Here it is the list of eight words to write a story,paragraph,sentence or poem taken from "Cien Años de Soledad" by Gabriel García Márquez. This list was created by the "Y qué me cuentas!" group.
Submit your exercise in the comments link. As soon as I receive it, I'll send you my comments.
Good Luck!
1. soñaba
2. desahogo
3. tataranieto
4. aliviar
5. ventana
6. aburrido
7. engendrar
8. cañones
INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
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2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante! | Escuchen los ipods de Y…¿qué me cuentas?
| Este video muestra el momento en el que los estudiantes de Y…¿qué me cuentas? crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase. Comparte este blog con tus amigos | Promover y difundir el blog
Y…¿qué me cuentas?
Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria. Haga clic aquí para ver el texto completo
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¿Por qué aprender, mantener o mejorar el idioma español?
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Wednesday, June 9, 2010
Verbo Chingar
This document describes very clear the different meanings of the verb “Chingar”. If you know who the author is, please let me know to include his/her name here.
Ramón Talavera
EL VERBO CHINGAR
El origen del vocablo chingar lo describe en una forma más literaria Octavio Paz, en El laberinto de la soledad
(léelo y te sorprenderás, es más, mirarás al mexicano en su ideología al desnudo, y quizás entonces entiendas el porqué de la condición de México) en el que menciona que 'la chingada' era La Malinche. Inicialmente se usó el término de una manera peyorativa, era la traidora, la que 'chingó a los mexicanos' . . . sin duda alguna en este libro logra un excelente ensayo que le mereció el Premio Nobel.
El verbo CHINGAR es por excelencia el verbo del léxico mexicano que se utiliza para todo, desde lo mejor que está chingón hasta lo peor que está de la chingada. Quizás en nuestro maravilloso idioma una de las palabras que más aplicaciones tiene es el verbo CHINGAR en todas sus formas: debido al auge en uso que ha tomado este hermoso vocablo, la Real Academia Española de la Lengua ha decidido aceptarlo formalmente.
DENOTANDO FRAUDE
Me chingaron
IGNORANCIA
Sepa la chingada
AMENAZA
Te voy a chingar
PRESUMIR
Soy el más chingón
DISTANCIA
Hasta la chingada
DESPRECIO
Vales para pura chingada
CELOS
¿Con quién chingados estabas?
INCONFORMIDAD
¡Son chingaderas! Ya ni la chingan . . .
PETICIÓN
Vete a la chingada
CALIFICATIVO
Chingaquedito
HOSTILIDAD
Y tú, ¿quién chingados eres?
FRUSTRACIÓN
Ah . . . ¡que bien chingas!
TERMINAL
Esto chingó a su madre
INCERTIDUMBRE
¿Y no nos irán a chingar?
CERTEZA
Ya nos chingaron
ADVERTENCIA
Síguele y te va a cargar la chingada
INCOMPETENCIA
No sé qué chingados hacer.
DISCRECIÓN
Chingao
ENOJO
Que vaya y rechingue a su madre.
COMPASIÓN
Qué fea chinga le arrimaron.
TRIUNFALISMO
Ya chingué.
DERROTISMO
Me chingué.
HUMORISMO
Está bien que chingues pero . . . ¡a tu madre la respetas!
DESPEDIDA
Vámonos a la chingada.
CHISME
¿Supiste a quién se chingaron ayer?
ADMIRACIÓN
¡’Tá chingón!
ANTIMODERNISTA
Qué chinguita con los celulares
INCREDULIDAD
¡Ah! ¡chingá, chingá, chingá! . . .
ABURRIMIENTO
Pos ah, que la chingada.
DENOTANDO UN ERROR
Está de la chingada.
LA HISTORIA DE MÉXICO
Hace un chingo de años, los indios éramos bien chingones, pero llegaron un chingo de españoles y nos pusieron una chinga y desde entonces a todos nos llevó la chingada.
Ramón Talavera
EL VERBO CHINGAR
El origen del vocablo chingar lo describe en una forma más literaria Octavio Paz, en El laberinto de la soledad
El verbo CHINGAR es por excelencia el verbo del léxico mexicano que se utiliza para todo, desde lo mejor que está chingón hasta lo peor que está de la chingada. Quizás en nuestro maravilloso idioma una de las palabras que más aplicaciones tiene es el verbo CHINGAR en todas sus formas: debido al auge en uso que ha tomado este hermoso vocablo, la Real Academia Española de la Lengua ha decidido aceptarlo formalmente.
DENOTANDO FRAUDE
Me chingaron
IGNORANCIA
Sepa la chingada
AMENAZA
Te voy a chingar
PRESUMIR
Soy el más chingón
DISTANCIA
Hasta la chingada
DESPRECIO
Vales para pura chingada
CELOS
¿Con quién chingados estabas?
INCONFORMIDAD
¡Son chingaderas! Ya ni la chingan . . .
PETICIÓN
Vete a la chingada
CALIFICATIVO
Chingaquedito
HOSTILIDAD
Y tú, ¿quién chingados eres?
FRUSTRACIÓN
Ah . . . ¡que bien chingas!
TERMINAL
Esto chingó a su madre
INCERTIDUMBRE
¿Y no nos irán a chingar?
CERTEZA
Ya nos chingaron
ADVERTENCIA
Síguele y te va a cargar la chingada
INCOMPETENCIA
No sé qué chingados hacer.
DISCRECIÓN
Chingao
ENOJO
Que vaya y rechingue a su madre.
COMPASIÓN
Qué fea chinga le arrimaron.
TRIUNFALISMO
Ya chingué.
DERROTISMO
Me chingué.
HUMORISMO
Está bien que chingues pero . . . ¡a tu madre la respetas!
DESPEDIDA
Vámonos a la chingada.
CHISME
¿Supiste a quién se chingaron ayer?
ADMIRACIÓN
¡’Tá chingón!
ANTIMODERNISTA
Qué chinguita con los celulares
INCREDULIDAD
¡Ah! ¡chingá, chingá, chingá! . . .
ABURRIMIENTO
Pos ah, que la chingada.
DENOTANDO UN ERROR
Está de la chingada.
LA HISTORIA DE MÉXICO
Hace un chingo de años, los indios éramos bien chingones, pero llegaron un chingo de españoles y nos pusieron una chinga y desde entonces a todos nos llevó la chingada.
Monday, June 7, 2010
Ejercicio de imágenes. El Fantasma, de Enrique Anderson Imbert
"Con la nariz como una proa entre las ondas del pelo de su mujer"
¿Qué imágenes o ideas les provoca?
Otra cuestión: Ustedes dirían que hay un símil o dos en este párrafo?
Narraciones Completas T.2 - Anderson Imbert
"Es que somos muy pobres" de Juan Rulfo
Es que somos muy pobres
Juan Rulfo
Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejabán, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.
Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río
El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.
Cuando me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua revuelta.
A la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas. Iba subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les llegara la corriente.
Y por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado, quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta, porque ahora ya no se ve ningún tamarindo. Era el único que había en el pueblo, y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.
Mi hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y sólo se ven las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo; pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho. Allí fue donde supimos que el río se había llevado a la Serpentina, la vaca esa que era de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.
No acabo de saber por qué se le ocurriría a la Serpentina pasar el río este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás. A mí muchas veces me tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral porque si no, de su cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen.
Y aquí ha de haber sucedido eso de que se durmió. Tal vez se le ocurrió despertar al sentir que el agua pesada le golpeaba las costillas. Tal vez entonces se asustó y trató de regresar; pero al volverse se encontró entreverada y acalambrada entre aquella agua negra y dura como tierra corrediza. Tal vez bramó pidiendo que le ayudaran. Bramó como sólo Dios sabe cómo.
Yo le pregunté a un señor que vio cuando la arrastraba el río si no había visto también al becerrito que andaba con ella. Pero el hombre dijo que no sabía si lo había visto. Sólo dijo que la vaca manchada pasó patas arriba muy cerquita de donde él estaba y que allí dio una voltereta y luego no volvió a ver ni los cuernos ni las patas ni ninguna señal de vaca. Por el río rodaban muchos troncos de árboles con todo y raíces y él estaba muy ocupado en sacar leña, de modo que no podía fijarse si eran animales o troncos los que arrastraba.
Nomás por eso, no sabemos si el becerro está vivo, o si se fue detrás de su madre río abajo. Si así fue, que Dios los ampare a los dos.
La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.
Según mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y ellas eran muy retobadas. Desde chiquillas ya eran rezongonas. Y tan luego que crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaron cosas malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada una con un hombre trepado encima.
Entonces mi papá las corrió a las dos. Primero les aguantó todo lo que pudo; pero más tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.
Por eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que se quedó muy pobre viendo la falta de su vaca, viendo que ya no va a tener con qué entretenerse mientras le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no hubiera faltado quién se hiciera el ánimo de casarse con ella, sólo por llevarse también aquella vaca tan bonita.
La única esperanza que nos queda es que el becerro esté todavía vivo. Ojalá no se le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre. Porque si así fue, mi hermana Tacha está tantito así de retirado de hacerse piruja. Y mamá no quiere.
Mi mamá no sabe por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas de ese modo, cuando en su familia, desde su abuela para acá, nunca ha habido gente mala. Todos fueron criados en el temor de Dios y eran muy obedientes y no le cometían irreverencias a nadie. Todos fueron por el estilo. Quién sabe de dónde les vendría a ese par de hijas suyas aquel mal ejemplo. Ella no se acuerda. Le da vueltas a todos sus recuerdos y no ve claro dónde estuvo su mal o el pecado de nacerle una hija tras otra con la misma mala costumbre. No se acuerda. Y cada vez que piensa en ellas, llora y dice: "Que Dios las ampare a las dos."
Pero mi papá alega que aquello ya no tiene remedio. La peligrosa es la que queda aquí, la Tacha, que va como palo de ocote crece y crece y que ya tiene unos comienzos de senos que prometen ser como los de sus hermanas: puntiagudos y altos y medio alborotados para llamar la atención.
-Sí -dice-, le llenará los ojos a cualquiera dondequiera que la vean. Y acabará mal; como que estoy viendo que acabará mal.
Ésa es la mortificación de mi papá.
Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. Está aquí a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.
Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.
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¿Ahorita?
¿Ahorita?
by Ramón Talavera Franco
6 June 2010
A couple of days ago, a friend and I were having a cup of coffee. My friend speaks fluent English and Spanish, so we were code-switching continually. During our conversation, we moved from literature to personal topics. You know how digressions occur during these kinds of conversations, so—all of a sudden—we mentioned the name of a mutual friend. He offered to give me our friend’s telephone number to catch up with him.
In order do not abandon our main topic, which was literature, I responded, “Ahorita me lo das.” As I tried to continue with our topic of interest, my friend interrupted me and asked: “¿Ahorita? When is ahorita?” I smiled. I was taken aback. He was right.
In Mexico (my native country), we are used to saying “ahorita,” which can mean: “at this exact moment” or “in a little while.” This can be confusing for someone who is not immersed in our cultural uses of language. It is all about how pragmatics modifies the way of communicating ideas. Hence, I explained to him that when I said “ahorita,” I meant “during the time we were together having a cup of coffee, and before we leave” . . . a timeless moment.
¿Ahorita? . . . No, not yet
¿Ahorita? . . . Yes! Ahorita. (Now.)
There’s more! My friend’s analytical mind requested another explanation: Why do Mexican-origin people express so many ideas in the diminutive form? I laughed. I couldn’t stop laughing! Yes! I added. These are polite expressions we use: el pastelito, tu mamita, un taquito, ahorita, etc. We tend to use the diminutive in words that cannot accept this form such as in adverbs. For instance, the word “ahora” is an adverb of time, so it is not grammatically correct to transform an adverb into the diminutive form or superlative, as we can with nouns: el perrito, el taquito, el pastelito, etc. When we transform the adverb “ahora” into the diminutive form, we are breaking academic rules of language! Although grammatically incorrect, pragmatics makes “ahorita” an acceptable use in the spoken Spanish language.
My friend and I continued our conversation. It got late, and it was time to go home. We said good-bye, and we decided to continue our conversation on literature some time next week. When I got in the car, I realized that our conversation was so interesting that we both forgot about our mutual friend; thus, I never got his telephone number. There was no “ahorita,” as my friend probably expected. This happens often. When my Mexican-origin friends and I say “ahorita,” and we do not act immediately, we tend to forget.
Lesson Learned and Recommended:
If a Mexican-origin person tells you that he or she is going to write down your friend’s telephone number and says “ahorita,” stop the conversation, hand over a piece of paper and a pen and get the number.
by Ramón Talavera Franco
6 June 2010
A couple of days ago, a friend and I were having a cup of coffee. My friend speaks fluent English and Spanish, so we were code-switching continually. During our conversation, we moved from literature to personal topics. You know how digressions occur during these kinds of conversations, so—all of a sudden—we mentioned the name of a mutual friend. He offered to give me our friend’s telephone number to catch up with him.
In order do not abandon our main topic, which was literature, I responded, “Ahorita me lo das.” As I tried to continue with our topic of interest, my friend interrupted me and asked: “¿Ahorita? When is ahorita?” I smiled. I was taken aback. He was right.
In Mexico (my native country), we are used to saying “ahorita,” which can mean: “at this exact moment” or “in a little while.” This can be confusing for someone who is not immersed in our cultural uses of language. It is all about how pragmatics modifies the way of communicating ideas. Hence, I explained to him that when I said “ahorita,” I meant “during the time we were together having a cup of coffee, and before we leave” . . . a timeless moment.
¿Ahorita? . . . No, not yet
¿Ahorita? . . . Yes! Ahorita. (Now.)
There’s more! My friend’s analytical mind requested another explanation: Why do Mexican-origin people express so many ideas in the diminutive form? I laughed. I couldn’t stop laughing! Yes! I added. These are polite expressions we use: el pastelito, tu mamita, un taquito, ahorita, etc. We tend to use the diminutive in words that cannot accept this form such as in adverbs. For instance, the word “ahora” is an adverb of time, so it is not grammatically correct to transform an adverb into the diminutive form or superlative, as we can with nouns: el perrito, el taquito, el pastelito, etc. When we transform the adverb “ahora” into the diminutive form, we are breaking academic rules of language! Although grammatically incorrect, pragmatics makes “ahorita” an acceptable use in the spoken Spanish language.
My friend and I continued our conversation. It got late, and it was time to go home. We said good-bye, and we decided to continue our conversation on literature some time next week. When I got in the car, I realized that our conversation was so interesting that we both forgot about our mutual friend; thus, I never got his telephone number. There was no “ahorita,” as my friend probably expected. This happens often. When my Mexican-origin friends and I say “ahorita,” and we do not act immediately, we tend to forget.
Lesson Learned and Recommended:
If a Mexican-origin person tells you that he or she is going to write down your friend’s telephone number and says “ahorita,” stop the conversation, hand over a piece of paper and a pen and get the number.
Questions to discuss "Es que somos muy pobres" by Juan Rulfo
To read the short story related to these questions, click here.
"I would be interested in having a discussion about Rulfo’s story “Es que somos muy pobres” and address topics such as these":
- Masculinity
- Narration
- Patriarchy
- Point of View
- Property and possessions
- Sociolinguistics and linguistic innovation
- Virgin/whore binary
Ramon
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Wednesday, June 2, 2010
Reading and writing exercise of "El Fantasma" by Enrique Anderson Imbert
To read "El fantasma" short story, click here.
Today's class was fun!We learned Fantastic Literature through "El Fantasma" by Enrique Anderson Imbert. We couldn't finish the reading (always lack of time!), though, we did our eight words exercise. I think it was great! The result was an excellent Fantastic Literature short story. Let me share it with you:
The eight words that the students chose are:
1. cielo raso
2. moflete
3. desvanecida
4. mamifero
5. repicar
6. entrometerse
7. miembros
8. morada
The story that the group wrote, using the above eight words, was:
En el cielo raso de la morada hay un mamifero con mofletes rojos y los dientes repicando, y cuando la dueña lo vio, gritó, movió sus miembros y casi se desvaneció, pero alguien se entrometió.
It has a suspense, ah!!!!!! Who is the intruder?????
Maybe you want to continue the story or to write your own short story, poem, paragraph, idea, or whatever you want using the same eight words or different eight words taken from "El Fantasma" short story and share it with us. I'll give you my comments as soon as I receive it. Have fun!!!!!!
Sara Ramos Soriano - Biblioburro en La2N
Tuesday, June 1, 2010
"El fantasma" de Enrique Anderson Imbert
Enrique Anderson Imbert
(Argentina)
Se dio cuenta de que acababa de morirse cuando vio que su propio cuerpo, como si no fuera el suyo sino el de un doble, se desplomaba sobre la silla y la arrastraba en la caída. Cadáver y silla quedaron tendidos sobre la alfombra, en medio de la habitación.
¿Con que eso era la muerte?
¡Qué desengaño! Había querido averiguar cómo era el tránsito al otro mundo ¡y resultaba que no había ningún otro mundo! La misma opacidad de los muros, la misma distancia entre mueble y mueble, el mismo repicar de la lluvia sobre el techo... Y sobre todo ¡qué inmutables, qué indiferentes a su muerte los objetos que él siempre había creído amigos!: la lámpara encendida, el sombrero en la percha... Todo, todo estaba igual. Sólo la silla volteada y su propio cadáver, cara al cielo raso.
Se inclinó y se miró en su cadáver como antes solía mirarse en el espejo. ¡Qué avejentado! ¡Y esas envolturas de carne gastada! - Si yo pudiera alzarle los párpados quizá la luz azul de mis ojos ennobleciera otra vez el cuerpo - pensó.
Porque así, sin la mirada, esos mofletes y arrugas, las curvas velludas de la nariz y los dos dientes amarillos, mordiéndose el labio exangüe estaban revelándole su aborrecida condición de mamífero.
-Ahora que sé que del otro lado no hay ángeles ni abismos me vuelvo a mi humilde morada.
Y con buen humor se aproximó a su cadáver -jaula vacía- y fue a entrar para animarlo otra vez.
¡Tan fácil que hubiera sido! Pero no pudo. No pudo porque en ese mismo instante se abrió la puerta y se entrometió su mujer, alarmada por el ruido de silla y cuerpo caídos.
-¡No entres! -gritó él, pero sin voz.
Era tarde. La mujer se arrojó sobre su marido y al sentirlo exánime lloró y lloró.
-¡Cállate! ¡Lo has echado todo a perder! - gritaba él, pero sin voz.
¡Qué mala suerte! ¿Por qué no se le habría ocurrido encerrarse con llave durante la experiencia. Ahora, con testigo, ya no podía resucitar; estaba muerto, definitivamente muerto. ¡Qué mala suerte!
Acechó a su mujer, casi desvanecida sobre su cadáver; y su propio cadáver, con la nariz como una proa entre las ondas de pelo de su mujer. Sus tres niñas irrumpieron a la carrera como si se disputaran un dulce, frenaron de golpe, poco a poco se acercaron y al rato todas lloraban, unas sobre otras. También él lloraba viéndose allí en el suelo, porque comprendió que estar muerto es como estar vivo, pero solo, muy solo.
Salió de la habitación, triste.
¿Adónde iría?
Ya no tuvo esperanzas de una vida sobrenatural. No, no había ningún misterio.
Y empezó a descender, escalón por escalón, con gran pesadumbre.
Se paró en el rellano. Acababa de advertir que, muerto y todo, había seguido creyendo que se movía como si tuviera piernas y brazos. ¡Eligió como perspectiva la altura donde antes llevaba sus ojos físicos! Puro hábito. Quiso probar entonces las nuevas ventajas y se echó a volar por las curvas del aire. Lo único que no pudo hacer fue traspasar los cuerpos sólidos, tan opacos, las insobornables como siempre. Chocaba contra ellos. No es que le doliera; simplemente no podía atravesarlos. Puertas, ventanas, pasadizos, todos los canales que abre el hombre a su actividad, seguían imponiendo direcciones a sus revoloteos. Pudo colarse por el ojo de una cerradura, pero a duras penas. Él, muerto, no era una especie de virus filtrable para el que siempre hay pasos; sólo podía penetrar por las hendijas que los hombres descubren a simple vista. ¿Tendría ahora el tamaño de una pupila de ojo? Sin embargo, se sentía como cuando vivo, invisible, sí, pero no incorpóreo. No quiso volar más, y bajó a retomar sobre el suelo su estatura de hombre. Conservaba la memoria de su cuerpo ausente, de las posturas que antes había adoptado en cada caso, de las distancias precisas donde estarían su piel, su pelo, sus miembros. Evocaba así a su alrededor su propia figura; y se insertó donde antes había tenido las pupilas.
Esa noche veló al lado de su cadáver, junto a su mujer. Se acercó también a sus amigos y oyó sus conversaciones. Lo vio todo. Hasta el último instante, cuando los terrones del camposanto sonaron lúgubres sobre el cajón y lo cubrieron.
Él había sido toda su vida un hombre doméstico. De su oficina a su casa, de casa a su oficina. Y nada, fuera de su mujer y sus hijas. No tuvo, pues, tentaciones de viajar al estómago de la ballena o de recorrer el gran hormiguero. Prefirió hacer como que se sentaba en el viejo sillón y gozar de la paz de los suyos.
Pronto se resignó a no poder comunicarles ningún signo de su presencia. Le bastaba con que su mujer alzara los ojos y mirase su retrato en lo alto de la pared.
A veces se lamentó de no encontrarse en sus paseos con otro muerto siquiera para cambiar impresiones. Pero no se aburría. Acompañaba a su mujer a todas partes e iba al cine con las niñas. En el invierno su mujer cayó enferma, y él deseó que se muriera. Tenía la esperanza de que, al morir, el alma de ella vendría a hacerle compañía. Y se murió su mujer, pero su alma fue tan invisible para él como para las huérfanas.
Quedó otra vez solo, más solo aún, puesto que ya no pudo ver a su mujer. Se consoló con el presentimiento de que el alma de ella estaba a su lado, contemplando también a las hijas comunes. ¿Se daría cuenta su mujer de que él estaba allí? Sí... ¡claro!... qué duda había. ¡Era tan natural!
Hasta que un día tuvo, por primera vez desde que estaba muerto, esa sensación de más allá, de misterio, que tantas veces lo había sobrecogido cuando vivo; ¿y si toda la casa estuviera poblada de sombras de lejanos parientes, de amigos olvidados, de fisgones, que divertían su eternidad espiando las huérfanas?
Se estremeció de disgusto, como si hubiera metido la mano en una cueva de gusanos. ¡Almas, almas, centenares de almas extrañas deslizándose unas encimas de otras, ciegas entre sí pero con sus maliciosos ojos abiertos al aire que respiraban sus hijas!
Nunca pudo recobrarse de esa sospecha, aunque con el tiempo consiguió despreocuparse: ¡qué iba a hacer! Su cuñada había recogido a las huérfanas. Allí se sintió otra vez en su hogar. Y pasaron los años. Y vio morir, solteras, una tras otra, a sus tres hijas. Se apagó así, para siempre, ese fuego de la carne que en otras familias más abundantes va extendiéndose como un incendio en el campo.
Pero él sabía que en lo invisible de la muerte su familia seguía triunfando, que todos, por el gusto de adivinarse juntos, habitaban la misma casa, prendidos a su cuñada como náufragos al último leño.
También murió su cuñada.
Se acercó al ataúd donde la velaban, miró su rostro, que todavía se ofrecía como un espejo al misterio, y sollozó, solo, solo ¡qué solo! Ya no había nadie en el mundo de los vivos que los atrajera a todos con la fuerza del cariño. Ya no había posibilidades de citarse en un punto del universo. Ya no había esperanzas. Allí, entre los cirios en llama, debían de estar las almas de su mujer y de sus hijas. Les dijo "¡Adiós!" sabiendo que no podían oírlo, salió al patio y voló noche arriba.
Saturday, May 29, 2010
Weapon of Mass Instruction
This link takes you to an extraordinary idea in Argentina. Raul built a library on wheels shaped as a tank. He takes the books all over Argentina and gives them away at no cost to those people interested.
AFP embedded the video. Therefore you have to copy/paste the URL to a web browser to be able to see it. Hopefully you can see it!
Friday, May 28, 2010
fuiste/eras
fuiste/eras (verbo “SER”)
Por: Ramón Talavera Franco
Por: Ramón Talavera Franco
fuiste Pretérito perfecto: Se utiliza para decir que la acción terminó. Ej: Tú fuiste el doctor que curó a mi mamá de su migraña. | eras Pretérito imperfecto: Se utiliza para decir que la acción inició, pero no especificamos si ha terminado. Ej: Tú eras el doctor que curaba a los enfermos de migraña. |
Tuesday, May 25, 2010
Manuel Acuña Biography
Reseña biográfica
Poeta mexicano nacido en Saltillo, Coahuila, en 1849.
A los veinte años de edad inició su carrera poética con una elegía a la muerte de su compañero y amigo
Eduardo Alzúa. En el mismo año, fundó en compañía de varios intelectuales la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl,
en el seno de la cual dio a conocer sus primeros versos.
En 1871 fue reconocido por la crítica por su drama El Pasado, publicado en un folleto del periódico La Iberia
intitulado Ensayos literarios de la Sociedad Nezahualcóyotl. Este folleto contenía además once de sus poemas
y su famoso Nocturno a Rosario, inspirado en el gran amor de su vida, Rosario de la Peña, quien estuvo íntimamente
ligada a sus últimos años y pesó tanto en su ánimo que mucho tuvo que ver con su trágica muerte.
Su obra poética está compuesta por poemas amorosos y satíricos, contenidos en la publicación Donde las dan las toman
y en una edición póstuma aparecida en el año 1874.
Se quitó la vida en diciembre de 1873. ©
A los veinte años de edad inició su carrera poética con una elegía a la muerte de su compañero y amigo
Eduardo Alzúa. En el mismo año, fundó en compañía de varios intelectuales la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl,
en el seno de la cual dio a conocer sus primeros versos.
En 1871 fue reconocido por la crítica por su drama El Pasado, publicado en un folleto del periódico La Iberia
intitulado Ensayos literarios de la Sociedad Nezahualcóyotl. Este folleto contenía además once de sus poemas
y su famoso Nocturno a Rosario, inspirado en el gran amor de su vida, Rosario de la Peña, quien estuvo íntimamente
ligada a sus últimos años y pesó tanto en su ánimo que mucho tuvo que ver con su trágica muerte.
Su obra poética está compuesta por poemas amorosos y satíricos, contenidos en la publicación Donde las dan las toman
y en una edición póstuma aparecida en el año 1874.
Se quitó la vida en diciembre de 1873. ©
Tomado de: http://amediavoz.com/acuna.htm
"Nocturno a Rosario". Lyrics by Chalino Sanchez
Nocturno a Rosario
Version musical de Chalino Sánchez
Mi bien yo necesito, decirte que te quiero
Decirte que te adoro, con todo el corazón
Que es mucho lo que sufro
Que es mucho lo que lloro
Que ya no puede mi alma, al grito que te imploro
Te imploro y te hablo en nombre, de mi única ilusión
También quiero que sepas, que ya hace muchos días
Que estoy enfermo y pálido, de tanto no dormir
Paso mis noches negras, tan negras y son frías
Que ya se han muerto todas, las esperanzas mías
Que ya no se ni adonde, quedó mi por venir
*y un saludo a San Marcos Jalisco pa' la señora
Rosario Bolaños de Vallejo*
De noche cuando pongo, mi sienes en la almohada
Hacia otro mundo quiere, mi espíritu volver
Camino muncho y muncho, al fin de la jornada
La sombra de mi madre, se pierden en la nada
Y tú de nuevo vuelves, en mi alma aparecer
Que hermoso hubiera sido, vivir bajo aquel techo
Los dos unidos siempre, amándonos los dos
Tu siempre enamorada, yo siempre satisfecho
Los dos una sola alma, los dos un solo pecho
En medio de nosotros, mi madre como un Dios
Sé que te estás casando, mi bien no lo sabía
Qué quieres tú que yo haga, Rosario de mi vida
Qué quieres tú que yo haga, con este corazón
Esa era mi esperanza, vaya que a sus fulgores
O es por el hondo abismo, que existe entre los dos
Adiós por la vez última, Amor de mis amores
La luz de mis tinieblas, esencia de las flores
La vida del poeta, mi juventud adios………
Decirte que te adoro, con todo el corazón
Que es mucho lo que sufro
Que es mucho lo que lloro
Que ya no puede mi alma, al grito que te imploro
Te imploro y te hablo en nombre, de mi única ilusión
También quiero que sepas, que ya hace muchos días
Que estoy enfermo y pálido, de tanto no dormir
Paso mis noches negras, tan negras y son frías
Que ya se han muerto todas, las esperanzas mías
Que ya no se ni adonde, quedó mi por venir
*y un saludo a San Marcos Jalisco pa' la señora
Rosario Bolaños de Vallejo*
De noche cuando pongo, mi sienes en la almohada
Hacia otro mundo quiere, mi espíritu volver
Camino muncho y muncho, al fin de la jornada
La sombra de mi madre, se pierden en la nada
Y tú de nuevo vuelves, en mi alma aparecer
Que hermoso hubiera sido, vivir bajo aquel techo
Los dos unidos siempre, amándonos los dos
Tu siempre enamorada, yo siempre satisfecho
Los dos una sola alma, los dos un solo pecho
En medio de nosotros, mi madre como un Dios
Sé que te estás casando, mi bien no lo sabía
Qué quieres tú que yo haga, Rosario de mi vida
Qué quieres tú que yo haga, con este corazón
Esa era mi esperanza, vaya que a sus fulgores
O es por el hondo abismo, que existe entre los dos
Adiós por la vez última, Amor de mis amores
La luz de mis tinieblas, esencia de las flores
La vida del poeta, mi juventud adios………
Nocturno a Rosario de Manuel Acuña
Nocturno a Rosario
Por Manuel Acuña
¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
II
Yo quiero que tu sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no se ni dónde
se alzaba el porvenir.
III
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
IV
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
V
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Que quieres tu que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Que quieres tu que yo haga
con este corazón?
VI
Y luego que ya estaba
concluido tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar…
VII
¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!
VIII
¡Figúrate que hermosas
las horas de esa vida!
Que dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no mas por ti.
IX
!Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
X
Esa era mi esperanza…
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!
Monday, May 24, 2010
Reading and Writing Exercise of "Es que somos muy pobres" by Juan Rulfo
Del cuento "Es que somos muy pobres" de Juan Rulfo (ver el cuento en el apartado de links) el grupo escogió ocho palabras para formar una historia nueva con ellas. Las palabras son:
madrugada
cebada
manojo
asolear
espesa
chorros
quemazón
Con ellas, el grupo formó la siguiente historia:
En la madrugada mi madre estaba tirando un manojo espeso de cebada a las gallinas. De repente, escuchó un gran chorro de agua que caía de la azotea donde su hijo suele asolearse hasta el punto de sufrir una quemazón.
Ahora forma tu propia historia y compártela con el grupo.
¡Anímate!
madrugada
cebada
manojo
asolear
espesa
chorros
quemazón
Con ellas, el grupo formó la siguiente historia:
En la madrugada mi madre estaba tirando un manojo espeso de cebada a las gallinas. De repente, escuchó un gran chorro de agua que caía de la azotea donde su hijo suele asolearse hasta el punto de sufrir una quemazón.
Ahora forma tu propia historia y compártela con el grupo.
¡Anímate!
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