro canelo,
un perro muy entendido;
nomás le echaba un chiflido,
y hasta botaba en el suelo.
Le decía “vete”, y de iba;
“quédate aquí”, y se quedaba;
“bájate de ahí”, se bajaba;
“sube”, y subía para arriba.
Le decía “dame la mano”,
luego luego me la daba;
le decía “baila”, y bailaba
como si fuera un cristiano.
Le decía “ven acá, perro”,
y luego luego venía;
solo cuando no quería,
iba a esconderse en el cerro.
Todo lo que le mandaba
con mucho gusto lo hacía,
y si nada le decía,
el tampoco no hacía nada.
Tiraba piedras al cerro
y el iba y las recogía,
y luego hasta me traía
en vez de piedra, un becerro.
Pero no vayan a creer que era un becerro grande, pues no hubiera podido con él; sino becerritos chiquitos, de esos que todavía maman, y a veces un chivito o un puerco de tamaño mediano.
Era un perro de buen paso
que siempre me obedecía;
solo cuando no quería ,
entonces no me hacia caso.
Le decía “no hables”, no hablaba;
“no comas”, y no comía;
“no tuesas”, y no tosía;
“no gruñas”, y no gruñaba.
Era un animal tan bueno
que todo, todo lo hacía.
¡Lástima que un policía
me le haya echado veneno!
Nota – Muy bien sé que no se dice “gruñaba”, sino “gruñía”; pero si le hubiera puesto así no habría resultado el verso, y entonces los que ustedes ya saben habían de decir que qué feo le andaba haciendo yo. Por eso le puse “gruñaba”.
