INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¡ Y qué me cuentas! escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de ¡Y qué me cuentas!

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de ¡Y qué me cuentas! crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

Comparte este blog con tus amigos

Promover y difundir el blog

¡Y qué me cuentas!

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

Haga clic aquí para ver el texto completo

¿Por qué aprender, mantener o mejorar el idioma español?

• 500 millones de personas hablan español en el mundo
• 48 millones de personas hablan español en Estados Unidos
• El español es el idioma oficial en 21 paises
• El español es el segundo idioma más estudiado a nivel mundial
• El español es el tercer idioma más utilizado en internet

Buscador

Search for books in Spanish

Escribe tu correo electrónico para que recibas las actualizaciones del blog.

Si te gusta el blog, ¡Y qué me cuentas! ayúdame a seguir mejorándolo. Dona un dólar o más!

Thursday, February 10, 2011

En busca del tabaco perdido, de Aurea López

Para leer el cuento "En busca del tabaco perdido" de Aurea López, hacer clic aquí.

Comparto con ustedes el pencast del ejercicio de ocho palabras que el grupo ¡Y qué me cuentas! escribió después de leer el cuento "En busca del tabaco perdido" de Aurea López. El pencast dura aproximadamente 20 minutos. En él podrán escuchar la forma en la que el grupo decidió las ocho palabras que después utilizarían para escribir la historia. El proceso es muy interesante. Es la primera vez que el grupo escribe una historia más larga que lo que acostumbra. Por los comentarios que pueden escuchar en el pencast, se ve que el grupo ha aprendido suficiente español y pueden discernir cuestiones gramaticales y autocorregirse. Esto es un gran avance en los estudiantes, lo cual me hace sentir muy contento.
Les recuerdo que el pencast puede agrandarse para ver mejor el proceso de escritura. La forma de hacerlo es colocando el cursor en el extremo superior derecho del pencast. Ahí aparecerá una flecha en un círculo color naranja. Dándole click a la flecha, el pencast se agranda. En el extremo inferior derecho, verán un número "1" en un círculo naranja. Si ponen el cursor en él, verán que se despliega una barra de lado derecho con las hojas 1 y 2 del pencast. Pueden ir a la página dos tan solo con colocar el cursor en dicha página.
Disfrútenlo haciendo click aquí!

Por supuesto les transcribo las ocho palabras y la historia final, para que puedan ver el ejercicio completo:

1. Duendecillo
2. Alargar
3. Aliciente
4. Tacaña
5. Amena
6. Picaba
7. Fontanero
8. Fatal

La historia final, es como sigue:

"Esta semana tuvimos una tempestad muy fuerte. A un pobre viudo se le quebraron los tubos del agua de la casa. Llamó a un fontanero pero llegó un duendecillo. Porque era tacaño, el viudo decidió no pagar por los servicios que el duendecillo iba a hacer para arreglar los tubos. Fue un error fatal. De repente el duendecillo alargó su cuerpo y picó al tacaño con un trozo de palo. No fue una situación amena. No había ningún aliciente para que el duendecillo arreglara los tubos".

Ahora es su turno. Utilicen las ocho palabras que el grupo eligió y escriban su propia historia. Mándenla en el link "comments" que está al terminar éste post. Prometo mandarles mis comentarios en cuanto los lea.
Suerte!

15 comments:

  1. Un potaje fatal

    ¿Yo? ¿Cocinar? Nunca. Bueno, miento. Una vez, me susurró un duendecillo tacaño que intentara espaguetis. No sabía yo que se iba a alargar la pasta al hervir. En el pánico que causó el exceso al desbordarse, yo paleaba cucharazos de pasta al fregadero. En un tiempo el sumidero ya no soportaba más, aunque le picaba con un cuchillo. Sin saber, había creado un magnífico tapón. Al fin, tuve que llamar a un fontanero, que limpió el tubo hasta la cloaca. «Nunca jamás cocinaré», pensé.

    Pues, hace poco revisé lo saludable – o no – que eran mis costumbres. Tal fue el aliciente que me instó a cocinar otra vez. Hoy, hago un potaje fatal.

    Mi potaje consiste solamente de ingredientes naturales. En una cacerola de un litro, pongo a hervir dos cucharas de aceite de oliva en seis cucharas de agua destilada. Ya llevadas a ebullición, les añado media zanahoria, cortada en rebanadas delgadas. Después de dos minutos, agrego trozos (cortados en dados) de los ingredientes que son menos rígidos, como apio, pimiento (chile verde), cebolla, tomate, y lechuga – por cada cual, la misma cantidad que la zanahoria. Los salpico con sal y pimienta. Tapo la cacerola y apago la llama. Entonces, es nada más que esperar que enfríe para comer mi potaje fatal. ¡Um!

    Claro, es más ameno cocinar hoy que antes, pero medio aburrido.

    ReplyDelete
  2. Era un duendecillo tacano que vivia debajo de un puente. La historia era que el les pico los pies de cualquier persona estaba cruzando su puente. Cuando el clima era amena, los ninos del pueblito cerc les encantaban nadar y jugar en el grotto que estuvo rio abajo del puente de el duendecillo. El Duendecillo no le gusto. A el, no habia ningun aliciente para que alargar el placer de los ninos. Porque salir su puente seria un error fatal, el duendecillo necesitaban una manera otra hacer callar los ninos. Llamo a un fontanero para que re-rutar el rio y secar el grotto y el ruido del ninos.

    Trate usar loa acentos, pero no funciono. Gracias!

    ReplyDelete
  3. Yo soy un duendecillo se llama Steven. Te acuerdas que un hombre que dejó de fumar los cigarrillos porque tuvo mal sueño? Yo estaba haciendo mi rol. Mi trabajo es ayudar la gente como él. Su logro servió de aliciente para seguir trabajando.
    Mi nuevo trabajo fue servir a un fontanero que fuma los pitillos la mayoría de tiempo. Yo le conosía cuando vinó a la casa de ese hombre que dejó de fumar.

    Su hábito puede ser un problema fatal. Hice mi mejor trabajo. Le piqué y grité “no fuma” en su sueño. Sólo que a la mañana siguiente fumó un pistillo después de levantarse. Inculso le expliqué amablemente como malos cigalillos son, pero no lo creyó un duendecillo. Lo sabía que el era tacaña, así que le expliqué como caros cigarillos son. (El no andaba la calle a recoger o pedir los cigallos.) No funcionó. Tal vez, me he alargado en mis explicaciones.

    El tiene que dar cuenta una cosa. Se puede pasar tiempo amino sin los cigarillos.

    ReplyDelete
  4. Un fontanero que se llamaba Miguel vivió en San José y trabajó todos los días para ganar la vida por su familia. Durante los años había aprendido que sabe casí todo el mundo: En cada edificio vive un duendecillo.

    Un día Miguel estaba trabajando en un edificio nuevo cuando un escorpión que estaba escondido atrás de un tubo le picó en la mano. Gritó mucho, sufriendo del dolor. Pensando que fue una herida fatal, empezó a preocuparse por su muerte. Decidió de buscar a un médico.

    Súbito apareció el duendecillo del edificio. Miguel se asustó, y empezó a correr, alargando los pasos hacia la puerta. El duendecillo dijo en voz alta a Miguel, "No te asustes por favor. Soy amena, y si me regalas un aliciente, te puedo curar la herida al instante."

    El fontanero era un tacaño y no quería darle ningún centavo. Pero por fin, pensando en su pobre familia que sufrían mucho sin su sueldo, y también en la herida que le dolía tanto, decidió pagar. Después de que Miguel regaló unas monedas al duendecillo, este hizo un conjuro, y la herida desapareció casí completamente. El duendecillo regresó a su pequeño lugar. Miguel no necesito ir a un médico.

    En la tarde Miguel regresó a su casa y relató a su familia todo que le había pasado. Les mostró una cicatriz muy pequeña en la mano. Entonces todos creyeron en la mágica de los duendecillos.

    ReplyDelete
  5. La semana pasada, una clase de Español leyeron and discutieron una historia muy interesante. La tema de esta historia fue casi completamente sobre fumar—el amor de fumar, la seducción de fumar, el aliciente de fumar, la camaradería, la adicción, la bajada y el final. Para la autora, Áurea López, su fumar estaba como una amiga duendecilla y fatal.

    Después de leer, los estudiantes hablaban mucho sobre fumar, los fumadoros, los cigarillos, las colillas y todos las temas similares. Mientras los estudiantes leían and hablaban, llegó uno extraño que estaba ni amena ni tacaño con su comentarios locos. Tal vez, este extranjero estababa un poco envidioso de este grupo muy, muy interesante. No es sabido. Despues él salió, la clase picaroon de nuevo la tema de fumar,

    Excepto de fumar, sólo el tiempo reciente and los fontaneros se discutieron, pero sólo por unos minutos. Por eso, fue una sorpresa cuando la clase escogieron las ochos palabras para escribir sus historia nueva. Despues todo la plática y historias personales sobre fumar, no hubo ni aun uno palabra de fumar de este en la lista. ¡Que extraño!

    ReplyDelete
  6. Hace muchos años en un lugar muy lejos de aquí, vivía un duendecillo a quien le gustaba engañar la gente de su pequeño pueblo. El lo hizo sólo para divertirse. Por ejemplo, este duendecillo quería entablar una conversación amena con alguien (especialmente un niño) y después, le puso en trance. Luego, el malvado se alargaría su cuerpo, ciño el cuello del niño pobre y lo picó con sus dientes puntiagudos. Cuando el niño se despertó de su trance, él se sentía fatal pero nunca supo lo que ocurrió. Un día, un fontanero estaba buscando trabajo fácil porque él era tacaño y perezozo y le gustaba trabajo que necesitaba poca esfuerza. Mientras caminando en la calle, él vió a este duendecillo maléfico con un pequeño niño rubio. Aunque el fontanero ha sido perezozo y temeroso toda su vida, de repente él decidió de rescatar este niño de la mandíbula del duendecillo. Él se sorprendió su mismo cuando lanzó un ataque al duendecillo y lo mató. El pueblo entero le felicitó al fontanero y desde entonces, él tuvo un aliciente para ser valiente y toda su vida mejoró y fue una persona muy diferente.

    ReplyDelete
  7. Era pasada la medianoche y Juana fue despertado por un sonido – Goteo…goteo…goteo…

    “¡Ay, el grito! El fontanero acaba de arreglarlo. Voy a ver lo que pasa.”

    Se dirigió a la cocina en sus pies descalzos, apenas hacer ruido. Al llegar, no podía creer lo que veía.

    Había unos duendecillos discutiendo sobre la encimera.

    “¿Porque estamos en esta casa?” exclamó Mirela. “No hay ningún aliciente para venir aquí. Estaba leyendo un ameno libro, pero tú, tío tacaño, de repente insistió en el cambio de casas.”

    Alargó sus brazos. “Mira mis brazos, tío. Las golpas de aqua son como las hormigas que pican. Y ahora es demasiado tarde para volver. ¡Fue una decisión fatal!”

    Todo esto era demasiado para Juana, y se desmayó.

    ReplyDelete
  8. Ron,
    Pues no suena nada malo tu “potaje fatal”. Ya se me antojó.
    Felicidades, prácticamente no tuviste errores más que el comentario que anoto al final.
    Leamos tu historia y luego mi comentario:

    “Un potaje fatal

    ¿Yo? ¿Cocinar? Nunca. Bueno, miento. Una vez, me susurró un duendecillo tacaño que intentara espaguetis. No sabía yo que se iba a alargar la pasta al hervir. En el pánico que causó el exceso al desbordarse, yo paleaba cucharazos de pasta al fregadero. En un tiempo el sumidero ya no soportaba más (1), aunque le picaba con un cuchillo. Sin saber, había creado un magnífico tapón. Al fin, tuve que llamar a un fontanero, que limpió el tubo hasta la cloaca. «Nunca jamás cocinaré», pensé.

    Pues, hace poco revisé lo saludable – o no – que eran mis costumbres. Tal fue el aliciente que me instó a cocinar otra vez. Hoy, hago un potaje fatal.

    Mi potaje consiste solamente de ingredientes naturales. En una cacerola de un litro, pongo a hervir dos cucharas de aceite de oliva en seis cucharas de agua destilada. Ya llevadas a ebullición, les añado media zanahoria, cortada en rebanadas delgadas. Después de dos minutos, agrego trozos (cortados en dados) de los ingredientes que son menos rígidos, como apio, pimiento (chile verde), cebolla, tomate, y lechuga – por cada cual, la misma cantidad que la zanahoria. Los salpico con sal y pimienta. Tapo la cacerola y apago la llama. Entonces, es nada más que esperar que enfríe para comer mi potaje fatal. ¡Um!

    Claro, es más ameno cocinar hoy que antes, pero medio aburrido.”

    Mis comentarios:
    (1) “En un tiempo el sumidero ya no soportaba más…”- “Hubo un momento en el que el sumidero ya no soportó más…”

    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  9. Erin,
    Muy buena historia del duende con los niños. Como que siempre asociamos a los duendes con las travesuras de los niños. Solo que a este duende no le gustaban los pequeños.
    Veo que no pudiste poner acentos. Te recuerdo que en el blog hay un link que explica como hacerlo. Ve a “Aprende a poner acentos en la computadora” en la columna derecha del blog y ahí encontrará indicaciones de cómo hacerlo.
    Ahora releamos tu historia y luego mis comentarios.
    “Era un duendecillo tacano (1) que vivia debajo de un puente. La historia era que el (2) les (3) pico los pies de (4) cualquier persona (5)estaba cruzando su puente. Cuando el clima era amena (6), los ninos (7) del pueblito cerca(8) les encantaban (9) nadar y jugar en el grotto (10) que estuvo (11) río abajo del puente de el duendecillo. El (12) Duendecillo no le gusto (13). A el, no habia ningun (14) aliciente para que alargar (15) el placer de los ninos (16). Porque salir (17) su puente seria (18) un error fatal, el duendecillo necesitaban una manera otra hacer callar los ninos (19). Llamo (20) a un fontanero para que re-rutar (21) el río y secar el grotto y el ruido del ninos.”

    Trate usar loa acentos, pero no funciono. Gracias!
    Mis comentarios:
    (1) “tacano”- “tacaño”.
    (2) “el”- “él”
    (3) “les”- “le”.
    (4) “de” – “a”.
    (5) “faltó la preposición “que”.
    (6) “amena”- “ameno”.
    (7) “ninos”- “niños”.
    (8) “cerca”- “cercano”.
    (9) “encantaban”- “encantaba”.
    (10) “grotto”- No sé qué es “grotto”.
    (11) “estuvo” – “estaba”.
    (12) “El” – “Al”.
    (13) “gusto”- Faltó acento.
    (14) “A el, no habia ningun”- Faltaron acentos en tres palabras.
    (15) “alargar”- “alargara”
    (16) “ninos”- “niños”
    (17) “faltó “de” = salir de su puente…
    (18) “seria”- Faltó acento.
    (19) “necesitaban una manera otra hacer callar los ninos.”- “necesitaba hacer callar a los niños de una manera u otra”.
    (20) “llamo”- Faltó acento.
    (21) “re-rutar”- “Creo que quieres decir que “cambiara de dirección”.
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  10. Yoko, muy bonita historia. Ojalá y los duendes se nos aparecerían más seguido para regañarnos cuando nos portamos mal, ja,ja… hiciste buen trabajo. Veo que te falla poner algunas preposiciones pero poco a poco lo vas a lograr. Las preposiciones son algo muy difícil en cualquier idioma, pero estos ejercicios te van a ayudar a aprender a ponerlas correctamente.
    Releamos tu historia y luego mis comentarios:
    “Yo soy un duendecillo se llama Steven. Te acuerdas que un hombre que (2) dejó de fumar los cigarrillos porque tuvo mal sueño? Yo estaba haciendo mi rol. Mi trabajo es ayudar la (3) gente como él. Su logro servió (4) de aliciente para seguir trabajando.
    Mi nuevo trabajo fue servir a un fontanero que fuma los pitillos la mayoría de tiempo. Yo le conosía cuando vinó (5) a la casa de ese hombre que dejó de fumar.

    Su hábito puede ser un problema fatal. Hice mi mejor trabajo. Le piqué y grité “no fuma” (6)en su sueño. Sólo que a la mañana siguiente fumó un pitillo después de levantarse. Incluso le expliqué amablemente como malos cigalillos son(7), pero no lo creyó un duendecillo (8). Lo sabía que el era tacaña, así que le expliqué como caros cigarillos son (9). (El no andaba la calle a recoger o pedir los cigallos. (10)) No funcionó. Tal vez, me he alargado en mis explicaciones.

    El tiene que dar cuenta una cosa. Se puede pasar tiempo amino (12) sin los cigarillos. “
    Mis comentarios:
    (1) “Yo soy un duendecillo se llama Steven.”- “Yo soy un duendecillo que se llama Steven.
    (2) “que”- no necesitas “que” en esta frase.
    (3) “ayudar la”- “ayudar a la”.
    (4) “Su logro servió”- No entendí qué quisiste decir con estas tres palabras.
    (5) “Yo le conosía cuando vinó”- “Yo lo conocí cuando vino”
    (6) “no fuma”- “no fume”.
    (7) “como malos cigalillos son”- “que los cigarrillos son malos”
    (8) “lo creyó un”- “no le creyó a un…”
    (9) “Lo sabía que el era tacaña, así que le expliqué como caros cigarillos son”- “Yo sabía que él era tacaño, así que le expliqué lo caro que son los cigarrillos”.
    (10) “El no andaba la calle a recoger o pedir los cigallos.”- “El no andaba por la calle recogiendo o pidiendo cigarrillos”.
    (11) “dar cuenta una cosa”- :darse cuenta de una cosa”.
    (12) “amino”- “ameno”.
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  11. Juanita
    Pues hasta ahora veo que en las historias de todos ustedes hay una variedad muy interesante de duendecillos. Me da gusto que todos encuentren su propio personaje y que lo metan en situaciones complicadas.
    Ahora releamos tu historia y luego mis correcciones:
    “Un fontanero que se llamaba Miguel vivió en San José y trabajó todos los días para ganar la vida por (1) su familia. Durante (2) los años había aprendido que sabe casí (4) todo el mundo: En cada edificio vive un duendecillo.

    Un día Miguel estaba trabajando en un edificio nuevo cuando un escorpión que estaba escondido atrás de un tubo le picó en la mano. Gritó mucho, sufriendo del dolor. Pensando que fue una herida fatal, empezó a preocuparse por su muerte. Decidió de (5) buscar a un médico.

    Súbito (6) apareció el duendecillo del edificio. Miguel se asustó, y empezó a correr, alargando los pasos hacia la puerta. El duendecillo dijo en voz alta a Miguel, "No te asustes por favor. Soy amena (7), y si me regalas un aliciente, te puedo curar la herida al instante."

    El fontanero era un tacaño y no quería darle ningún centavo. Pero por fin, pensando en su pobre familia que sufrían (8) mucho sin su sueldo, y también en la herida que le dolía tanto, decidió pagar. Después de que Miguel regaló unas monedas al duendecillo, este hizo un conjuro, y la herida desapareció casí completamente. El duendecillo regresó a su pequeño lugar. Miguel no necesito(9) ir a un médico.

    En la tarde Miguel regresó a su casa y relató a su familia todo que le había pasado. Les mostró una cicatriz muy pequeña en la mano. Entonces todos creyeron en la mágica (11) de los duendecillos.”
    Mis comentarios:
    (1) “por”- “para”.
    (2) “Durante”- A lo largo de”.
    (3) “aprendido que”- “aprendido lo que”.
    (4) “casí”- No lleva acento.
    (5) “de” – no hace falta esta preposición.
    (6) “Súbito”- “De súbito”.
    (7) “amena”- “ameno”.
    (8) “sufrían”- “sufría”.
    (9) “necesito”- Faltó acento.
    (10) “todo que”- “todo lo que”
    (11) “mágica”- “magia”.
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  12. Lisa,
    ¡Tienes toda la razón! Después de discutir por una hora el tema de la adicción al tabaco, a ninguno se le ocurrió poner alguna de las palabras relacionadas con dicha adicción en la lista de ocho palabras. Hasta ahora que lo dices, caigo en la cuenta. Como dices eso es ¡muy interesante!
    Ahora releamos tu historia y leamos mis comentarios:
    “La semana pasada, una (1) clase de Español leyeron and (2) discutieron una historia muy interesante. La (3) tema de esta historia fue casi completamente sobre fumar—el amor de fumar, la seducción de fumar, el aliciente de fumar, la camaradería, la adicción, la bajada y el final. Para la autora, Áurea López, su fumar estaba (4) como una amiga duendecilla y fatal.

    Después de leer, los estudiantes hablaban mucho sobre fumar, los fumadoros (5), los cigarillos, las colillas y todos las (6) temas similares. Mientras los estudiantes leían and (7) hablaban, llegó uno (8) extraño que estaba ni amena (9) ni tacaño con su comentarios locos. Tal vez, este extranjero estababa (10) un poco envidioso de este grupo muy, muy interesante. No es sabido (11). Despues (12) él salió, la clase picaroon (13) de nuevo la (14) tema de fumar,

    Excepto de fumar (15), sólo el tiempo reciente and (16) los fontaneros se discutieron, pero sólo por unos minutos. Por eso, fue una sorpresa cuando la clase escogieron (17) las ochos palabras para escribir sus historia nueva. Despues (18) todo (19) la plática y (20) historias personales sobre fumar, no hubo ni aun uno(21) palabra de fumar de (22) este en la lista. ¡Que extraño! “
    Mis comentarios:
    (1) “una”- “durante la”.
    (2) “and”- “y”.
    (3) “La”- “El”.
    (4) “estaba”- “era.
    (5) “fumadoros”- “fumadores”.
    (6) “las”- “los”.
    (7) Mismo que el número 2
    (8) “uno” – “un”.
    (9) “amena”- “ameno”.
    (10) “estababa”- “estaba”.
    (11) “No es sabido”- “No lo sé”.
    (12) “Despues”- Faltó acento.
    (13) “picaroon”- No entendí que palabra querías usar.
    (14) “la”- “el”.
    (15) “excepto de fumar”- “Con excepción del tema de fumar”.
    (16) Mismo que el número 2.
    (17) “escogieron”- “escogió”.
    (18) “Despues”- Faltó acento + preposición “de”.
    (19) “todo”- “toda”.
    (20) “y”- “e”.
    (21) “aun uno”- “una”
    (22) “de”- “en”.
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  13. Dusty Lee
    Parece que el duendecillo era un duendecillo malvado que recibió su castigo al final de la historia. Pero las cosas pasan por algo. Si no hubiera sido por el duende, el fontanero seguiría siendo un hombre flojo y de mala reputación. Entonces, qué bueno que encontró al duende quien le ayudó a cambiar su vida. ¡Buena historia!
    Ahora releámosla y luego leamos mis comentarios.

    Hace muchos años en un lugar muy lejos de aquí, vivía un duendecillo a quien le gustaba engañar la gente de su pequeño pueblo. El (1) lo hizo sólo para divertirse. Por ejemplo, este duendecillo quería entablar una conversación amena con alguien (especialmente un niño) y después, le puso en trance. Luego, el malvado se alargaría su cuerpo, ciño el cuello (2) del niño pobre y lo picó con sus dientes puntiagudos. Cuando el niño se despertó de su trance, él se sentía fatal pero nunca supo lo que ocurrió. Un día, un fontanero estaba buscando trabajo fácil porque él era tacaño y perezozo (3) y le gustaba trabajo (4) que necesitaba poca esfuerza (5). Mientras caminando (6) en la calle, él vió (7) a este duendecillo maléfico con un pequeño niño rubio. Aunque el fontanero ha sido perezozo y temeroso toda su vida, de repente él decidió de (8) rescatar este niño de la mandíbula del duendecillo. Él se sorprendió su mismo (9) cuando lanzó un ataque al duendecillo y lo mató. El pueblo entero le (10) felicitó al fontanero y desde entonces, él tuvo un aliciente para ser valiente y toda su vida mejoró y fue una persona muy diferente.
    Mis comentarios:

    (1) “El”- “Él”
    (2) “…y después, le puso en trance. Luego, el malvado se alargaría su cuerpo, ciño el cuello del niño …” --- “….para ponerlo en trance. El malvado alargó su cuerpo, ciñó el cuello…”
    (3) “perezozo”- “peresozo”.
    (4) “gustaba trabajo”- “gustaba el trabajo”.
    (5) “poca esfuerza”- “poco esfuerzo”.
    (6) “caminando”- “caminaba”.
    (7) “vió”- No lleva acento.
    (8) “de”- No necesitas esta preposición.
    (9) “Él se sorprendió su mismo”- “Él mismo se sorprendió”.
    (10) “le”- No necesitas “le”.
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  14. Carolyn,
    ¡Que chistosa historia! Yo no creo desmayarme si encontrara unos duendecillos discutiendo en mi cocina. ¡Creo que me quedaría pasmado!
    Ahora releamos tu historia y luego mis comentarios:
    “Era pasada la medianoche y Juana fue despertado (1) por un sonido – Goteo…goteo…goteo…

    “¡Ay, el grito (2)! El fontanero acaba de arreglarlo. Voy a ver lo que pasa.”

    Se dirigió a la cocina en sus pies descalzos, apenas hacer ruido (3). Al llegar, no podía creer lo que veía.

    Había unos duendecillos discutiendo sobre la encimera.

    “¿Porque (4) estamos en esta casa?” exclamó Mirela. “No hay ningún aliciente para venir aquí. Estaba leyendo un ameno libro, pero tú, tío tacaño, de repente insistió (5) en el cambio de casas.”

    Alargó sus brazos. “Mira mis brazos, tío. Las golpas (6) de aqua son como las hormigas que pican. Y ahora es demasiado tarde para volver. ¡Fue una decisión fatal!”

    Todo esto era demasiado para Juana, y se desmayó.
    Mis comentarios:
    (1)- “despertado”- “despertada”.
    (2) “el grito”- ¿Habrás querido decir el grifo?”
    (3) “apenas hacer ruido”- “para no hacer ruido”.
    (4)” Porque…” - ¿Por qué…?
    (5) “insistió”- “insististe”.
    (6) “las golpas” – ¿Qué quisiste decir?
    ¡Gracias por participar!

    ReplyDelete
  15. Hola a todos!
    Les comparto el comentario que Aurea López, autora de "En busca del tabaco perdido" nos mandó después de leer sus ejercicios. Para que vean que el esfuerzo de todos es recompenzado!

    aurea lopez to me
    show details 4:15 AM (8 hours ago)
    Hola Ramón:

    Te agradezco mucho tu correo y me ha alegrado que mi cuento En busca
    del tabaco perdido os haya sido útil. Me he leído las historias que
    han escrito los alumnos y me ha sorpendido el nivel tan alto de
    español que algunos tienen, así como su capacidad para dejar la
    imaginación volar y elaborar textos tan originales y graciosos a
    partir de las ocho palabras elegidas.

    Me ha llamado la atención, como también a una alumna, que la palabra
    "fumar" no haya aparecido por ningún lado, parece que tus estudiantes
    están concienciados con lo perjudicial que puede ser el tabaco.

    Por último, no me extraña que los alumnos sepan buen español con un
    profesor tan eficiente como tú, que les corrige con precisión y les
    valora el trabajo realizado con esfuerzo y ánimo. Enhorabuena por tu
    docencia.

    Afectusosos saludos a ti y a tus alumnos.
    Áurea López

    ReplyDelete