INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de

Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

Comparte este blog con tus amigos

Promover y difundir el blog

Y…¿qué me cuentas?

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

Haga clic aquí para ver el texto completo

¿Por qué aprender, mantener o mejorar el idioma español?

• 500 millones de personas hablan español en el mundo
• 48 millones de personas hablan español en Estados Unidos
• El español es el idioma oficial en 21 paises
• El español es el segundo idioma más estudiado a nivel mundial
• El español es el tercer idioma más utilizado en internet

Buscador

Search for books in Spanish

Si te gusta el blog, Y... ¿qué me cuentas? ayúdame a seguir mejorándolo. Dona un dólar o más!

Showing posts with label Dos hombres junto a un muro. Show all posts
Showing posts with label Dos hombres junto a un muro. Show all posts

Saturday, July 28, 2012

"Dos hombres junto a un muro" de Marta Brunet

Dos hombres junto a un muro
Marta Brunet (Chile, 1897-1967)
Para leer el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí

En la parte alta del muro encalado, pequeñas ventanas eran manchas de sombras rectangulares. Había una clara noche estival, sin luna, con las estrellas de plata facetada dando reflejos azulencos en la atmósfera muy pura. Un camino cercaba el muro y una paz profunda decía reposo absoluto en seres y cosas.

Arriba, en el boquerón obscuro de un rectángulo, una mancha clara apareció lentamente, como surgiendo de las entrañas de las sombras: un rostro de hombre que se apegó a la cruz de los barrotes y largo rato se quedó tendido al silencio. Una campana en la ciudad dio la hora, dos largos y recios toques que fueron abriendo sus círculos vibrantes hasta perderse allá lejos, donde los cerros brumosos se fundían al horizonte también en bruma. Entonces la cara del hombre se apartó un tanto de la ventana. Dos manos se aferraron a los barrotes y tras una serie de movimientos que no producían el más leve ruido, la cruz se desprendió, rota por el sitio en que los hierros habían sido limados. Una cuerda delgada y fuerte, anudada a trechos, serpenteó muro abajo, hasta tocar el suelo. Aparecieron en la ventana los pies y las piernas del hombre, luego el cuerpo y al fin la cabeza. Los brazos seguían adentro, sujetas las manos al resto de los hierros. Se daba ahora a escuchar. Seguía el silencio hondo, taladrado sólo por un grillo. Súbitamente nació en él la vacilación. Miró la negrura de la celda. Aquello, a pesar de todo, era lo seguro. En cambio la claridad de afuera era lo