INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de

Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Y…¿qué me cuentas?

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

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Tuesday, June 12, 2012

"Subjuntivo" de Juan Sasturain

Para ver el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí.
Para resolver el crucigrama generado con 8 palabras de esta lectura haga clic aquí.

Subjuntivo
Juan Sasturain

Supongamos que te despiertes un día desnudo en la cama de un cuarto vacío e impecable, que tu única certeza sea un vago dolor por todo el cuerpo y que sientas que es sólo el residuo de un gran dolor anterior, ya en retirada; que mires alrededor y no reconozcas el lugar ni tu propio rostro en el espejo te diga nada; que disfrutes de la visión del parque en la ventana, que sepas el nombre de las cosas pero no el tuyo. Que apenas el idioma en que esté escrito el diario abandonado junto a tu cabecera te resulte comprensible, pero no los personajes de los que hable, ni la ciudad ni la fecha al pie de un título inexpresivo.
Que en cierto momento alguien entre al cuarto y sepas quedarte sin preguntar pero además compruebes, con alivio inexplicable, que tampoco te pregunten; que en horas y en días sucesivos personas formales e impenetrables se ocupen de alimentarte, vestirte, mostrarte una ciudad que te resulte vagamente familiar, como conocida en un sueño; que todo transcurra de un modo natural, que nadie te ordené nada pero que sepas, simplemente, qué ha de suceder cada día.
Que una noche te despierte el rumor del roce de las sábanas a tu lado y sientas deslizarse un cuerpo desnudo y cálido; que la mujer o el cuerpo que la represente sea joven y saludable, distante pese a la evidencia de su entrega; que su piel tenga el sabor y los detalles de lo conocido; que no sepa su nombre; que cuando respires

Monday, June 11, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "El último rostro" de Álvaro Mutis

Para realizar el crucigrama realizado con estas ocho palabras, haga clic aquí.
Hola Ramón,

Gracias por subir el cuento “El último rostro” al blog. Leímos la mayoría del cuento (empezando con el diario de Napierski) durante la clase y escogimos estas 8 palabras:

1. Amargura
2. Silla
3. Ingenuo
4. Diario
5. Hogareña
6. Mientras
7. Desplomarse
8. Proporcionar

El cuento que escribimos es el siguiente:

"Cecilia se sentía en la silla hogareña de su abuelo mientras estaba escribiendo en su diario. Su madre por poco se desploma cuando vio lo que escribía porque ésta era muy ingenua y no podía controlar su amargura.

–Hija, te he tratado de proporcionar una buena educación. Siempre estás soñando con los muchachos. Necesitas confesarte lo antes posible. "

Keatha.

****************************************************************************
¡Hola a todos!
Pues... ¿qué fue lo que escribió Cecilia? Mmmh... un buen misterio que deja volar la imaginación.
Sólo un comentario: Creo que en la primera línea ustedes quisieron decir: "Cecilia estaba sentada" y no, "Cecilia se sentía". Todo lo demás están bien.

¡Sigan participando!

Saludos.

Ramón

Wednesday, June 6, 2012

"El último rostro" de Álvaro Mutis

Para hacer la autoevaluación de este cuento haga clic aquí.
Para ver el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí.

El último rostro

Álvaro Mutis

El último rostro es el rostro con el que te recibe la muerte. 
-De un manuscrito anónimo de la Biblioteca 
del Monasterio del Monte Athos, siglo XI.

Las páginas que van a leerse pertenecen a un legajo de manuscritos vendidos en la subasta de un librero de Londres pocos años después de terminada la segunda guerra mundial. Formaron parte estos escritos de los bienes de la familia Nimbourg-Napierski, el último de cuyos miembros murió en Mers-el Kebir combatiendo como oficial de la Francia libre. Los Nimbourg-Napierski llegaron a Inglaterra meses antes de la caída de Francia y llevaron consigo algunos de los más preciados recuerdos de la familia: un sable con mango adornado de rubíes y zafiros, obsequio del mariscal José Poniatowski al coronel de lanceros Miecislaw Napierski, en recuerdo de su heroica conducta en la batalla de Friedland; una serie de bocetos y dibujos de Delacroix comprados al artista por el príncipe de Nimbourg-Boulac, la colección de monedas antiguas del abuelo Nimbourg-Napierski, muerto en Londres pocos días después de emigrar y los manuscritos del diario del coronel Napierski, ya mencionados.

Por un azar llegaron a nuestras manos los papeles del coronel Napierski y al hojearlos en busca de ciertos detalles sobre la batalla de Bailén, que allí se narra, nuestra vista cayó sobre una palabra y una fecha: Santa Marta, diciembre de 1830. Iniciada su lectura, el interés sobre la derrota de Bailén se esfumó bien pronto a medida que nos internábamos en los apretados renglones de letra amplia y clara del coronel de coraceros. Los folios no estaban ordenados y hubo que buscar entre los ocho tomos de legajos aquellos que, por el color de la tinta y ciertos nombres y fechas, indicaban pertenecer a una misma época.

Miecislaw Napierski había viajado a Colombia para ofrecer sus servicios en los ejércitos libertadores. Su esposa, la condesa Adéhaume de Nimbourg-Boulac, había muerto al nacer su segundo hijo y el coronel, como buen polonés, buscó en América tierras en donde la libertad y el sacrificio alentaran sus sueños de aventura truncados con la caída del Imperio. Dejó sus dos hijos al cuidado de la familia de su esposa y embarcó para Cartagena de Indias. En Cuba, en donde tocó la fragata en que viajaba, fue detenido por una oscura delación y encerrado en el fuerte de Santiago. Allí padeció varios años de prisión hasta cuando logró evadirse y escapar a Jamaica. En Kingston embarcó en la fragata

Monday, June 4, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "Sólo vine a hablar por teléfono" de Gabriel García Márquez

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio haga clic aquí.
Contesta los siguientes ejercicios haciendo clic en el título de cada uno de ellos:

Hola, Ramón,
Gracias por subir Sólo vine a hablar por teléfono al blog y también por compartir tu análisis del cuento y de la película María de mi corazón. Aunque sólo leímos la segunda mitad del cuento, no nos quedó mucho tiempo después de nuestra discusión para unir las ideas de nuestro cuento.

También gracias por subir la obra de teatro Bodas de sangre. A mí me gustó mucho. Me ayudó leer una copia de la obra mientras escuchaba.

Aquí están las 8 palabras que escogimos de “Sólo vine a hablar por teléfono”:
1. Prevenir
2. El gato
3. El pródigio
4. Intentar
5. Los cubiertos
6. El tumulto
7. Al cabo de
8. La yema

Para ver el crucigrama generado con estas palabras haga clic aquí
El siguiente es el cuento que escribimos juntos:

El cuento de algarabía

Es importante prevenir a los ciudadanos cuando una tormenta o un gato negro va a llegar. Muchas mujeres con frecuencia intentan llamar a los novios para prevenirles cuando esto va a pasar. A veces necesitan proteger las uñas recién pintadas y marcar los números con las yemas de los dedos.

Al cabo de un tumulto tormentoso hubo un prodigio. Los cubiertos perdidos regresaron a sus lugares.


**********************************************************************************
¡Hola a todos!
Muchas gracias por incluir su historia. No encontré ningún error gramatical así que los felicito porque cada vez veo que su español sigue mejorando. Respecto al gato negro, la tormenta y los cubiertos que regresan son excelentes ideas para una buena historia de misterio. Me encantó la idea de que los cubiertos "regresaran". ¿A dónde se habrían ido?...

Por otro lado, me da gustó que hayan podido leer Sólo vine a hablar por teléfono de García Márquez porque es uno de mis favoritos. Respecto al análisis que hice del cuento con la película María de mi corazón, los que pudieron leerlo estarán intrigados por la película. Es una lástima que no se encuentre fácilmente. Yo la tuve que rastrear por muchas librerías electrónicas hasta que finalmente la encontré en formato VHS. Aquí les incluyo una trailer de la misma que encontré en Youtube.
Saludos.

Ramón.

Tuesday, May 29, 2012

"Sólo vine a hablar por teléfono" de Gabriel García Márquez

Para realizar la autoevaluación de esta lectura haga clic aquí.
Para leer el ejercicio de lectura y escritura haga clic aquí.
¡Saludos a todos!
No saben el gusto que me da que hayan escogido el cuento "Sólo vine a hablar por teléfono" para leer esta semana. Es uno de mis favoritos. De hecho, quiero compartirles y "presumirles" que hace algunos años hice un análisis comparativo de dicho cuento con la película "María de mi Corazón" la cual es una adaptación cinematográfica del cuento. El análisis lo realicé cuando cursaba la maestría y mi trabajo recibió el siguiente premio: Best Graduate Student Paper: “La incomunicación y la relación espacio temporal, factores que influyen en la degradación de María en la película María de mi corazón,” (College of Arts and Sciences Academic Conference, Texas A&M International University, Laredo, Texas.) Hagan clic aquí por si quieren leer el trabajo.

Y después de esta digresión, agrego el cuento para que lo disfruten.

Sólo vine a hablar por teléfono
Gabriel García Márquez

Una tarde de lluvias primaverales, cuando viajaba sola hacia Barcelona conduciendo un coche alquilado, María de la Luz Cervantes sufrió una avería en el desierto de los Monegros. Era una mexicana de veintisiete años, bonita y seria, que años antes había tenido un cierto nombre como artista de variedades. Estaba casada con un prestidigitador de salón, con quien iba a reunirse aquel día después de visitar a unos parientes en Zaragoza. Al cabo de una hora de señas desesperadas a los automóviles y camiones de carga que pasaban raudos en la tormenta, el conductor de un autobús destartalado se compadeció de ella. Le advirtió, eso sí, que no iba muy lejos.
-No importa -dijo María-. Lo único que necesito es un teléfono.
Era cierto, y sólo lo necesitaba para prevenir a su marido de que no llegaría antes de las siete de la noche. Parecía un pajarito ensopado, con un abrigo de estudiante y los zapatos de playa en abril, y estaba tan aturdida por el percance que olvidó llevarse las llaves del automóvil. Una mujer que viajaba junto al conductor, de aspecto militar pero de maneras dulces, le dio una toalla y una manta, y le hizo un sitio a su lado. Después de secarse a medias, María se sentó, se envolvió en la manta, y trató de encender un cigarrillo, pero los fósforos estaban mojados. La vecina del asiento le dio fuego y le pidió un cigarrillo de los pocos que le quedaban secos. Mientras fumaban, María cedió

Monday, May 28, 2012

El uso de la "coma"

Hola a todos:
Acabo de recibir este escrito en mi correo electrónico. Me pareció una excelente forma de explicar el uso de la "coma" así que decidí compartirlo con ustedes.
¡Saludos!
Ramón.

El uso de la “coma”

Una coma puede ser una pausa - o no 
-No, espere.
-No espere.

Puede hacer desaparecer su dinero 
-23,4.-
-2,34.-

Puede crear héroes
-Eso solo, él lo resuelve.
-Eso, solo él lo resuelve.

Puede ser la solución 
-Vamos a perder, poco se resolvió.
-Vamos a perder poco, se resolvió.

Puede cambia una opinión 
-No queremos saber.
-No, queremos saber.

Puede condenar o salvar 
-¡No tenga clemencia!
-¡No, tenga clemencia!

Una coma hace la diferencia entre dos puntos de vista. Le invito a que analice la siguiente oración y coloque la coma donde le corresponde:

"Si el hombre supiese el valor que tiene la mujer se arrastraría en su búsqueda".


* Si eres mujer, seguramente pusiste la coma después de MUJER...
* Si eres hombre, seguro que pusiste la coma después de TIENE...

Una coma puede cambiar la historia. El escritor y filólogo español José Antonio Millán, cuenta una anécdota atribuida al emperador Carlos V, a quien en una ocasión le pasaron para firmar una sentencia que decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. El emperador se sintió magnánimo y antes de firmarla cambió la coma de sitio y también la suerte del condenado: “Perdón, imposible que cumpla su condena”.
-“Esto demuestra que una coma puede cambiar la historia”, concluye Millán. Y nadie puede decir que no le asiste razón.

Una ¿insignificante? "coma" ¿cambia el sentido de una frase…?

Domingo Faustino Sarmiento, en visita a una escuela en su calidad de Inspector General de Escuelas, nota que el maestro no le da importancia a la colocación de la coma. Al alertarlo sobre el tema el maestro le dice que la coma no tiene mucho sentido y que no es necesaria colocarla. A esa respuesta Sarmiento se dirige al pizarrón y escribe:

"El maestro dice, Sarmiento es un ignorante" y luego la misma frase cambiando el lugar la coma:
"El maestro, dice Sarmiento, es un ignorante"

Luego dirigiéndose a los alumnos les pregunta:

-En la primera oración ¿quién es el ignorante? ¡Sarmiento! contestan los alumnos.
-Y en la segunda oración, ¿quién es el ignorante? ¡El maestro! contestan los alumnos.

Con ello le demostró al maestro su error.

Saturday, May 26, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "El que inventó la pólvora" de Carlos Fuentes

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio haga clic aquí.
¡Gracias, Ramón!

¡Qué cuento interesante! Aunque no entendieramos todas las alusiones, pudimos discutir la crítica que implica para nuestra sociedad consumidora.
Así celebramos la vida del gran escritor Carlos Fuentes.

Aquí están las 8 palabras que escogimos:

1. Sótano
2. Basura
3. Diseño
4. Ropavejero
5. Cuchara
6. Antigua
7. Aseo
8.Gaveta
Para resolver el crucigrama generado con estas ocho palabras haga clic aquí.

El cuento que escribimos es el siguiente:

Soy un ropavejero que vende diseños antiguos y muebles de segunda mano en mi sótano. Algunas personas dicen que los diseños son basura, pero un día encontré una cuchara de pura plata en una gaveta desbaratada. Con un poco de aseo la cuchara brillaba como un diamante en la corona de la reina.
*********************************************************************
¡Hola a todos!
Disfruté mucho su cuento por la figura del ropavejero que hay en él. El "ropavejero" es una persona que va por las calles gritando: "Zapatos, o ropa usada que vendaaaaan". Cuando las amas de casa escuchan este pregón, salen a esperar que pase y venderles las cosas que ya no necesitan. No sólo ropa usada, sino utensilios de cocina, muebles, joyas de fantasía, etc. El ropavejero les compra prácticamente todo por una módica suma la cuál le ayuda al ama de casa para tener unos "pesitos de más" que le ayuden en la economía familiar. A su vez, el ropavejero lleva toda esa mercancía para venderla en algunos mercados que les llaman "tianguis". De esa manera ellos también ganan su dinerito. Aquí en Estados Unidos ustedes no cuentan con este personaje porque ustedes están acostumbrados a hacer sus "garaje sales" en los que venden los artículos que ya no necesitan a precios bajos.
Aquí les incluyo una parte de la película "El ropavejero" una película de la época de oro del cine Mexicano, allá por los años de 1950. En la primera parte que dura como 9 minutos verán dos cosas importantes: la manera en la que pregonaba el ropavejero por las calles y la segunda el acto de regatear los precios, es decir, la vendedora quiere 10 pesos, pero el ropavejero solo ofrece seis. Este "regateo" también es una parte cultural que no debe pasar desapercibido.
¡Que lo disfruten!

Ramón.


Wednesday, May 23, 2012

"El que inventó la pólvora" de Carlos Fuentes

Para leer el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí.
El que inventó la pólvora
Carlos Fuentes

Uno de los pocos intelectuales que aún existían en los días anteriores a la catástrofe, expresó que quizá la culpa de todo la tenía Aldous Huxley. Aquel intelectual -titular de la misma cátedra de sociología, durante el año famoso en que a la humanidad entera se le otorgó un Doctorado Honoris Causa, y clausuraron sus puertas todas las Universidades-, recordaba todavía algún ensayo de Music at Night: los snobismos de nuestra época son el de la ignorancia y el de la última moda; y gracias a éste se mantienen el progreso, la industria y las actividades civilizadas. Huxley, recordaba mi amigo, incluía la sentencia de un ingeniero norteamericano: «Quien construya un rascacielos que dure más de cuarenta años, es traidor a la industria de la construcción». De haber tenido el tiempo necesario para reflexionar sobre la reflexión de mi amigo, acaso hubiera reído, llorado, ante su intento estéril de proseguir el complicado juego de causas y efectos, ideas que se hacen acción, acción que nutre ideas. Pero en esos días, el tiempo, las ideas, la acción, estaban a punto de morir.
La situación, intrínsecamente, no era nueva. Sólo que, hasta entonces, habíamos sido nosotros, los hombres, quienes la provocábamos. Era esto lo que la justificaba, la dotaba de humor y la hacía inteligible. Éramos nosotros los que cambiábamos el automóvil viejo por el de este año. Nosotros, quienes arrojábamos las cosas inservibles a la basura. Nosotros, quienes optábamos entre las distintas marcas de un producto. A veces, las circunstancias eran cómicas; recuerdo que una joven amiga mía cambió un desodorante por otro sólo porque los anuncios le aseguraban que la nueva mercancía era algo así como el certificado de amor a primera vista. Otras, eran tristes; uno llega a encariñarse con una pipa, los zapatos

Thursday, May 3, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "El rinoceronte" Juan José Arreola

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio haga clic aquí.

Hola, Ramón,

Gracias por subir “El rinoceronte” de J.J. Arreola al blog. Tuvimos una conversación interesante en la clase acerca de los motivos de Elinor, Pamela, etc. Siguen las 8 palabras que escogimos y el cuento que escribimos juntos.

1. Luchar
2. Desprovisto
3. La virgen
4. El arrebato
5. Brotar
6. La horma de su zapato
7. El unicornio
8. Romántico

"La historia es la siguiente:
La virgen romántica miraba el tapiz con un diseño de un unicornio. En el tapiz, el unicornio veía desprovisto de emoción a dos rinocerontes luchando y brotando vapor por sus narices. Parecía que no habría fin a la lucha porque los dos habían dado con la horma de su zapato uno a otro.

La virgen sentía un arrebato de amor por el unicornio guapísimo y pacífico y lo sacó del tapiz con unas tijeras."

*********************************************************************************
¡Saludos!
Es una excelente cuento, los felicito. Por favor lean mis comentarios al respecto en el link que dice "comments". Es muy importante que los lean.
Ramón

Para ver el crucigrama generado con estas palabras, haga clic aquí.

Tuesday, May 1, 2012

"El rinoceronte" de Juan José Arreola

Para leer los ejercicios relacionado con este cuento haga clic aquí.
El Rinoceronte
Juan José Arreola

El gran rinoceronte se detiene. Alza la cabeza. Recula un poco. Gira en redondo y dispara su pieza de artillería. Embiste como ariete, con un solo cuerno de toro blindado, embravecido y cegado, en arranque total de filósofo positivista. Nunca da en el blanco, pero queda siempre satisfecho de su fuerza. Abre luego sus válvulas de escape y bufa a todo vapor.

(Cargados con armadura excesiva, los rinocerontes en celo se entregan en el claro del bosque a un torneo desprovisto de gracia y destreza, en el que sólo cuenta la calidad medieval del encontronazo.)

Ya en cautiverio, el rinoceronte es una bestia melancólica y oxidada. Su cuerpo de muchas piezas ha sido armado en los derrumbaderos de la prehistoria, con láminas de cuero troqueladas bajo la presión de los niveles geológicos. Pero en un momento especial de la mañana, el rinoceronte nos sorprende: de sus ijares enjutos y resecos, como agua que sale de la hendidura rocosa, brota el gran órgano de vida torrencial y potente, repitiendo en la punta los motivos cornudos de la cabeza animal, con variaciones de orquídea, de azagaya y alabarda.

Hagamos entonces homenaje a la bestia endurecida y abstrusa, porque ha dado lugar a una leyenda hermosa. Aunque parezca imposible, este atleta rudimentario es el padre espiritual de la criatura poética que desarrolla, en los tapices de la Dama, el tema del Unicornio caballeroso y galante.

Vencido por una virgen prudente, el rinoceronte carnal se transfigura, abandona su empuje y se agacela, se acierva y se arrodilla. Y el cuerno obtuso de agresión masculina se vuelve ante la doncella una esbelta endecha de marfil.


El Rinoceronte
Juan José Arreola

Durante diez años luché con un rinoceronte; soy la esposa divorciada del juez McBride.

Joshua McBride me poseyó durante diez años con imperioso egoísmo. Conocí sus arrebatos de furor, su ternura momentánea, y en las altas horas de la noche, su lujuria insistente y ceremoniosa.

Renuncié al amor antes de saber lo que era, porque Joshua me demostró con alegatos judiciales que el amor sólo es un cuento que sirve para entretener a las criadas. Me ofreció en cambio su protección de hombre respetable. La protección de un hombre respetable es, según Joshua, la máxima ambición de toda mujer.

Diez años luché cuerpo a cuerpo con el rinoceronte, y mi único triunfo consistió en arrastrarlo al divorcio.

Joshua McBride se ha casado de nuevo, pero esta vez se equivocó en la elección. Buscando otra Elinor, fue a dar con la horma de su zapato. Pamela es romántica y dulce, pero sabe el secreto que ayuda a vencer a los rinocerontes. Joshua McBride ataca de frente, pero no puede volverse con rapidez. Cuando alguien se coloca de pronto a su espalda, tiene que girar en redondo para volver a atacar. Pamela lo ha cogido de la cola, y no lo suelta, y lo zarandea. De tanto girar en redondo, el juez comienza a dar muestras de fatiga, cede y se ablanda. Se ha vuelto más lento y opaco en sus furores; sus prédicas pierden veracidad, como en labios de un actor desconcentrado. Su cólera no sale ya a la superficie. Es como un volcán subterráneo, con Pamela sentada encima, sonriente. Con Joshua, yo naufragaba en el mar; Pamela flota como un barquito de papel en una palangana. Es hija de un pastor prudente y vegetariano que le enseñó la manera de lograr que los tigres se vuelvan también vegetarianos y prudentes.

Hace poco vi a Joshua en la iglesia, oyendo devotamente los oficios dominicales. Está como enjuto y comprimido. Tal parece que Pamela, con sus dos manos frágiles, ha estado reduciendo su volumen y le ha ido doblando el espinazo. Su palidez de vegetariano le da un suave aspecto de enfermo.

Las personas que visitan a los McBride me cuentan cosas sorprendentes. Hablan de unas comidas incomprensibles, de almuerzos y cenas sin rosbif; me describen a Joshua devorando enormes fuentes de ensalada. Naturalmente, de tales alimentos no puede extraer las calorías que daban auge a sus antiguas cóleras. Sus platos favoritos han sido metódicamente alterados o suprimidos por implacables y adustas cocineras. El patagrás y el gorgonzola no envuelven ya el roble ahumado del comedor en su untuosa pestilencia. Han sido remplazados por insípidas cremas y quesos inodoros que Joshua come en silencio, como un niño castigado. Pamela, siempre amable y sonriente, apaga el habano de Joshua a la mitad, raciona el tabaco de su pipa y restringe su whisky.

Esto es lo que me cuentan. Me place imaginarlos a los dos solos, cenando en la mesa angosta y larga, bajo la luz fría de los candelabros. Vigilado por la sabia Pamela, Joshua el glotón absorbe colérico sus livianos manjares. Pero sobre todo, me gusta imaginar al rinoceronte en pantuflas, con el gran cuerpo informe bajo la bata, llamando en las altas horas de la noche, tímido y persistente, ante una puerta obstinada.

Para hacer el ejercicio de autoevaluación, haga clic aquí.

Thursday, April 19, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "Un día de estos" de Gabriel García Márquez

Haga clic en el enlace para leer el cuento relacionado con este ejercicio: ""Un día de estos" de Gabriel García Márquez"

Hola, Ramón,
Gracias por subir el cuento “Un día de estos” al blog.
Aquí están las ocho palabras que escogimos y el cuento que escribimos:
1. Destemplada
2. Aferrarse
3. Gaveta
4. Dirigirse a
5. Soltar
6. Cambiar
7. Estirar
8. Muñeca

La historia escrita con estas palabras es la que sigue:

"Yo estaba subiendo la montaña muy alta aferrándome a las rocas cuando una de ellas deslizó (1) y me hirió la muñeca derecha. Me sentí destemplado (2) porque había dejado mi crema antiséptica en una gaveta. Me esteré (3) el brazo porque me dolía la muñeca. Sabía que necesitaría cambiar mis planes. Tenía que dirigirme hacia el fondo de la montaña. Al llegar a mi destinación (4) solté un suspiro profundo de alivio."¡Gracias otra vez!

Keatha.
**********************************************************************
¡Saludos a todos!
Gracias por mandarme su ejercicio. Como verán ya incluí números en las partes de su ejercicio donde encontré algunos errores. Vamos a platicar de ellos:

(1) "deslizó" - Debe ser usado como verbo reflexivo: "se deslizó".
(2) "destemplado". En este caso el calificativo "destemplado" no es precisamente el correcto. "Destemplado" quiere decir que "le falta fortaleza o valentía para afrontar una dificultad". La falta de la crema antiséptica no hace sentir a una persona falto de fortaleza o valentía. Más bien se pudo haber sentido preocupado, enojado, adolorido, pero definitivamente no destemplado.
(3) "Me esteré"- Creo que quisieron decir "estiré", sin el pronombre "me".
(4) "destinación"- La palabra correcta es "destino".

Ahora háganme llegar sus historias individuales.
Saludos y ¡sigan participando!
Ramón Talavera

Para agrandar el crucigrama con las ocho palabras creadas a raíz de la lectura, haga clic aquí
                                             

Tuesday, April 17, 2012

"Un día de estos" de Gabriel García Márquez

Para leer el ejercicio relacionado con este cuento, haga clic aquí.
Un día de estos
Grabriel García Márquez

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos.
Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella.
Después de la ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.
-- Papá.
-- Qué
-- Dice el alcalde que si le sacas una muela.
-- Dile que no estoy aquí.
Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.
-- Dice que sí estás porque te está oyendo.
El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo:
-- Mejor.
Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro.
-- Papá.
-- Qué.
Aún no había cambiado de expresión.
-- Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro.
Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.
-- Bueno --dijo--. Dile que venga a pegármelo.
Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:
-- Siéntese.
-- Buenos días --dijo el alcalde.
-- Buenos --dijo el dentista.
Mientras hervían los instrumentos, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca.
Don Aurelio Escovar le movió la cabeza hacia la luz. Después de obsevar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una presión cautelosa de los dedos.
-- Tiene que ser sin anestesia --dijo.
-- ¿Por qué?
-- Porque tiene un absceso.
El alcalde lo miró en los ojos.
-- Esta bien --dijo, y trató de sonreír. El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.
Era una cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, mas bien con una amarga ternura, dijo:
-- Aquí nos paga veinte muertos, teniente.
El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.
-- Séquese las lágrimas --dijo.
El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose. "Acuéstese --dijo-- y haga buches de agua de sal." El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.
-- Me pasa la cuenta -dijo.
-- ¿A usted o al municipio?
El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica:
-- Es la misma vaina.

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Friday, April 13, 2012

Ejericicio de lectura y escritura del cuento "Los merengues" de Julio Ramón Ribeyro

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¡Hola, Ramón!

Aquí están las ocho palabras que escogimos de “Los merengues” de Julio Ramón Ribeyro:

1. Mostrador
2. Vidriera
3. Desmantelar
4. Súbitamente
5. Despejar
6. Dependiente
7. Colmillos
8. Percatarse

Sigue el cuento que escribimos:

"Yo estaba desmantelando el mostrador y la vidriera de la tienda cuando súbitamente el dependiente se percató de mí. Se me acercó enojado, mostrando los colmillos.

–¡Párate!– dijo.

–Yo sólo estaba despejando el mostrador para ayudarle– yo balbuceé."


Keatha.
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¡Saludos a todos!

Muchas gracias por mandarme las ocho palabras que escogieron del cuento "Los merengues". Ahora yo los invito a que se diviertan y las encuentren en el crucigrama que creé. De igual forma los felicito por la historia que me mandaron. No hay ningún error... ¡¡¡FELICIDADES!!!

Ramón.

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Tuesday, April 10, 2012

Ejercicios relacionados con el cuento "Los merengues" de Julio Ramón Ribeyro

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Te invito a que te diviertas con los ejercicios creados para el cuento "Los merengues" de Julio Ramón Ribeyro. Haz clic en cada uno de los títulos y disfruta aprendiendo. Recuerda que no basta con conocer un idioma, sino que hay que mejorarlo día con día.
¡Diviértete!

1. Adivina la palabra

2. Ordena las palabras

3. ¿Pretérito perfecto o imperfecto?



"Los merengues" de Julio Ramón Ribeyro

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Los merengues
Julio Ramón Ribeyro

Apenas su mamá cerró la puerta, Perico saltó del colchón y escuchó, con el oído pegado a la madera, los pasos que se iban alejando por el largo corredor. Cuando se hubieron definitivamente perdido, se abalanzó hacia la cocina de kerosene y hurgó en una de las hornillas malogradas. ¡Allí estaba! Extrayendo la bolsita de cuero, contó una por una las monedas -había aprendido a contar jugando a las bolitas- y constató, asombrado, que había cuarenta soles. Se echó veinte al bolsillo y guardó el resto en su lugar. No en vano, por la noche, había simulado dormir para espiar a su mamá. Ahora tenía lo suficiente para realizar su hermoso proyecto. Después no faltaría una excusa. En esos callejones de Santa Cruz, las puertas siempre están entreabiertas y los vecinos tienen caras de sospechosos. Ajustándose los zapatos, salió desalado hacia la calle.

En el camino fue pensando si invertiría todo su capital o sólo parte de él. Y el recuerdo de los merengues –blancos, puros, vaporosos- lo decidieron por el gasto total. ¿Cuánto tiempo hacía que los observaba por la vidriera hasta sentir una salvación amarga en la garganta? Hacía ya varios meses que concurría a la pastelería de la esquina y sólo se contentaba con mirar. El dependiente ya lo conocía y siempre que lo veía entrar, lo consentía un momento para darle luego un coscorrón y decirle:

-¡Quita de acá, muchacho, que molestas a los clientes!

Y los clientes, que eran hombres gordos con tirantes o mujeres viejas con bolsas, lo aplastaban, lo pisaban y desmantelaban bulliciosamente la tienda.

Él recordaba, sin embargo, algunas escenas amables. Un señor, al percatarse un día de la ansiedad de su mirada, le preguntó su nombre, su edad, si estaba en el colegio, si tenía papá y por último le obsequió una rosquita. Él hubiera preferido un merengue pero intuía que en los favores estaba prohibido elegir. También, un día, la hija del pastelero le regaló un pan de yema que estaba un poco duro.

-¡Empara!- dijo, aventándolo por encima del mostrador. Él tuvo que hacer un gran esfuerzo a pesar de lo cual cayó el pan al suelo y, al recogerlo, se acordó súbitamente de su perrito, a quien él tiraba carnes masticadas divirtiéndose cuando de un salto las emparaba en sus colmillos.

Pero no era el pan de yema ni los alfajores ni los piononos lo que le atraía: él sólo amaba los merengues. A pesar de no haberlos probado nunca, conservaba viva la imagen de varios chicos que se los llevaban a la boca, como si fueran copos de nieve, ensuciándose los corbatines. Desde aquel día, los merengues constituían su obsesión.

Cuando llegó a la pastelería, había muchos clientes ocupando todo el mostrador. Esperó que se despejara un poco el escenario pero no pudiendo resistir más, comenzó a empujar. Ahora no sentía vergüenza alguna y el dinero que empuñaba lo revestía de cierta autoridad y le daba derecho a codearse con los hombres de tirantes. Después de mucho esfuerzo, su cabeza apareció en primer plano, ante el asombro del dependiente.

¿Ya estás aquí? ¡Vamos saliendo de la tienda!

Perico, lejos de obedecer, se irguió y con una expresión de triunfo reclamó: ¡veinte soles de merengues! Su voz estridente dominó en el bullicio de la pastelería y se hizo un silencio curioso. Algunos lo miraban, intrigados, pues era hasta cierto punto sorprendente ver a un rapaz de esa cabaña comprar tan empalagosa golosina en tamaña proporción. El dependiente no le hizo caso y pronto el barullo se reinició. Perico quedó algo desconcertado, pero estimulado por un sentimiento de poder repitió, en tono imperativo:

-¡Veinte soles de merengues!

El dependiente lo observó esta vez con cierta perplejidad pero continuó despachando a los otro parroquianos.

-¿No ha oído? – insistió Perico excitándose- ¡Quiero veinte soles de merengues!

El empleado se acercó esta vez y lo tiró de la oreja.

-¿Estás bromeando, palomilla?

Perico se agazapó.

-¡A ver, enséñame la plata!

Sin poder disimular su orgullo, echó sobre el mostrador el puñado de monedas. El dependiente contó el dinero.

-¿Y quieres que te dé todo esto en merengues?

-Sí –replicó Perico con una convicción que despertó la risa de algunos circunstantes.

-Buen empacho te vas a dar –comentó alguien.

Perico se volvió. Al notar que era observado con cierta benevolencia un poco lastimosa, se sintió abochornado. Como el pastelero lo olvidaba, repitió:

-Deme los merengues- pero esta vez su voz había perdido vitalidad y Perico comprendió que, por razones que no alcanzaba a explicarse, estaba pidiendo casi un favor.

-¿Va a salir o no? – lo increpó el dependiente

-Despácheme antes.

-¿Quién te ha encargado que compres esto?

-Mi mamá.

-Debes haber oído mal. ¿Veinte soles? Anda a preguntarle de nuevo o que te lo escriba en un papelito.

Perico quedó un momento pensativo. Extendió la mano hacia el dinero y lo fue retirando lentamente. Pero al ver los merengues a través de la vidriería, renació su deseo, y ya no exigió sino que rogó con una voz quejumbrosa:

-¡Deme, pues, veinte soles de merengues!

Al ver que el dependiente se acercaba airado, pronto a expulsarlo, repitió conmovedoramente:

-¡Aunque sea diez soles, nada más!

El empleado, entonces, se inclinó por encima del mostrador y le dio el cocacho acostumbrado pero a Perico le pareció que esta vez llevaba una fuerza definitiva.

-¡Quita de acá! ¿Estás loco? ¡Anda a hacer bromas a otro lugar!

Perico salió furioso de la pastelería. Con el dinero apretado entre los dedos y los ojos húmedos, vagabundeó por los alrededores.

Pronto llegó a los barrancos. Sentándose en lo alto del acantilado, contempló la playa. Le pareció en ese momento difícil restituir el dinero sin ser descubierto y maquinalmente fue arrojando las monedas una a una, haciéndolas tintinear sobre las piedras. Al hacerlo, iba pensando que esas monedas nada valían en sus manos, y en ese día cercano en que, grande ya y terrible, cortaría la cabeza de todos esos hombres, de todos los mucamos de las pastelerías y hasta de los pelícanos que graznaban indiferentes a su alrededor.

Autoevaluación:
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Friday, April 6, 2012

Ejercicios relacionados con el cuento "El grisú" de Baldomero Lillo

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Para leer el ejerciicio de lectura y escritura del cuento "el grisú", haga clic aquí

Los invito a que jueguen con las palabras encontradas en el cuento "El grisú" y respondan los siguientes ejercicios. Hagan clic en el título para que puedan responderlos.
¡Diviértanse!

Concurso de cuento para estudiantes de español como lengua extranjera (ELE)

Saludos a todos!
Acabo de leer que se convoca a un concurso de cuento en España para estudiantes de español como lengua extranjera (ELE). Los estudiantes de Y qué me cuentas! son estudiantes ELE y por ello, los invito a que se animen y escriban un cuento para mandarlo al concurso. Si se animan a participar, me lo pueden enviar para que yo les ayude a corregirlo y de esta manera puedan enviarlo al concurso.
Sería muy bueno que se animaran.
Las bases las encuentran en el siguiente link: http://dele-it-es.blogspot.fr/2012/03/iii-concurso-internacional-de-relatos.html
Saludos

Ramón Talavera

Thursday, April 5, 2012

Ejercicio de Lectura y Escritura del cuento "El grisú" de Baldomero Lillo

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Hola, Ramón,

Gracias por subir el cuento “El grisú” al blog. Leímos la mitad en la clase y escogimos estas 8 palabras:

1. El ingeniero
2. El barretero
3. El obrero
4. Encararse
5. Oídos
6. Orgullo
7. Cabida
8. La linterna


Aquí está el cuento escrito en forma grupal:

"Una vez un ingeniero se encaró con uno de sus obreros. – ¡Barretero! – le dijo. –¿No me oyes? Pedí la linterna. Tienes mucho orgullo, ¿no? No puedo ver porque no hay cabida en tus oídos para escuchar mis órdenes.

¡Estás despedido! ¡Véte de patitas! – "



Keatha


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Hola a todos!
Perdón por no haber subido al blog las ocho palabras y su cuento pero he estado trabajando en la creación del syllabus del curso y eso me absorbió todo mi tiempo durante muchos días.


Solo dos comentarios:
Ustedes utilizan "porque"( conjunción de causa) pero debe ser utilizada como pregunta: "por qué".
La palabra vete no lleva a tilde.
Gracias, sigan participando y jueguen con el crucigrama tratando de encontrar las ocho palabras que ustedes eligieron, haciendo clic aquí para agrandar la imagen.
Saludos.
Ramón.