INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de

Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Y…¿qué me cuentas?

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

Haga clic aquí para ver el texto completo

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Wednesday, November 10, 2010

Reading and Writing exercise of "Instrucciones para subir una escalera", by Julio Cortazar

These are the eight words that the ¡Y qué me cuentas!" group chose after reading "Instrucciones para subir una escalera", by Julio Cortazar.

1.- Gamuza
2.- Pie
3.- Colgar
4.- Espiral
5.- Agacharse
6.- Esfuerzo
7.- Plegar
8.- Peldaño

This is the story that the group wrote using these eight words
(Note: the words that are in parenthesis were the first choice in the sentence. The group changed words as they work on the sentence.

"Yo estaba a punto de poner el pie en la escalera en espiral cuando avisté algo en el primer peldaño.Agachándome, vi que era un trozo de gamuza y lo levanté. Tuve que hacer esfuerzo para plegarlo y colgarlo (en el barandal)en el techo."

Now it is your turn. Write a story with the same eight words and add it in the "comments" link below this post. If you don't feel like writing now, but you would like to see some of the exercises submitted by people like you, click also in the "comments" link to have access to all of them.

Saturday, November 6, 2010

"Instrucciones para subir una escalera", by Julio Cortazar



"Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso."

Letras de canciones en todos los idiomas

Comparto con ustedes este portal en el que encontrarán letras de canciones en todos los idiomas.
Aprender español escuchando y leyendo las letras de las canciones, facilita el aprendizaje del idioma. Las canciones están por autor/intérprete. Pueden hacer su búsqueda de la A a la Z o escribiendo el nombre del intérprete.
Disfrútenlo haciendo clic aquí

"Ole nuestra eñe" La parodia nacional. Estrellita La Moderna

¿Qué sucedería si se quitara la "ñ" de nuestro abecedario?
Los invito a escuchar este video para que saquen sus conclusiones.


Una nueva ortografía para el siglo XXI

Por Ricardo Soca

Publicado en elcastellano.org el 6 de noviembre del 2010

Después de haber penado durante nueve años en el purgatorio, la ch y la ll serán definitivamente eliminadas de los diccionarios castellanos, a partir de la publicación de la nueva Ortografía de la lengua española, un volumen de ochocientas páginas editado por Espasa con el espaldarazo de las veintidós academias de la lengua, que estará en venta a partir de diciembre. Ambos dígrafos habían sufrido una primera degradación en el Diccionario de 2001, en el que se materializó la decisión de las academias de mantenerlos todavía como parte del alfabeto, pero, en los diccionarios, incluidos en la c y la l respectivamente. Esta resolución obedece a una alegada necesidad de ajustarse a las pautas de un cierto «alfabeto internacional».

La obra será presentada el 28 de noviembre en la Feria del Libro de Guadalajara.

La y griega perderá definitivamente su referencia helénica y será conocida apenas como ye.

Tras la publicación de la nueva obra de la docta casa y sus acólitas, quórum se podrá escribir con c (cuórum) y ¡sorpresa! cuásar será el nuevo nombre de los quásares. Iraq será Irak y el emirato de Qatar pasa a llamarse Catar. La Academia «permite» que estos nombres se escriban con q, pero con la condición de que vayan en bastardilla como extranjerismos crudos y no como vocablos de nuestra lengua.

Otra novedad es que el prefijo ex ya no se escribirá separado ni con guión. A partir de ahora, quienes fueron presidentes serán expresidentes y los ministros que hayan dejado sus cargos pasarán a ser exministros, no ex ministros ni tampoco ex-ministros. Esta decisión es coherente con la Nueva Gramática de la Lengua Española (NGLE), que prescribe que los prefijos van siempre unidos a la base léxica, aunque habrá una excepción: cuando ex preceda palabras compuestas, como ex ministro de Cultura o ex capitán general se escribirá separado .

Otras tildes que se jubilan son las que hasta ahora adornaban la o cuando iba entre números. Si uno quiere ahora escribir 4 ó 5 tendrá que emplear la grafía 4 o 5, que a partir de ahora no se confundirá con 405, según sentenció la autoridad lingüística.

La pronunciación iberoamericana, que hace sonar truhán y guión como bisílabas, es solemnemente ignorada por las academias, que decidieron considerar ambos vocablos como monosílabos, tal como son pronunciados por el 10 % de los hablantes (los de la Península) y, en consecuencia, se escribirán sólo sin tilde. Hasta ahora, se podían escribir con o sin tilde según la pronunciación de cada región, monosilábica o bisilábica.

¿Dije sólo? Pues no, ya no puedo hacerlo: la tilde en solo se elimina definitivamente en todos los casos, incluso cuando pudiera haber ambigüedad (vine solo a verte). Alguien podrá ver tal vez un reflejo autoritario en la aclaración de que la Academia «no condena su empleo si alguien quiere usar la tilde». Menos mal.

Publicado en elcastellano.org el 6 de noviembre del 2010

Thursday, October 21, 2010

"Lo más olvidado del olvido", by Isabel Allende

To get access to "Lo más olvidado del olvido", click here.
Here are the eight words that the "Y qué me cuentas!" group chose after reading "Lo más olvidado del olvido" by Isabel Allende:

1. Catorce
2. Fustigar
3. Culpa
4. Gitana
5. Duranzno
6. Afiche
7. Libros
8. Sosiego

Here is the story that group wrote using the list of the above eight words:

"La gitana vino a nuestra pueblo sosegado a vender duraznos hace catorce años. Al principo, cuando comimos un durazno, nos dimos cuenta que había veneno adentro. Alguien escribió un afiche para avisar a la gente del peligro. El afiche también dijo que iban a fustigar a la gitana por ser culpable. En los libros de historia, se llama "El día de los duranznos envenenados."

Now it is your turn. Write a story using the eight words and post it in the "post" link below this exercise.

Wednesday, October 20, 2010

"Pobre viejo" by Sandra Torres. Comentarios de la autora.

Estimado Ramón:

Una disculpa por la demora en contestar. Últimamente, por una u otra razón, se me ha hecho difícil asomarme a la internet, espero remediar eso en este mes. Fíjate que me resulta increíble que tus alumnos hayan leído y discutido ese cuento; lo escribí en 1994. Luego de una dura jornada, me emociona mucho saberlo. Y sí, el significado de pendientes en el texto es como lo interpretaron al principio, tareas de trabajo por terminar.
Ya leí sus ejercicios, tus comentarios y enseñanzas, y no puedo sino decir que tu página web me parece estupenda, porque independientemente que tus alumnos están aprendiendo otro idioma, están llevándolo a la práctica literaria. Qué mejor manera de "aprehenderlo". ¡Felicitaciones¡, y gracias por esta experiencia. Saludos a todos con afecto.
--- El dom 17-oct-10, Ramon Talavera escribió:


De: Ramon Talavera
Asunto: Re: FW: DOS CUENTOS. PROYECTO.
Fecha: domingo, 17 de octubre de 2010, 17:31

Sandra,
Tu cuento "Pobre viejo" fue leído la semana pasada. Te invito a que veas los ejercicios que han entregado los alumnos después de escoger ocho palabras de tu cuento. Es importante decir que sus ejercicios no tienen necesariamente que ver con la lectura sino con las palabras que decidieron tomar del cuento.
Tu cuento los animó y tuvimos una interesante discusión en clase, sobretodo porque no quedó clara la palabra "pendientes". Al principio lo interpretamos como "tareas del trabajo" pero después creímos que te referiste a "aretes".
A ver si nos lo aclaras.
El link a los ejercicios de tu cuento es: http://yquemecuentas.blogspot.com/search/label/Sandra%20A.%20Torres
Saludos

Ramon Talavera

Sunday, October 17, 2010

Lo más olvidado del olvido, by Isabel Allende

To read the exercise related to this short story, click here.
LO MÁS OLVIDADO DEL OLVIDO
ISABEL ALLENDE

Ella se dejó acariciar, silenciosa, gotas de sudor en la cintura, olor a azúcar tostada en su cuerpo quieto, como si adivinara que un solo sonido podía hurgar en los recuerdos y echarlo todo a perder, haciendo polvo ese instante en que él era una persona como todas, un amante casual que conoció en la mañana, otro hombre sin historia atraído por su pelo de espiga, su piel pecosa o la sonajera profunda de sus brazaletes de gitana, otro que la abordó en la calle y echó a andar con ella sin rumbo preciso, comentando del tiempo o del tráfico y observando a la multitud, con esa confianza un poco forzada de los compatriotas en tierra extraña; un hombre sin tristezas, ni rencores, ni culpas, limpio como el hielo, que deseaba sencillamente pasar el día con ella vagando por librerías y parques, tomando café, celebrando el azar de haberse conocido, hablando de nostalgias antiguas, de cómo era la vida cuando ambos crecían en la misma ciudad, en el mismo barrio, cuando tenía catorce años, te acuerdas, los inviernos de zapatos mojados por la escarcha y de estufas de parafina, los veranos de duraznos, allá en el país prohibido. Tal vez se sentía un poco sola o le pareció que era una oportunidad de hacer el amor sin preguntas y por eso, al final de la tarde, cuando ya no había más pretextos para seguir caminando, ella lo tomó de la mano y lo condujo a su casa. Compartía con otros exiliados un apartamento sórdido, en un edificio amarillo al final de un callejón lleno de tarros de basura. Su cuarto era estrecho, un colchón en el suelo cubierto con una manta a rayas, unas repisas hechas con tablones apoyados en dos hileras de ladrillos, libros, afiches, ropa sobre una silla, una maleta en un rincón. Allí ella se quitó la ropa sin preámbulos con actitud de niña complaciente.

Él trató de amarla. La recorrió con paciencia, resbalando por sus colinas y hondonadas, abordando sin prisa sus rutas, amasándola, suave arcilla sobre las sábanas, hasta que ella se entregó, abierta. Entonces él retrocedió con muda reserva. Ella se volvió para buscarlo, ovillada sobre el vientre del hombre, escondiendo la cara, como empeñada en el pudor, mientras lo palpaba, lo lamía, lo fustigaba. Él quiso abandonarse con los ojos cerrados y la dejó hacer por un rato, hasta que lo derrotó la tristeza o la vergüenza y tuvo que apartarla. Encendieron otro cigarrillo, ya no había complicidad, se había perdido la anticipada urgencia que los unió durante ese día, y sólo quedaban sobre la cama dos criaturas desvalidas, con la memoria ausente, flotando en el vacío terrible de tantas palabras calladas. Al conocerse esa mañana no ambicionaron nada extraordinario, no habían pretendido mucho, sólo algo de compañía y un poco de placer, nada más, pero a la hora del encuentro los venció el desconsuelo. Estamos cansados, sonrió ella, pidiendo disculpas por esa pesadumbre instalada entre los dos.

En un último empeño de ganar tiempo, él tomó la cara de la mujer entre sus manos y le besó los párpados. Se tendieron lado a lado, tomados de la mano, y hablaron de sus vidas en ese país donde se encontraban por casualidad, un lugar verde y generoso donde sin embargo siempre serían forasteros. Él pensó en vestirse y decirle adiós, antes de que la tarántula de sus pesadillas les envenenara el aire, pero la vio joven y vulnerable y quiso ser su amigo. Amigo, pensó, no amante, amigo para compartir algunos ratos de sosiego, sin exigencias ni compromisos, amigo para no estar solo y para combatir el miedo. No se decidió a partir ni a soltarle la mano. Un sentímiento cálido y blando, una tremenda compasión por sí mismo y por ella le hizo arder los ojos.

Se infló la cortina como una vela y ella se levantó a cerrar la ventana, imaginando que la oscuridad podía ayudarlos a recuperar las ganas de estar juntos y el deseo de
abrazarse. Pero no fue así, él necesitaba ese retazo de luz de la calle, porque si no se
sentía atrapado de nuevo en el abismo de los noventa centímetros sin tiempo de la
celda, fermentando en sus propios excrementos, demente. Deja abierta la cortina,
quiero mirarte, le mintió, porque no se atrevió a confiarle su terror de la noche,
cuando lo agobiaban de nuevo la sed, la venda apretada en la cabeza como una corona de clavos, las visiones de cavernas y el asalto de tantos fantasmas. No podía hablarle de eso, porque una cosa lleva a la otra y se acaba diciendo lo que nunca se ha dicho.

Ella volvió a la cama, lo acarició sin entusiasmo, le pasó los dedos por las pequeñas
marcas, explorándolas. No te preocupes, no es nada contagioso, son sólo cicatrices, rió él casi en un sollozo. La muchacha percibió su tono angustiado y se detuvo, el gesto suspendido, alerta. En ese momento él debió decirle que ése no era el comienzo de un nuevo amor, ni siquiera de una pasión fugaz, era sólo un instante de tregua, un breve minuto de inocencia, y que dentro de poco, cuando ella se durmiera, él se iría; debió decirle que no habría planes para ellos, ni llamadas furtivas, no vagarían juntos otra vez de la mano por las calles, ni compartirían juegos de amantes, pero no pudo hablar, la voz se le quedó agarrada en el vientre, como una zarpa. Supo que se hundía. Trató de retener la realidad que se le escabullía, anclar su espíritu en cualquier cosa, en la ropa desordenada sobre la silla, en los libros apilados en el suelo, en el afiche de Chile en la pared, en la frescura de esa noche caribeña, en el ruido sordo de la calle; intentó concentrarse en ese cuerpo ofrecido y pensar sólo en el cabello desbordado de la joven, en su olor dulce. Le suplicó sin voz que por favor lo ayudara a salvar esos segundos, mientras ella lo observaba desde el rincón más lejano de la cama, sentada como un faquir, sus claros pezones y el ojo de su ombligo mirándolo también, registrando su temblor, el chocar de sus dientes, el gemido. El hombre oyó crecer el silencio en su interior, supo que se le quebraba el alma, como tantas veces le ocurriera antes, y dejó de luchar, soltando el último asidero al presente, echándose a rodar por un despeñadero inacabable. Sintió las correas incrustadas en los tobillos y en las muñecas, la descarga brutal, los tendones rotos, las voces insultando, exigiendo nombres, los gritos inolvidables de Ana supliciada a su lado y de los otros, colgados de
los brazos en el patio.

¡Qué pasa, por Dios, qué te pasa!, le llegó de lejos la voz de Ana. No, Ana quedó
atascada en las ciénagas del Sur. Creyó percibir a una desconocida desnuda, que lo
sacudía y lo nombraba, pero no logró desprenderse de las sombras donde se agitaban látigos y banderas. Encogido, intentó controlar las náuseas. Comenzó a llorar por Ana y por los demás. ¿Qué te pasa?, otra vez la muchacha llamándolo desde alguna parte.

¡Nada, abrázame ... ! rogó y ella se acercó tímida y lo envolvió en sus brazos, lo
arrulló como a un niño, lo besó en la frente, le dijo llora, llora, lo tendió de espaldas
sobre la cama y se acostó crucificada sobre él.

Permanecieron mil años así abrazados, hasta que lentamente se alejaron las
alucinaciones y él regresó a la habitación, para descubrirse vivo a pesar de todo,
respirando, latiendo, con el peso de ella sobre su cuerpo, la cabeza de ella
descansando en su pecho, los brazos y las piernas de ella sobre los suyos, dos
huérfanos aterrados. Y en ese instante, como si lo supiera todo, ella le dijo que el
miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que
la lealtad. El miedo es algo total, concluyó, con las lágrimas rodándole por el cuello.
Todo se detuvo para el hombre, tocado en la herida más oculta. Presintió que ella no
era sólo una muchacha dispuesta a hacer el amor por conmiseración, que ella conocía aquello que se encontraba agazapado más allá del silencio, de la completa soledad, más allá de la caja sellada donde él se había escondido del Coronel y de su propia traición, más allá del recuerdo de Ana Díaz y de los otros compañeros delatados, a quienes fueron trayendo uno a uno con los ojos vendados. ¿Cómo puede saber ella todo eso? La mujer se incorporó. Su brazo delgado se recortó contra la bruma clara de la ventana, buscando a tientas el interruptor. Encendió la luz y se quitó uno a uno los brazaletes de metal, que cayeron sin ruido sobre la cama. El cabello le cubría a medias la cara cuando le tendió las manos. También a ella blancas cicatrices le cruzaban las muñecas. Durante un interminable momento él las observó inmóvil hasta comprenderlo todo, amor, y verla atada con las correas sobre la parrilla eléctrica, y entonces pudieron abrazarse y llorar, hambrientos de pactos y de confidencias, de palabras prohibidas, de promesas de mañana, compartiendo, por fin, el más recóndito secreto

Wednesday, October 13, 2010

"Pobre Viejo", by Sandra A. Torres

These are the eight words that the group ¡Y qué me cuentas! decided to use to create a story after reading "Pobre viejo", by Sandra A. Torres:

1. Madrugada
2. Tuerto
3. Pendientes
4. Concienzuda
5. Añicos
6. Escudriñar
7. Alucinar
8. Casera

Let me share with you the story that the group wrote using the above word:

"En una madrugada del otoño, escudriñaba mi coche que estaba tuerto. Después del accidente, recibí mi carro divino del mecánico sin un faro. Me dijo el mecánico:
-"Estoy pendiente del faro nuevo"
El viejo faro se había hecho añicos, cuando yo manejé alucinando con un Lexus y choqué con la casera de mi edificio. Ella también se quedó tuerta y su esposo me escudriñó concienzudamente con un ojo."

Now it's your turn. Use the same words and write a story. Use your imagination!
Post it in the post link below.
As soon as I receive your story, I'll send you my comments!

Saturday, October 2, 2010

"Pobre viejo", by Sandra A. Torres

POBRE VIEJO
Sandra A. Torres
La privacidad ha sido para mí como una religión. Con los vecinos me llevo de buenos días, qué tiempo o no arroje agua de arriba, nada más; ni consejeros espirituales ni Testigos de Jehová. La única visita que recibo es la de mi hermana y eso cuando se disgusta con su marido o se toma un tiempo para verme. De haber sido otra en mi lugar no sé qué habría pasado con esta historia, quizá todos los del edificio se hubieran enterado. Mentiría si no confieso el miedo que sentí crecer hasta el horror cuando lo descubrí. Pero primero debo hablar de mi cuarto. No es amplio, apenas lo ocupan una cama matrimonial, regalo de mi mamá - siempre tuvo la esperanza de que me casara -, una mesa de trabajo, un pequeño librero y un ropero que ha pasado de generación a generación, colocado frente a la cama.
Todo empezó una madrugada. Estaba sacando los pendientes de la oficina, cuando sentí irritados los ojos, los froté con fuerza y fue peor. En una luna del ropero revisé mi vista. Me llamó la atención una línea arqueada en el espejo, que me olvidé del ardor de ojos. Tallé la línea con un dedo, no se borró y desistí pensando que se trataba de una simple rayadura. El asunto no terminó ahí; al día siguiente, cuando me arreglaba para ir al trabajo y escudriñé mi imagen en el espejo, vi que otra línea arqueada se había engarzado con la ya existente formando un óvalo. Froté las líneas obteniendo el mismo resultado del día anterior. En la oficina no comenté a nadie del asunto, de por sí siento que esperan que diga algo para justificar la opinión que tienen de mí, nada respetable por cierto; dicen a mis espaldas que soy una mujer extraña, por no decir loca. Por mí que digan misa. Aproveché el descanso para salir a comprar solvente en la ferretería; esa noche borraría el óvalo a como diese lugar. Con un trapo empapado restregué inútilmente el espejo. Por primera vez, desde la muerte de mamá, sentí miedo de estar sola. Me dije calma, y fui a preparar la cena. En la sala vi las noticias y a ratos volteaba hacia el cuarto. El Himno Nacional cerró la programación; apagué la tele para irme a dormir. Ya en el cuarto no levanté la mirada sino hasta cuando estuve acostada; fue entonces que descubrí un ojo mirándome fijamente desde la luna del ropero. Lo primero que agarré fue un zapato y lo arrojé sobre el espejo, el cual se hizo añicos con todo y ojo. No pasó mucho tiempo cuando tocaron a la puerta: era mi vecina. Abrí.
-¿Se encuentra bien, vecina?- Preguntó inspeccionándome; y por encima de mi hombro, vio al interior del departamento.
Entorné la puerta y con fingida tranquilidad le dije que sólo había quebrado un espejo.
-¿Un espejo roto? Mala suerte -sentenció-, y más si ocurrió de noche-. Dejó de hablar para mirarme concienzuda; después se acercó y me dijo en tono confidencial: “pienso que no es conveniente que viva sola, Patricia. Tanto loco suelto y usted solita; no, deje eso al viejo Elpidio; él, en el último piso, está más cerca del cielo que nosotras. Hasta alucina el pobre. Fíjese que la otra vez subí a la azotea a regar mis plantas y al regresar escuché, sin querer, cómo regañaba a alguien. ¿A quién, si nadie lo visita?”
No quise escucharla más; pretexté levantarme temprano para cortar la absurda plática. Esa noche, después de recoger los vidrios, no pude dormir tranquila; enfrente, el ropero estaba tuerto.
Los siguientes días transcurrieron tranquilos -la otra luna no creó problemas- que vacilé en reponer el espejo roto. Sin embargo, en una visita, mi hermana terminó por convencerme de hacerlo, refiriendo el aspecto de abandono que presentaba el ropero. Muy pronto acudió un joven de la vidriería. En cuestión de minutos colocó el espejo y comprobé que no tuviera rayaduras. Pagué y acompañé al joven hasta la puerta. En ese momento mi vecina, lívida de coraje, bajaba las escaleras. Me dijo que alguien había hecho destrozos en sus plantas de la azotea y sospechaba de don Elpidio; ese alguien con quien el viejo alucinaba, conjeturó la vecina, tenía nombre de perro o conejo. Antes de entrar a su departamento dijo que pondría al tanto de la situación a la casera, quien prohíbe animales en el edificio. Cada loco con su tema. Fui al cuarto a concluir un trabajo. En la luna del ropero el ojo parecía esperarme. Respirando profundo, decidí que ya no rompería más espejos; dejé entonces al ojo escrutar libremente a su alrededor; quizá, como los gatos, se hartaría. Mientras tanto, me puse a trabajar sintiendo su mirada sobre la espalda. Al terminar, embotada, me senté al filo de la cama y fumé un cigarrillo. El humo lo dirigí hacia el ojo y él parpadeaba desplazándose en el espejo para esquivarlo; como no lo logró, se esfumó. Horas después volvería.
Con el tiempo he llegado a pensar que no pierdo nada con que un ojo exista en la luna de mi ropero: no come, no habla, no se enferma, sólo ve; además, me siento acompañada. Por fortuna no he tenido problemas con los vecinos, como don Elpidio. Pobre viejo, no sé qué sucedería si los del edificio supieran, como yo, que él alucina en su departamento con un unicornio, que por las noches se le escapa y hace tales destrozos en las plantas de la vecina. Sí, pobre viejo.

Sandra A. Torres Herrera

Wednesday, September 29, 2010

Reading and Writing exercise of "El Cartero de Neruda" by Antonio Skármeta

After reading the last chapter of "El cartero de Neruda", by Antonio Skármeta, the "¡ Y qué me cuentas” group chose eight words from the reading to create a collective story. The eight words are the following:

1. Impermeable
2. Madrugada
3. Engolado
4. Agacharse
5. Transcurrir
6. Avivando
7. Encendedor
8. Secuestrar

Below is the story that the group wrote using the eight words. Please notice that there are some words in parenthesis. These words reflect the process of the writing. In this particular story, the students were trying to find the right word and the right preposition to describe an action of a kidnapper. All the words that are in parenthesis are the words that they chose and decided to change when they found out that those words didn't describe, in a precise manner, their thoughts.

Here is the story:


"...entonces, por la madrugada, el joven se agachó cuando escuchó la voz engolada de un secuestrador (cubierto con) (por) (llevando un) (disfrazado con) escondido debajo de un impermeable. Transcurrió mucho tiempo. De repente el tipo usó un encendedor avivando la flama. Se quemó, y el joven se escapó".

Now let's read the same story without the words in parenthesis:

"...entonces, por la madrugada, el joven se agachó cuando escuchó la voz engolada de un secuestrador escondido debajo de un impermeable. Transcurrió mucho tiempo. De repente el tipo usó un encendedor avivando la flama. Se quemó, y el joven se escapó".

Now it is your turn to write a story using the same eight words. Submit it at the end of this post in the "comments" link. I'll read it, and I will send you my comments.

Saturday, September 25, 2010

Reading and Writing Excercises of " El Cartero de Neruda", Fragmento # 1 by Antonio Skármeta

Il Postino

Here are the eight words that the ¡Y que me cuentas! group chose after reading one of the chapters of "El Cartero de Neruda"

1. Mariposa
2. Sonrisa
3. Interruptor
4. Plagio
5. Cartero
6. Desfallecer
7. Pensando
8. Comunista

The story that the group wrote using the eight words (mistakes in parenthesis) is:

"El cartero se quedó pensando de la sonrisas falsas del comunista. De repente alguien accionó el interruptor y todo quedó oscuro. (Se) sentía algo en su estómago, como mariposas, antes de desfallecer. Esto no es un plagio, es la verdad."

Yesterday when we finished this exercise, I didn't realize that we used the verb "pensar" followed by the preposition "de". This is not correct. According to this sentence, the preposition that has to go right after the verb "pensar" is "en".

Here is the story without mistakes:

"El cartero se quedó pensando en las sonrisas falsas del comunista. De repente alguien accionó el interruptor y todo quedó oscuro. Sentía algo en su estómago, como mariposas, antes de desfallecer. Esto no es un plagio, es la verdad”.

Now it is your turn. Create your own story using the same words and post it in the comments link right below this post.

Ultimo Discurso de Salvador Allende, el 11 Sept 1973

Vean y escuchen este video para entender el contexto político en el que se desarrolla la novela "El cartero de Neruda" de Antonio Skármeta. Es el último discurso de Salvador Allende. El audio no es muy claro, sin embargo, al final del video aparece el discurso escrito.

Dejen sus comentarios en el link "comments" que aparece al final del video.

Comparen la última escena de la película "Il postino" con la última escena de la novela "El cartero de Neruda", de Antonio Skármeta, Fragmento # 3

Para encontrar dicho fragmento, haga clic aquí

Dejen sus comentarios en el link "comments" al final de este video.


"El Cartero de Neruda", by Antonio Skármeta, Fragmento # 3


Comparen la última escena de la novela "El cartero de Neruda" con la versión cinematográfica  del video subido en You Tube (para encontrarlo, haga click aquí).
Dejen sus comentarios al final de esta lectura en el link "comments"


"Mario Jiménez supo de la muerte del poeta en el televisor de la hostería. La noticia fue emitida por un locutor engolado el cual habló dela desaparición de «una gloria nacional e internacional». Seguía unabreve biografía hasta el momento de su Premio Nobel, y concluía con la lectura de un comunicado, mediante el cual la Junta Militar expresaba su consternación por la muerte del vate.
Rosa, Beatriz, y hasta el mismo Pablo Neftalí, contagiados por el silencio de Mario, lo dejaron en paz. Se lavaron los platos de la cena, se saludó sin énfasis al último turista que tomaría el nocturno hacia Santiago, se hundió interminablemente la bolsa de té en el agua hervida y se raspó con las uñas mínimos restos de comida adheridos al hule de las mesas.
Durante la noche, el cartero no pudo dormir y las horas transcurrieron con la vista en el techo, sin que un solo pensamiento las distrajera. Hacia las cinco de la madrugada, oyó frenar autos ante la puerta. Al asomarse a la ventana, un hombre de bigotes le hizo un gesto indicándole que saliera. Mario se puso su yérsey marinero y vino hacia el portón. Junto al hombre de bigotes, semicalvo, había otro muy joven de pelo corto, impermeable, y un nudo de corbata abundante.
-¿Usted es Mario Jiménez? -preguntó el hombre de bigotes.
-Sí, señor.
-¿Mario Jiménez, de profesión cartero?
-Cartero, señor.
El joven de impermeable extrajo una tarjeta gris de un bolsillo, y la revisó de una pestañeada.
-¿Nacido el siete de febrero de 1952?
-Sí, señor.
El joven miró al hombre mayor, y fue éste quien le habló a Mario:
-Bien. Tiene que acompañarnos.
El cartero se limpió las palmas de las manos sobre los muslos.
-¿por qué, señor?
-Es para hacerle unas preguntas -dijo el hombre de bigotes poniéndose un cigarrillo en los labios y palpándose luego los bolsillos, como si buscara fósforos. Vio venir la mirada de Mario a sus ojos-. Una diligencia de rutina acotó entonces, pidiéndole fuego con un gesto a su acompañante.
Éste negó con la cabeza.
-No tiene nada que temer-le dijo luego el del impermeable.
-Después, puede volver a casa -dijo el hombre de bigotes, mostrándole el cigarrillo a alguien que asomaba la cabeza por la ventana de uno de los dos autos sin patente, que aguardaban en la calle con el motor en marcha.
-Se trata de una diligencia de rutina -agregó el joven del impermeable.
-Contesta un par de preguntas y después vuelve a casa -dijo el hombre de bigotes, alejándose hacia el hombre del auto que ahora mostraba un encendedor dorado en la ventanilla. El hombre de los bigotes se agachó, y entonces el diputado Labbé con un preciso golpe produjo una fuerte llama del mechero. Mario vio que el hombre de los bigotes se levantaba avivando la brasa del cigarrillo con una honda aspiración, y que le hacía un gesto al joven del impermeable, para que avanzaran hasta el otro auto. El joven del impermeable no tocó a Mario. Sólo se limitó a indicarle la dirección del Fiat negro. El auto del diputado Labbé se fue lentamente, y Mario avanzó con su acompañante hasta el otro vehículo. En el volante había un hombre con lentes oscuros oyendo noticias. Al entrar en el coche, alcanzó a oír cuando el locutor anunciaba que las tropas habían ocupado la editorial Quimantú, y habían procedido a secuestrar la edición de varias revistas subversivas, tales como Nosotros los chilenos, Paloma y La Quinta Rueda".

Saturday, September 18, 2010

Comparen la escena de la película "Il Postino"- a partir del minuto 1:47 al 5:02- con el fragmento # 1 de la novela "El Cartero de Neruda".

Para encontrar dicho fragmento, hagan click aquí

La versión que comparto con ustedes está doblada al español. Considero que es un buen trabajo de doblaje. ¿Que diferencias encuentran en las dos versiones en:
-los personajes,
-los ambientes,
-los países,
-¿Cómo describe la influencia de Pablo Neruda en Mario?
-¿Qué provocan las palabras de Mario en Beatriz?
-¿Qué provocan las palabras de Mario en la mamá/tía?
-¿Qué metáforas propias dice la mamá/tía?
-¿Qué metáfora dice Beatriz al explicar la manera en la que Mario habla?

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"El Cartero de Neruda", by Antonio Skármeta, Fragmento # 1

Este es el fragmento de la novela “El Cartero de Neruda” que vamos a trabajar (pag.30-33 del libro electrónico). Comparen este fragmento de la novela con la versión cinematográfica (minuto 1:47 al 5:02) del video subido en You Tube (haga click aquí). La versión que comparto con ustedes está doblada al español. Considero que es un buen trabajo de doblaje. ¿Que diferencias encuentran en las dos versiones en:
-los personajes,
-los ambientes,
-los países,
-¿Cómo describe la influencia de Pablo Neruda en Mario?
-¿Qué provocan las palabras de Mario en Beatriz?
-¿Qué provocan las palabras de Mario en la mamá/tía?
-¿Qué metáforas propias dice la mamá/tía?
-¿Qué metáfora dice Beatriz al explicar la manera en la que Mario habla?


Nota: Respecto a la palabra "roquerío" que encuentran en la primera línea del fragmento que leerán a continuación, busqué su significado y no lo encontré. Finalmente encontré la siguiente explicación de la palabra en el siguiente blog: http://guiapanoramica.wordpress.com/acordes-musicales/
“Roquerío” es una palabra chilena [...] inventada por Neruda (que inventó varias palabras, como “Crepusculario”). La palabra ” Roquerío” partió con Neruda y luego otros poetas la recogieron, como Raúl Zurita [...]. Ahora, en el siglo XXI, la palabra es parte de nuestro vocabulario chileno, pero si le preguntas a un venezolano o a un español qué es un roquerío, no saben (aunque lo pueden adivinar)."


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Fragmento:
“(Mario) …siguió los pasos de Beatriz por la playa y a la altura de los roqueríos, con el corazón en la mandíbula, le habló. Al comienzo con vehemencia, pero luego, como si él fuera una marioneta y Neruda su ventrílocuo, logró una fluidez que permitió a las imágenes tramarse con tal encanto, que la charla, o mejor dicho el recital, duró hasta que la oscuridad fue perfecta.
Cuando Beatriz volvió del roquerío directamente a la hostería, y levantó sonámbula de la mesa una botella a medio consumir que dos pescadores aligeraban tarareando el bolero La vela de Roberto Lecaros, provocándoles estupor, para luego avanzar con el mal habido licor hacia su casa, la madre se dijo que era hora de cerrar, condonó el pago del frustrado consumo a sus clientes, los acompañó hasta la puerta, y puso en acción el candado.
La encontró en la habitación expuesta al viento otoñal, la mirada acosada por la oblicua luna llena, la penumbra difusa sobre la colcha, la respiración alborotada.
-¿Qué haces? -le preguntó.
-Estoy pensando.
De un manotazo accionó el interruptor, y la luz agredió su rostro huido.
-Si estás pensando, quiero ver qué cara pones cuando piensas.
-Beatriz se cubrió los ojos con las manos-. ¡Y con la ventana abierta en pleno otoño!
-Es mi pieza, mamá.
-Pero las cuentas del médico las pago yo. Vamos a hablar claro, hijita. ¿Quién es él?
-Se llama Mario.
-¿Y qué hace?
-Es cartero.
-¿Cartero?
-¿Que no le vio el bolsón?
-Claro que le vi el bolsón. Y también vi para qué usó el bolsón. Para meter una botella de vino.
-Porque ya había terminado el reparto.
-¿A quién le lleva cartas?
-A don Pablo.
-¿Neruda?
-Son amigos, pues.
-¿Él te lo dijo?
-Yo los vi juntos. El otro día estuvieron conversando en la hostería.
-¿De qué hablaron?
-De política.
-¡Ah, además es comunista!
-Mamá, Neruda va a ser presidente de Chile.
-Mijita, si usted confunde la poesía con la política, lueguito va a ser madre soltera. ¿Qué te dijo?
Beatriz tuvo la palabra en la punta de la lengua, pero la adobó algunos segundos con su cálida saliva.
-Metáforas.
La madre se aferró a la perilla del rústico catre de bronce, apretándola hasta convencerse de que podía derretirla.
-¿Qué le pasa mamá? ¿Qué se quedó pensando?
La mujer vino al lado de la chica, se dejó desvanecer sobre el lecho, y con voz desfalleciente, dijo:
-Nunca te oí una palabra tan larga. ¿Qué «metáforas» te dijo?
-Me dijo... Me dijo que mi sonrisa se extiende como una mariposa en mi rostro.
-¿Y qué más?
-Bueno, cuando dijo eso, yo me reí.
-¿Y entonces?
-Entonces dijo una cosa de mi risa. Dijo que mi risa era una rosa, una lanza que se desgrana, un agua que estalla. Dijo que mi risa era una repentina ola de plata.
La mujer humedeció con la lengua trémula sus labios.
-¿Y qué hiciste entonces?
-Me quedé callada.
-¿Y él? .
-¿Qué más me dijo?
-No, mijita. ¡Qué más le hizo! Porque su cartero además de boca ha de tener manos.
-No me tocó en ningún momento. Dijo que estaba feliz de estar tendido junto a una joven pura, como a la orilla de un océano blanco.
-¿Y tú?
-Yo me quedé callada pensando.
-¿Y él?
-Me dijo que le gustaba cuando callaba porque estaba como ausente.
-¿Y tú?
-Yo lo miré
-¿Y él?
-El me miró también. Y después dejó de mirarme a los ojos y se estuvo un largo rato mirándome el pelo, sin decir nada, como si estuviera pensando. Y entonces me dijo: «me falta tiempo para celebrar tus cabellos, uno por uno debo contarlos y alabarlos».
La madre se puso de pie y cruzó delante de su pecho las palmas de las manos, horizontales como los filos de una guillotina.
-Mijita, no me cuente más. Estamos frente a un caso muy peligroso.
Todos los hombres que primero tocan con la palabra, después llegan más lejos con las manos.
-¡Qué van a tener de malo las palabras! -dijo Beatriz abrazándose a la almohada.
-No hay peor droga que el bla-bla. Hace sentir a una mesonera de pueblo como una princesa veneciana. Y después, cuando viene el momento de la verdad, la vuelta a la realidad, te das cuenta de que las palabras son un cheque sin fondo. ¡Prefiero mil veces que un borracho te toque el culo en el bar, a que te digan que una sonrisa tuya vuela más alto que una mariposa!
-¡Se extiende como una mariposa! -saltó Beatriz.
-¡Que vuele o que se extienda da lo mismo! ¿Y sabes por qué? Porque detrás de las palabras no hay nada. Son luces de bengala que se deshacen en el aire.
-Las palabras que me dijo Mario no se han deshecho en el aire. Las sé de memoria y me gusta pensar en ellas cuando trabajo.
-Ya me di cuenta. Mañana haces tu maleta y te vas unos días donde tu tía en Santiago.
-No quiero.
-Tu opinión no me importa. Esto se puso grave.
-¡Qué tiene de grave que un cabro te hable! ¡A todas las chiquillas les pasa!
La madre hizo un nudo en su chal.
-Primero, que se nota a la legua que las cosas que te dice se las ha copiado a Neruda.
Beatriz dobló el cuello y miró la pared como si se tratara del horizonte.
-¡No, mamá! Me miraba y le salían palabras como pájaros de la boca.
-Como «pájaros de la boca». ¡Esa misma noche haces tu maleta y partes a Santiago! ¿Sabes cómo se llama cuando uno dice cosas de otro y lo oculta? ¡Plagio! Y tu Mario puede ir a dar a la cárcel por andarte diciendo... ¡metáforas! Yo misma voy a telefonear al poeta, y le voy a decir que el cartero le anda robando los versos.
-¡Cómo se le ocurre, `ñora, que don Pablo va a andar preocupándose de eso! Es candidato a la presidencia de la república, a lo mejor le dan el Premio Nobel, y usted le va a ir a conventillear por un par de metáforas.
La mujer se pasó el pulgar por la nariz igual que los boxeadores profesionales.
-«Un par de metáforas.» ¿Te has visto como estás?
Agarró a la chica de la oreja y la trajo hacia arriba, hasta que sus narices quedaron muy juntas.
-¡Mamá!
-Estás húmeda como una planta. Tienes una calentura, hija, que solo se cura con dos medicinas. Las cachas o los viajes. -Soltó el lóbulo de la muchacha, extrajo la valija desde abajo del catre y la derramó sobre la colcha-. ¡Vaya haciendo su maleta!
-¡No pienso! ¡Me quedo!
-Mijita, los ríos arrastran piedras y las palabras embarazos. ¡La maletita!
-Yo sé cuidarme.
-¡Qué va a saber cuidarse usted! Así como la estoy viendo acabaría con el roce de una uña. Y acuérdese que yo leía a Neruda mucho antes que usted. No sabré yo que cuando los hombres se calientan, hasta el hígado se les pone poético.
-Neruda es una persona seria. ¡Va a ser presidente!
-Tratándose de ir a la cama no hay ninguna diferencia entre un presidente, un cura o un poeta comunista”.