INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de

Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Y…¿qué me cuentas?

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

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Tuesday, May 31, 2011

"Oda a las maestras" de Pat Mora

Pat Mora   (1942—)

            Oda a las maestras

Me acuerdo
del primer día
como bajé los ojos
con la esperanza
de que no me viera,
y cuando los alcé,
vi su sonrisa
brillando como una luz suave
desde su interior.

“Los estoy escuchando”, nos animaba.
“¡Ándenle!
Participen en nuestra conversación.
Déjenos oír sus certezas como luces de neón,
sus dudas espinosas, sus enojos embrollados”,
pero durante semanas me escondí en mí misma.

Leí y releí sus notitas
elogiando
lo que escribía,
y usted susurraba:
“Te necesitamos.
Necesitamos tus cuentos
y tus preguntas
que, como un fresco sendero,
nos llevarán a vistas nuevas”.

Poco a poquito su fe
me dio valor
y para usted—
en lugar de ofrecerle
una nota o una manzana o unas flores—
alcé la mano.

Llevo su sonrisa
y su fe conmigo como llevo
la carita de mi perro,
la risa de mi hermana,
las melodías románticas,
la ternura del amanecer,
las bendiciones constante de las estrellas,
el aroma otoñal del pan de jengibre,
la seguridad de un suéter en un día frío.                        (155-157)

Fuente: Dizzy in Your Eyes: Poems about Love.  New York: Knopf, 2010.

Visita la autora a través de la Red:  http://www.patmora.com

Tuesday, May 24, 2011

Fotografias del grupo ¡Y qué me cuentas! durante el primer año de clase presencial.

¡Este 24 de mayo del 2011 cumplimos un año! Los invito a que vean las fotos de nuestra celebración del primer año del blog. Los alumnos me regalaron un Telescopio con el cual podré ver las estrellas!!!!!!


Monday, May 16, 2011

"Margarita o el poder de la farmacopea" por Adolfo Bioy Casares.

Para leer el ejercicio relacionado con este cuento, haga click aquí.
Margarita o el poder de la farmacopea

Adolfo Bioy Casares

No recuerdo por qué mi hijo me reprochó en cierta ocasión:
-A vos todo te sale bien.
El muchacho vivía en casa, con su mujer y cuatro niños, el mayor de once años, la menor, Margarita, de dos. Porque las palabras aquellas traslucían resentimiento, quedé preocupado. De vez en cuando conversaba del asunto con mi nuera. Le decía:
-No me negarás que en todo triunfo hay algo repelente.
-El triunfo es el resultado natural de un trabajo bien hecho -contestaba.
-Siempre lleva mezclada alguna vanidad, alguna vulgaridad.
-No el triunfo -me interrumpía- sino el deseo de triunfar. Condenar el triunfo me parece un exceso de romanticismo, conveniente sin duda para los chambones.
A pesar de su inteligencia, mi nuera no lograba convencerme. En busca de culpas examiné retrospectivamente mi vida, que ha transcurrido entre libros de química y en un laboratorio de productos farmacéuticos. Mis triunfos, si los hubo, son quizá auténticos, pero no espectaculares. En lo que podría llamarse mi carrera de honores, he llegado a jefe de laboratorio. Tengo casa propia y un buen pasar. Es verdad que algunas fórmulas mías originaron bálsamos, pomadas y tinturas que exhiben los anaqueles de todas las farmacias de nuestro vasto país y que según afirman por ahí alivian a no pocos enfermos. Yo me he permitido dudar, porque la relación entre el específico y la enfermedad me parece bastante misteriosa. Sin embargo, cuando entreví la fórmula de mi tónico Hierro Plus, tuve la ansiedad y la certeza del triunfo y empecé a botaratear jactanciosamente, a decir que en farmacopea y en medicina, óiganme bien, como lo atestiguan las páginas de "Caras y Caretas", la gente consumía infinidad de tónicos y reconstituyentes, hasta que un día llegaron las vitaminas y barrieron con ellos, como si fueran embelecos. El resultado está a la vista. Se desacreditaron las vitaminas, lo que era inevitable, y en vano recurre el mundo hoy a la farmacia para mitigar su debilidad y su cansancio.
Cuesta creerlo, pero mi nuera se preocupaba por la inapetencia de su hija menor. En efecto, la pobre Margarita, de pelo dorado y ojos azules, lánguida, pálida, juiciosa, parecía una estampa del siglo XIX, la típica niña que según una tradición o superstición está destinada a reunirse muy temprano con los ángeles.
Mi nunca negada habilidad de cocinero de remedios, acuciada por el ansia de ver restablecida a la nieta, funcionó rápidamente e inventé el tónico ya mencionado. Su eficacia es prodigiosa. Cuatro cucharadas diarias bastaron para transformar, en pocas semanas, a Margarita, que ahora reboza de buen color, ha crecido, se ha ensanchado y manifiesta una voracidad satisfactoria, casi diría inquietante. Con determinación y firmeza busca la comida y, si alguien se la niega, arremete con enojo. Hoy por la mañana, a la hora del desayuno, en el comedor de diario, me esperaba un espectáculo que no olvidaré así nomás. En el centro de la mesa estaba sentada la niña, con una medialuna en cada mano. Creí notar en sus mejillas de muñeca rubia una coloración demasiado roja. Estaba embadurnada de dulce y de sangre. Los restos de la familia reposaban unos contra otros con las cabezas juntas, en un rincón del cuarto. Mi hijo, todavía con vida, encontró fuerzas para pronunciar sus últimas palabras.
-Margarita no tiene la culpa.
Las dijo en ese tono de reproche que habitualmente empleaba conmigo.

Saturday, May 14, 2011

Ejercicio de lectura y escritura de "Pequeña parábola de Chindo, perro de ciego" de Camilo José Cela

Para leer el cuento relacionado a este ejercicio, haga click aquí.
La lectura del cuento "Pequeña parábola de "Chindo", perro de ciego" de Camilo José Cela provocó la reflexión general respecto a lo que no vemos a pesar de que nuestro sentido de la vista funciona correctamente en comparación a lo que se puede ver sin necesidad de hacerlo precisamente a través de dicho sentido, sino a través de los ojos del alma. En lo particular, por ser un amante de los perros, este cuento me tocó directamente todas las fibras del corazón. Es más, yo creo que en mi otra vida (si es que existió tal) yo fui perro. 
Comparto con ustedes las ocho palabras que el grupo eligió después de leer el cuento, y la historia que escribieron con ellas.
  1. Atorrante
  2. Gazuza
  3. Mendrugo
  4. Errabundo
  5. Trotamundos
  6. Andarín
  7. Peña
  8. Preso
Es importante mencionar que lo que ven en paréntesis en la siguiente historia fueron palabras o frases que el grupo escribió durante el proceso de creación y que posteriormente quitaron para redondear la misma:
La historia es la siguiente:


"Un andarín trotamundos viaja [por el mundo] buscando aventura por las peñas. [encuentra sólo un madrugo de pan. Entre unas peñas.] Después de dos años errabundo. Él conoce a un preso atorrante que sufre de gazuza porque no pueden encontrar ni un mendrugo.  [Y] Ellos deciden de robar una panadería.


La historia final es como sigue:


"Un andarín trotamundos viaja buscando aventura por las peñas. Después de dos años errabundo él conoce a un preso atorrante que sufre de gazuza. Porque no pueden encontrar ni un mendrugo, ellos deciden robar una panadería."


Ahora es el turno de ustedes. Escriban una historia con las ocho palabras y súbanla al blog en el link que dice "comment". Yo les mandaré mis comentarios tan pronto la reciba.


¡Diviértanse!

Friday, May 13, 2011

Comentario de Laura González Miranda respecto a los ejercicio de los alumnos de ¡Y qué me cuentas! a su cuento "Fernando"

Para leer el cuento relacionado con este comentario, haga click aquí.
Para leer los ejercicios relacionados con el cuento "Fernando", haga click aquí.

"Estimados amigos y amigas, primeramente gracias por su amable atención a esa pequeña historia contada hace un tiempo por un amigo mío. La historia es parcialmente real, pues Fernando sí existió, y también el pajarito que se enjauló a voluntad.
Es muy conmovedor saber que unas alas azules llevaron a Yoko a los brazos de un amor inexpugnable; que llegara a tener como amigos el gato, el perro, otros pájaros, unos conejillos de Indias, esos hámsters, gerbos, conejos y hasta el zorrillo de Carolyn (con lo bañadores que son los pajaritos) Tal vez no hubiera sido muy amigo del gato de Dustylee...¿quién sabe?
Gracias a Leonard, nuestro amigo azul viajó en un lujoso Rolls Royce, y tal vez si hubiera estado entre la colección de Lucita sería uno de los pajaritos más visitados del Bajío. Con seguridad hubiera ayudado al pájaro dorado a salir de su cárcel, y los dos volarían juntos a Cartagena para limpiar sus plumitas azules y doradas en un poquito de agua de mar atrapada en una concha sobre la playa. Probablemente hubieran hecho amistad con un cangrejo quien les contaría cómo es la vida en el fondo del mar, y el cangrejo por primera vez, podría volar colgado de una ramita de coco que llevarían por los extremos los dos pajaritos en sus picos.
Como un consejo al escribir, toda historia debe tener una introducción, un clímax y un desenlace o conclusión. Permitan a su lector sumergirse en su historia. Es necesario poner un quién, un qué, un cuándo y un dónde para ubicar a quien les lee. Y siempre dejen algo a la imaginación de su lector... que él escriba parte de su historia así como ustedes pudieron hacerlo.
Me alegra extrañamente encontrar mi humilde nombre entre los de Luis Cortázar y Manuel Acuña.  Por cierto, les recomiendo leer a uno de los mejores escritores de México que aunque no es mexicano (es estadounidense como ustedes, pero de origen escandinavo) escribe deliciosamente: Bruno Traven.
En la web pueden encontrar su biografía y obras. A mí me gusta Canasta de Cuentos Mexicanos. Quizá quieran comentar algunos de sus cuentos en clase, por ejemplo "Amistad", que fue una historia que a Robert y a mí nos mantuvo ocupados hablando algunas horas.
Tal vez las chicas quieran leer un poco de la cristalina y femenina poesía de Eugennia Caraveo: www.eugennia.com
 
   ´ ... eres precisamente el error que debí haber cometido...´
   
Ya así... en confianza... si quieren leer algo más de lo que a esta cabeza loca se le ocurre, por favor escríbanme, será un honor compartir locuras con ustedes.
Un saludo cordial.
Laura"
Gracias Ramón... un saludo muy afectuoso!

Wednesday, May 11, 2011

"Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego" de Camilo José Cela

Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego

Camilo José Cela
Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura haga clic aquí.
“Chindo” es un perrillo de sangre ruin y de nobles sentimientos. Es rabón y tiene la piel sin lustre, corta la alzada, flácidas las orejas. “Chindo” es un perro hospiciano y sentimental, arbitrario y cariñoso, pícaro a la fuerza, errabundo y amable, como los grises gorriones de la ciudad. “Chindo” tiene el aire, entre alegre e inconsciente, de los niños pobres, de los niños que vagan sin rumbo fijo, mirando para el suelo en busca de la peseta que alguien, seguramente, habrá perdido ya.
“Chindo”, como todas las criaturas del Señor, vive de lo que cae del cielo, que a veces es un mendrugo de pan, en ocasiones una piltrafa de carne, de cuando en cuando un olvidado resto de salchichón, y siempre, gracias a Dios, una sonrisa que sólo “Chindo” ve.
“Chindo”, con la conciencia tranquila y el mirar adolescente, es perro entendido en hombres ciegos, sabio en las artes difíciles del lazarillo, compañero leal en la desgracia y en la obscuridad, en las tinieblas y en el andar sin fin, sin objeto y con resignación.
El primer amo de “Chindo”, siendo “Chindo” un cachorro, fue un coplero barbudo y sin ojos, andariego y decidor, que se llamaba Josep, y era, según decía, del caserío de Soley Avall, en San Juan de las Abadesas y a orillas de un río Ter niño todavía.
Josep, con su porte de capitán en desgracia, se pasó la vida cantando por el Ampurdán y la Cerdaña, con su voz de barítono montaraz, un romance andarín que empezaba diciendo:

Si t´agrada córrer mon,
algun dia, sense pressa,
emprèn la llarga travessa
de Ribes a Camprodon,
passant per Caralps i Núria,
per Nou Creus, per Ull de Ter
i Setcases, el primer
llogaret de la planúria.
“Chindo”, al lado de Josep, conoció el mundo de las montañas y del agua que cae rodando por las peñas abajo, rugidora como el diablo preso de las zarzas y fría como la mano de las vírgenes muertas. “Chindo”, sin apartarse de su amo mendigo y trotamundos, supo del sol y de la lluvia, aprendió el canto de las alondras y del minúsculo aguzanieves, se instruyó en las artes del verso y de la orientación, y vivió feliz durante toda su juventud.
Pero un día… Como en fábulas desgraciadas, un día Josep, que era ya muy viejo, se quedó dormido y ya no se despertó más. Fue en la Font de Sant Gil, la que está sota un capelló gentil.
“Chindo” aulló con el dolor de los perros sin amo ciego a quien guardar, y los montes le devolvieron su frío y desconsolado aullido. A la mañana siguiente, unos hombres se llevaron el cadáver de Josep encima de un burro manso y de color ceniza, y “Chindo”, a quien nadie miró, lloró su soledad en medio del campo, la historia -la eterna historia de los dos amigos Josep y “Chindo”- a sus espaldas y por delante, como en la mar abierta, un camino ancho y misterioso.
¿Cuánto tiempo vagó “Chindo”, el perro solitario, desde la Seo a Figueras, sin amo a quien servir, ni amigo a quien escuchar, ni ciego a quien pasar los puentes como un ángel? “Chindo”contaba el tránsito de las estaciones en el reloj de los árboles y se veía envejecer -¡once años ya!- sin que Dios le diese la compañía que buscaba.
Probó a vivir entre los hombres con ojos en la cara, pero pronto adivinó que los hombres con ojos en la cara miraban de través, siniestramente, y no tenían sosiego en el mirar del alma. Probó a deambular, como un perro atorrante y sin principios, por las plazuelas y por las callejas de los pueblos grandes -de los pueblos con un registrador, dos boticarios y siete carnicerías- y al paso vio que, en los pueblos grandes, cien perros se disputaban a dentelladas el desmedrado hueso de la caridad. Probó a echarse al monte, como un bandolero de los tiempos antiguos, como un José María el Tempranillo, a pie y en forma de perro, pero el monte le acuñó en su miedo, la primera noche, y lo devolvió al caserío con los sustos pegados al espinazo, como caricias que no se olvidan.
“Chindo”, con gazuza y sin consuelo, se sentó al borde del camino a esperar que la marcha del mundo lo empujase adonde quisiera, y, como estaba cansado, se quedó dormido al pie de un majuelo lleno de bolitas rojas y brillantes como si fueran de cristal.
Por un sendero pintado de color azul bajaban tres niñas ciegas con la cabeza adornada con la pálida flor del peral. Una niña se llamaba María, la otra Nuria y la otra Montserrat. Como era el verano y el sol templaba el aire de respirar, las niñas ciegas vestían trajes de seda, muy endomingados, y cantaban canciones con una vocecilla amable y de cascabel.
“Chindo”, en cuanto las vio venir, quiso despertarse, para decirles:
-Gentiles señoritas, ¿quieren que vaya con ustedes para enseñarles dónde hay un escalón, o dónde empieza el río, o dónde está la flor que adornará sus cabezas? Me llamo “Chindo”, estoy sin trabajo y, a cambio de mis artes, no pido más que un poco de conversación.
“Chindo” hubiera hablado como un poeta de la Edad Media. Pero “Chindo” sintió un frío repentino. Las tres niñas ciegas que bajaban por un sendero pintado de azul se fueron borrando tras una nube que cubría toda la tierra.
“Chindo” ya no sintió frío. Creyó volar, como un leve vilano, y oyó una voz amiga que cantaba:
Si t´agrada córrer mon,
algun dia, sense pressa…
“Chindo”, el perrillo de sangre ruin y de nobles sentimientos, estaba muerto al pie del majuelo de rojas y brillantes bolitas que parecían de cristal.
Alguien oyó sonar por el cielo las ingenuas trompetas de los ángeles más jóvenes.


Traducción del romance:

Si te gusta correr mundo,
algún día, sin prisa,
emprende la larga travesía
de Ribes a Camprodon,
pasando por Caralps y Nuria,
por Nuevo Cruces, por Ull de Ter
y Setcases, la primera
aldea de la llanura.

Thursday, May 5, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura del poema: “Ayer la vi en el salón”, de José Martí.

 Para leer el poema relacionado con este ejercicio, haga click aquí.
Comparto con ustedes las ocho palabras y la historia que el grupo ¡Y qué me cuentas! escribió después de leer el poema: “Ayer la vi en el salón”, de José Martí.

1. Soberbio
2. Robar
3. Brizna
4. Lienzo
5. Desnudo
6. Pintor
7. Colgar
8. El manto
9. Pintor

La historia es la siguiente:

“El soberbio pintor colgó su lienzo nuevo y limpio pensando en qué iba a pintar. Tal vez una brizna de paja, o una mujer desnuda con un manto a sus pies. Pero pensó:

- No importa qué pinte, porque mi cuadro va a ser tan bueno que me lo van a robar.

Por esa razón nunca pintó nada.”


Ahora es el turno de ustedes. Escriban una historia con estas mismas ocho palabras y súbanla al blog haciendo click en el link que dice “comments” al final de este escrito.
Yo les mandaré mis comentarios tan pronto reciba su participación.
¡Que se diviertan!

Wednesday, May 4, 2011

"Ayer la vi en el salón" de José Martí

Para leer el ejercicio de lectura y escritura relacionado con este poema, haga click aquí.
Ayer la vi en el salón
(Verso XXI)
José Martí

Ayer la vi en el salón
De los pintores, y ayer
Detrás de aquella mujer
Se me saltó el corazón.

Sentada en el suelo rudo
Está en el lienzo: dormido
Al pie, el esposo rendido
Al seno el niño desnudo.

Sobre unas briznas de paja
Se ven mendrugos mondados:
Le cuelga el manto a los lados,
Lo mismo que una mortaja.

No nace en el torvo suelo
Ni una viola, ni una espiga:
¡Muy lejos, la casa amiga,
Muy triste y oscuro el cielo!...

¡Esa es la hermosa mujer
Que me robó el corazón
En el soberbio salón
De los pintores de ayer! 

Tomado de: http://allpoetry.com/opoem/46413-Jose-Marti-Yesterday--At-The-Art-Show--Verse-XXI-

Saturday, April 30, 2011

Habla Texas Trailer parte 2

Comparto con ustedes el segundo trailer del programa Habla Texas. Para los que no me conocen, soy el único en el trailer que habla en español.

Friday, April 29, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura de "Fernando" de Laura González Miranda.

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio, haga click aquí.
Esta semana leímos el cuento "Fernando" de Laura González Miranda. Cabe señalar que la autora - mexicana y que vive en Guanajuato - es amiga de uno de los estudiantes que asisten al curso presencial ¡Y qué me cuentas! y muy amablemente nos envió su cuento para leerlo y discutirlo. Se lo agradecemos mucho. Esperamos que una vez que los alumnos hagan sus ejercicios en torno al cuento, Laura nos mande sus comentarios a los mismos. Esta clase de retroalimentación entre autor y lectores es muy importante y enriquecedora para ambos, así que hay que aprovechar esta posibilidad de retroalimentación que nos brinda el blog.
Las ocho palabras tomadas del cuento "Fernando" que el grupo eligió para escribir su pequeña historia son:
1. Jaula
2. Amistad
3. Rejilla
4. Trinar
5. Entrañables
6. Época
7. Silvestres
8. Visitarme

La historia que escribió el grupo con estas palabras es la siguiente:
"Trina el pájaro diariamente por las rejillas y he sufrido una época sin dormir. No tenemos una buena amistad. Siempre tengo que limpiar la jaula de mi pájaro cuando alguien entrañable viene a visitarme. Yo quiero dejarlo ser un pájaro silvestre, pero mi gato no me lo perdonaría".

Si les interesa escuchar y ver el proceso de escritura de esta historia, los invito a que hagan click aquí y verán el pencast de la historia. Es muy interesante el proceso que el grupo llevó para escribirla.
Ahora les toca a ustedes. Utilicen las mismas ocho palabras y escriban una historia con ellas. Súbanla al blog en el link que dice "comments".
¡Diviértanse!

Sunday, April 24, 2011

"Fernando" by Laura Gonzalez Miranda

Fernando
Laura Gonzalez Miranda


Para leer el ejercicio de escritura que se desarrolló con este cuento, haga click aquí.

Soy un hombre de 40 años. En mi juventud viví rodeado de amigos entrañables, amigos con los que crecí y que probaron su lealtad en esa edad en la que uno no puede ofrecer más que su amistad.

Fernando y yo nos conocimos… ya no recuerdo cuándo, pero sin duda fueron al menos tres décadas de compartir. Vivimos juntos la maravillosa infancia, el despertar a la vida en la secundaria, y seguimos frecuentándonos aún después de la preparatoria. Su familia y la mía también han sido amigas desde siempre… aún lo son.

Fue en una época en que nos distanciamos cuando lo supe. Un pajarillo de plumaje azul llegó a mi jardín, y voluntariamente se metió en una jaula de loro que tenía desocupada. Pasó entre los barrotitos pues como ustedes saben, estas jaulas están hechas para esas aves que son de cuerpo mucho más grande que los pajarillos silvestres, y que no requieren un entramado demasiado cerrado en las rejillas.

El pajarillo azul dormía en su jaula de loro por las noches, y salía a buscar sus alimentos en la mañana. Luego regresaba por la tarde a dormir y así hasta que pasó un mes.

¿Por qué un pajarillo del campo se apresaría por propia voluntad? ¿Por qué estaba en mi casa? Todavía no me daba cuenta de lo que ocurría, hasta que se me ocurrió preguntarle espontáneamente al pajarillo: “¿Eres Fernando?” “¿Eres Fernando?”, el pajarito pareció comprender la pregunta, y empezó a revolotear desesperadamente en la jaula, trinando, como queriendo responder. Después abandonó para siempre la jaula.

El recuerdo vino de golpe a mi mente: cuando éramos jóvenes, Fernando y yo nos hicimos la promesa mutua de que si él o yo moríamos primero, regresaríamos para contarnos cómo era la vida del otro lado. Recordé que dijo que volvería en forma de ave a visitarme.

Llamé a su casa para saber de él. Fue entonces cuando confirmé lo que ya sabía, Fernando había muerto.

Ejercicio de Lectura y Escritura de "Parábola del Trueque" por Juan José Arreola.

Para leer la lectura relacionada a este ejercicio haga click aquí.

Después de leer "Parábola del Trueque" de Juan José Arreola, el grupo ¡Y qué me cuentas! eligió las siguientes ocho palabras para realizar su ejercicio:

1. Flamante
2. Estrellarse
3. Mercader
4. Oxidarse
5. Incapaces
6. Desaforado
7. Desmerecer
8. Procedencia

La historia que el grupo escribió usando las ocho palabras es la siguiente:

"El mercader  ofrecía coches usados y bien oxidados, y a veces, hasta estrellados, pero nunca uno flamante. La procedencia de estos coches nunca era clara. Este mercader desaforado era incapaz de decir la verdad y desmerecía la confianza de sus clientes".

Si hacen click aquí, podrán ver y oir el pencast de esta sección de la clase para conocer el proceso que el grupo tomó para realizar dicho ejercicio.

Ahora los invito a que escriban su propia historia usando las mismas ocho palabras. Súbanla al blog en el link que dice "comments" y yo les haré llegar mis comentarios.

¡Que se diviertan!

Wednesday, April 20, 2011

HBO LATINO HABLA TEXAS TRAILER 1

Una de las experiencias más interestantes que he tenido durante mi estancia en Texas ha sido la oportunidad de participar en HBO latino en el programa "Habla Texas".
Comparto con ustedes el trailer del programa. Desafortunadamente el trailer solo se puede ver en Estados Unidos.El programa saldrá al aire el 6 y el 13 de mayo del 2011
Para los que no me conocen, soy el único que habla en español en el trailer.
Saludos.


Tuesday, April 19, 2011

Parábola del trueque" por Juan José Arreola


Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura haga clic aquí
Parábola del trueque

Juan José Arreola

Al grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos.

Las transacciones fueron muy rápidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garantía, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, según el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros.

Al ver la adquisición de su vecino, los hombres corrían desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Sólo un recién casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmerecía ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas.

Yo me quedé temblando detrás de la ventana, al paso de un carro suntuoso. Recostada entre almohadones y cortinas, una mujer que parecía un leopardo me miró deslumbrante, como desde un bloque de topacio. Presa de aquel contagioso frenesí, estuve a punto de estrellarme contra los vidrios. Avergonzado, me aparté de la ventana y volví el rostro para mirar a Sofía.

Ella estaba tranquila, bordando sobre un nuevo mantel las iniciales de costumbre. Ajena al tumulto, ensartó la aguja con sus dedos seguros. Sólo yo que la conozco podía advertir su tenue, imperceptible palidez. Al final de la calle, el mercader lanzó por último la turbadora proclama: «¡Cambio esposas viejas por nuevas!». Pero yo me quedé con los pies clavados en el suelo, cerrando los oídos a la oportunidad definitiva. Afuera, el pueblo respiraba una atmósfera de escándalo.

Sofía y yo cenamos sin decir una palabra, incapaces de cualquier comentario.

-¿Por qué no me cambiaste por otra? -me dijo al fin, llevándose los platos.

No pude contestarle, y los dos caímos más hondo en el vacío. Nos acostamos temprano, pero no podíamos dormir. Separados y silenciosos, esa noche hicimos un papel de convidados de piedra.

Desde entonces vivimos en una pequeña isla desierta, rodeados por la felicidad tempestuosa. El pueblo parecía un gallinero infestado de pavos reales. Indolentes y voluptuosas, las mujeres pasaban todo el día echadas en la cama. Surgían al atardecer, resplandecientes a los rayos del sol, como sedosas banderas amarillas.

Ni un momento se separaban de ellas los maridos complacientes y sumisos. Obstinados en la miel, descuidaban su trabajo sin pensar en el día de mañana.

Yo pasé por tonto a los ojos del vecindario, y perdí los pocos amigos que tenía. Todos pensaron que quise darles una lección, poniendo el ejemplo absurdo de la fidelidad. Me señalaban con el dedo, riéndose, lanzándome pullas desde sus opulentas trincheras. Me pusieron sobrenombres obscenos, y yo acabé por sentirme como una especie de eunuco en aquel edén placentero.

Por su parte, Sofía se volvió cada vez más silenciosa y retraída. Se negaba a salir a la calle conmigo, para evitarme contrastes y comparaciones. Y lo que es peor, cumplía de mala gana con sus más estrictos deberes de casada. A decir verdad, los dos nos sentíamos apenados de unos amores tan modestamente conyugales.

Su aire de culpabilidad era lo que más me ofendía. Se sintió responsable de que yo no tuviera una mujer como las de otros. Se puso a pensar desde el primer momento que su humilde semblante de todos los días era incapaz de apartar la imagen de la tentación que yo llevaba en la cabeza. Ante la hermosura invasora, se batió en retirada hasta los últimos rincones del mudo resentimiento. Yo agoté en vano nuestras pequeñas economías, comprándole adornos, perfumes, alhajas y vestidos.

-¡No me tengas lástima!

Y volvía la espalda a todos los regalos. Si me esforzaba en mimarla, venía su respuesta entre lágrimas:

-¡Nunca te perdonaré que no me hayas cambiado!

Y me echaba la culpa de todo. Yo perdía la paciencia. Y recordando a la que parecía un leopardo, deseaba de todo corazón que volviera a pasar el mercader.

Pero un día las rubias comenzaron a oxidarse. La pequeña isla en que vivíamos recobró su calidad de oasis, rodeada por el desierto. Un desierto hostil, lleno de salvajes alaridos de descontento. Deslumbrados a primera vista, los hombres no pusieron realmente atención en las mujeres. Ni les echaron una buena mirada, ni se les ocurrió ensayar su metal. Lejos de ser nuevas, eran de segunda, de tercera, de sabe Dios cuántas manos... El mercader les hizo sencillamente algunas reparaciones indispensables, y les dio un baño de oro tan bajo y tan delgado, que no resistió la prueba de las primeras lluvias.

El primer hombre que notó algo extraño se hizo el desentendido, y el segundo también. Pero el tercero, que era farmacéutico, advirtió un día entre el aroma de su mujer, la característica emanación del sulfato de cobre. Procediendo con alarma a un examen minucioso, halló manchas oscuras en la superficie de la señora y puso el grito en el cielo.

Muy pronto aquellos lunares salieron a la cara de todas, como si entre las mujeres brotara una epidemia de herrumbre. Los maridos se ocultaron unos a otros las fallas de sus esposas, atormentándose en secreto con terribles sospechas acerca de su procedencia. Poco a poco salió a relucir la verdad, y cada quien supo que había recibido una mujer falsificada.

El recién casado que se dejó llevar por la corriente del entusiasmo que despertaron los cambios, cayó en un profundo abatimiento. Obsesionado por el recuerdo de un cuerpo de blancura inequívoca, pronto dio muestras de extravío. Un día se puso a remover con ácidos corrosivos los restos de oro que había en el cuerpo de su esposa, y la dejó hecha una lástima, una verdadera momia.

Sofía y yo nos encontramos a merced de la envidia y del odio. Ante esa actitud general, creí conveniente tomar algunas precauciones. Pero a Sofía le costaba trabajo disimular su júbilo, y dio en salir a la calle con sus mejores atavíos, haciendo gala entre tanta desolación. Lejos de atribuir algún mérito a mi conducta, Sofía pensaba naturalmente que yo me había quedado con ella por cobarde, pero que no me faltaron las ganas de cambiarla.

Hoy salió del pueblo la expedición de los maridos engañados, que van en busca del mercader. Ha sido verdaderamente un triste espectáculo. Los hombres levantaban al cielo los puños, jurando venganza. Las mujeres iban de luto, lacias y desgreñadas, como plañideras leprosas. El único que se quedó es el famoso recién casado, por cuya razón se teme. Dando pruebas de un apego maniático, dice que ahora será fiel hasta que la muerte lo separe de la mujer ennegrecida, ésa que él mismo acabó de estropear a base de ácido sulfúrico.

Yo no sé la vida que me aguarda al lado de una Sofía quién sabe si necia o si prudente. Por lo pronto, le van a faltar admiradores. Ahora estamos en una isla verdadera, rodeada de soledad por todas partes. Antes de irse, los maridos declararon que buscarán hasta el infierno los rastros del estafador. Y realmente, todos ponían al decirlo una cara de condenados.

Sofía no es tan morena como parece. A la luz de la lámpara, su rostro dormido se va llenando de reflejos. Como si del sueño le salieran leves, dorados pensamientos de orgullo.

Friday, April 8, 2011

Debbie nos envió este video para que lo comentemos. Manden sus comentarios en el link que dice "comments". ¡Muy interesante!

Wednesday, April 6, 2011

Imagen para crear historias

Elija la fotografía que más le guste y escriba una historia a partir de ella. Utilizando como ejemplo la primera fotografía, siga las siguientes instrucciones:

1. La descripción que va a realizar va a partir de lo que hay más lejos, hasta lo que hay más cerca, es decir, primero describirá el cielo, luego las montañas, la pradera, los arbustos, el árbol, la barda, la jarra y por último la silla.

2. Invente uno o varios personajes que pueden ser personas, animales, insectos, marcianos o lo que se le ocurra.

3. Tome en cuenta que el (los) personaje(s) le dará(n) vida y razón a las cosas que hay en la fotografía, por ejemplo, su personaje puede ser un fantasma que se roba el agua de la jarra todos los días y cuyo mayor sufrimiento es no poderse sentar en la silla porque su cuerpo la traspasa.

4. Hagan uso de su imaginación y no les importe crear historias absurdas. Todo es posible.

5. Súbanla al blog en el link de "comments". Yo les mandaré mis comentarios en cuanto la reciba.

Diviértanse!

Foto # 1
Carora Photos
This photo of Carora is courtesy of TripAdvisor



Foto # 2
Carora Photos
This photo of Carora is courtesy of TripAdvisor

Friday, April 1, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura de dos poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Para leer los poemas relacionados con este ejercicio haga click aquí.
Lo prometido es deuda. Les hago llegar las ocho palabras para que hagan su ejercicio de esta semana:

  1. Ausente
  2. Celoso
  3. Provocar
  4. Suspira
  5. Ofensa
  6. Sombra
  7. Esquivo
  8. Imán
Escriban sus historias e inclúyanlas en el link de "comments" que está abajo de este post.
¡Suerte!