INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¿Y... qué me cuentas? escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de

Y…¿qué me cuentas?

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de

Y…¿qué me cuentas?

crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Y…¿qué me cuentas?

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

Haga clic aquí para ver el texto completo

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Wednesday, April 6, 2011

Imagen para crear historias

Elija la fotografía que más le guste y escriba una historia a partir de ella. Utilizando como ejemplo la primera fotografía, siga las siguientes instrucciones:

1. La descripción que va a realizar va a partir de lo que hay más lejos, hasta lo que hay más cerca, es decir, primero describirá el cielo, luego las montañas, la pradera, los arbustos, el árbol, la barda, la jarra y por último la silla.

2. Invente uno o varios personajes que pueden ser personas, animales, insectos, marcianos o lo que se le ocurra.

3. Tome en cuenta que el (los) personaje(s) le dará(n) vida y razón a las cosas que hay en la fotografía, por ejemplo, su personaje puede ser un fantasma que se roba el agua de la jarra todos los días y cuyo mayor sufrimiento es no poderse sentar en la silla porque su cuerpo la traspasa.

4. Hagan uso de su imaginación y no les importe crear historias absurdas. Todo es posible.

5. Súbanla al blog en el link de "comments". Yo les mandaré mis comentarios en cuanto la reciba.

Diviértanse!

Foto # 1
Carora Photos
This photo of Carora is courtesy of TripAdvisor



Foto # 2
Carora Photos
This photo of Carora is courtesy of TripAdvisor

Friday, April 1, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura de dos poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Para leer los poemas relacionados con este ejercicio haga click aquí.
Lo prometido es deuda. Les hago llegar las ocho palabras para que hagan su ejercicio de esta semana:

  1. Ausente
  2. Celoso
  3. Provocar
  4. Suspira
  5. Ofensa
  6. Sombra
  7. Esquivo
  8. Imán
Escriban sus historias e inclúyanlas en el link de "comments" que está abajo de este post.
¡Suerte!

Sunday, March 27, 2011

"Detente sombra " y "El ausente, el celoso, se provoca..." de Sor Juana Inés de la Cruz"

Para leer el ejercicio relacionado con este ejercicio haga click aquí.


Detente sombra
Para escuchar este poema, haga click aquí

QUE CONTIENE UNA FANTASÍA
CONTENTA CON AMOR DECENTE

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.


Sor Juana Inés de la Cruz.Image via Wikipedia

El ausente, el celoso, se provoca...
Para escuchar este poema, haga click aquí


SOLO CON AGUDA INGENIOSIDAD ESFUERZA EL DICTAMEN
DE QUE SEA LA AUSENCIA MAYOR MAL QUE LOS CELOS

El ausente, el celoso, se provoca, 
aquél con sentimiento, éste con ira; 
presume éste la ofensa que no mira, 
y siente aquél la realidad que toca.

Éste templa, tal vez, su furia loca, 
cuando el discurso en su favor delira; 
y sin intermisión aquél suspira, 
pues nada a su dolor la fuerza apoca.

Éste aflige dudoso su paciencia, 
y aquél padece ciertos sus desvelos; 
éste al dolor opone resistencia, 

aquél, sin ella, sufre desconsuelos; 
y si es pena de daño, al fin, la ausencia, 
luego es mayor tormento que los celos.

Poemas tomados de palabravirtual.com
Enhanced by Zemanta

Friday, March 25, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura de " Más allá", de Emilia Pardo Bazán.

Para poder leer el cuento "Más allá", haga click aquí.

Esta semana leímos el cuento "Más allá" de Emilia Pardo Bazán.  Cuando comenzamos a leerlo, muchos de los alumnos comentaron que hubo partes de la historia que se les hizo difícil entender. Al leerlo colectivamente me di cuenta que la dificultad radicó en el vocabulario, pues es un cuento escrito en el siglo XIX en España, y por lo mismo, hay vocabulario que no es común en la literatura actual.  Fue interesante y divertido responder sus dudas.
Como siempre después de la discusión de la lectura, hacemos nuestro ejercicio en el que los estudiantes escogen ocho palabras extraídas del cuento para formar una historia con ellas. Comparto con ustedes esa parte de la clase a través de un pencast. Para leerlo y escucharlo, hagan click aquí.

Las ocho palabra que eligieron son:
1. Antojadiza
2. Ella
3. Halagüeño
4. Gomas
5. Anhelo
6. Retahíla
7. Raudo
8. Derrochar

Las historia es la siguiente:
"Mi tía estaba triste porque ella había derrochado toda su herencia por antojadiza. La sedujo un hombre halagüeño con una retahíla de palabras empalagosas. Ellos anhelaban una vida feliz, pero sufrieron un descenso raudo a la pobreza. Mil gomas no podrían borrar sus errores financieros".

Ahora les toca a ustedes. Creen una historia con estas ocho palabras y súbanla al blog a través del link que dice "comments" localizado abajo de este "post".
¡Diviértanse!

Tuesday, March 22, 2011

"Más allá", de Emilia Pardo Bazán

Más allá 
Por Emilia Pardo Bazán 


Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura, haga click aquí.

Era un balneario elegante, pero no de esos en que la gente rica, antojadiza y maniática, cuida imaginarias dolencias, sino de los que reciben todos los años, desde principios de junio, retahílas de verdaderos enfermos pálidos y débiles, y donde, a la hora de la consulta, se ven a la puerta del consultorio gestos ansiosos, enrojecidos párpados y señoras de pelo gris, que dan el brazo y sostienen a señoritas demacradas, de trabajoso andar. Para decirlo pronto: aquellas aguas convenían a los tísicos.
Pared por medio estaban los dos. «Ella», la niña apasionada y romántica, la interesante enfermita que, indiferente a la muerte como aniquilamiento del ser físico, no la aceptaba como abdicación de la gracia y la belleza; que a su paso por los salones, cuando los cruzaba con porte airoso de ninfa joven, solía levantar un rumor halagüeño, un murmuro pérfido de mar que acaricia y devora; y defendiendo hasta el último instante su corona de encantos, que iba a marchitarse en el sepulcro, se rodeaba de flores y perfumes, sonreía dulcemente, envolvía su cuerpo enflaquecido en finos crespones de China y delicados encajes, y calzaba su pie menudo de blanco tafilete, con igual coquetería que si fuese a dirigir alegre y raudo cotillón. «El», el mozo galán, que había derrochado sus fuerzas vitales con prodigalidad regia, despreciando las advertencias de la tierna e inquieta madre y la indicación hereditaria de los dos tíos maternos, arrebatados en lo mejor de la edad, hasta que un día sintió a su vez el golpe sordo que le hería el pecho y le disolvía lentamente el pulmón, avivando, en vez de extinguirlo, el incendio que siempre había consumido su alma.
Pared por medio estaban los dos sin conocerse ni saber que existían, y, sin embargo, el mal que los llevaba a la tumba tenía idéntico origen; el mismo anhelo insaciable había atacado en ellos las fuentes de la vida. Ella y él, fascinados por el propio sueño, hicieron de la pasión el único ideal de la existencia y aspiraron a un amor grande, profundamente estético, ardiente y resuelto como si fuese criminal; noble y altivo como si fuese legítimo; puro a fuerza de intensidad, abrasador a fuerza de pureza. Y como quien busca ave fénix o talismán poderoso, habían buscado ambos la encantada isla de sus ensueños: ella, entre los sosos incidentes del diario flirt; él entre los episodios no menos vulgares de la calvatronería orgiástica; hasta que una serie de decepciones tristes, cómicas o indignas, les arruinó la salud, dejando intacto el tesoro de ilusiones y aspiraciones nunca satisfechas, la sed de amar inextinta, más bien exacerbada por la calentura y la alta tensión nerviosa, fruto del padecimiento.
¡Quién les dijera que allí, detrás del tabique en cuyo papel de caprichosos dibujos hallaban maquinal entretenimiento los aburridos ojos, se encontraba lo que habían buscado en balde tanto tiempo, lo que necesitaban para asirse otra vez a la existencia!
Porque ya ni él ni ella podían salir del cuarto, ni bajar las escaleras, ni comer en el comedor. Postrados y exánimes, les traían el agua mineral en un vaso puesto boca abajo sobre un platillo; últimamente, hasta no se atrevieron a beber, y el médico, presintiendo fatal desenlace, advirtió que convendría atender al alma, señal casi siempre funestísima para el pobre del cuerpo.
El y ella se prepararon a recibir a Jesucristo con todo el agasajo que tal visita merece. No hubo fuerzas humanas que les impidiesen vestirse y engalanarse como para un sarao. Ella se lavó con esencias fragantes y jabones exquisitos, hizo peinar esmeradamente la negra mata de pelo, se puso traje de blanco gro, y con sonriente coquetería prendió en la mantilla sus agujas de turquesa; él atusó la bien recortada barba, eligió la camisa más bruñida y tersa, el chaleco de mejor caída, y de frac y corbata blanca esperó a su Dios. Y él y ella, al sentir en los labios la sagrada partícula, gozaron un momento de emoción deliciosa; les pareció que la efusión esperada en vano, el supremo arrobamiento del éxtasis vendría después de despojada la vestidura carnal, cuando el alma, libre y dichosa, volase al seno de su Criador...
Así fue que tuvieron unas últimas horas edificantes, ejemplares, de un ardor místico sublime que hacía derramar lágrimas a los que rodeaban el lecho. Sus palabras de esperanza sonaban conmovedoras y misteriosas, dichas desde el borde de la huesa. Hablaban del Cielo, y diríase que al nombrarlo lo veían ya; de tal suerte se iluminaban sus ojos y resplandecía en sus rostros la beatitud y la fe que transfigura.
A la misma hora fallecieron, y sus espíritus se encontraron en el camino del otro mundo, antes de tomar rumbos distintos, pues él se encaminaba al Purgatorio en forma de llama rojiza, y ella al Cielo, convertida en ligero fueguecillo azul. Entonces se vieron por primera vez, y, sorprendidos, detuviéronse a contemplarse. Como a aquellas alturas todo se adivinaba, inmediatamente adivinaron de qué habían muerto y la semejanza de sus destinos durante la vida terrenal. Y así como comprendieron claramente que los dos habían muerto de plétora de pasión no satisfecha ni entendida, advirtieron también con asombro que él era el alma nacida para ella, y ella el corazón capaz de encerrar aquel amor infinito de que él se sentía minado y consumido, como el árbol que todo se derrite en gomas. Y lo mismo fue advertirlo que juntarse impetuosamente los dos espíritus, mezclándose la llama rojiza con el fueguecillo azul, tan estrechamente, que se hicieron una luz sola.
Y sucedió que, unidos ya, él no pudo entrar en el Purgatorio por la parte que llevaba de Cielo, y ella tampoco pudo ingresar en el Cielo por la parte que llevaba de Purgatorio. Él, generoso, le propuso que se apartasen, yéndose ella a disfrutar la dichas del Empíreo; mas ella prefirió seguir unida a él, aun a costa de la eterna bienandanza; y desde entonces la luz anda errante, y los dos espíritus no hallan otro nido para sus amores póstumos sino la extremidad del palo de algún buque, donde los marinos los confunden con el fuego de Santelmo.

Saturday, March 19, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura de "Sol3dades" por Ramón Talavera Franco.

Para leer la obra completa "Sol3dades", haga click aquí.
Como es costumbre, después de cada lectura el grupo ¡Y qué me cuentas! elige ocho palabras de la lectura realizada y escribe con ellas una historia colectiva. En esta ocasión el grupo leyó "Sol3dades" una obra de teatro que escribí hace muchos años y que esta vez puse a consideración de los estudiantes. Fueron muy interesantes las opiniones que la obra despertó y la sorpresa que se llevaron al comprender la revelación de los personajes que se desvela al final de la obra.
Comparto con ustedes el ejercicio que el grupo escribió.
Las ocho palabras fueron:
1. Desnucar
2. Paulatinamente
3. Escuincla
4. Estar
5. Intrigosa
6. Pachanga
7. Titubea
8. Presiente

La historia que formaron con estas palabras es:

"Este mes tenemos una gran pachanga en Austin. Avancé muy paulatinamente por la calle Congreso. Presentí que no iba a encontrar un espacio para mi coche. Una escuincla me llamó de forma intrigosa. Después de estacionar mi coche titubié en acercarme. Estaba nerviosa porque tenía miedo que la escuincla tuviera amigos fornidos que me fueran a desnucar".

Esta parte de la clase está grabada y pueden ver y escuchar el proceso de la misma, con todos los errores y comentarios en torno a ella, haciendo click aquí.

Ahora es su turno. Escriban una historia usando las mismas ocho palabras y súbanla haciendo click en el link que dice "comments" abajo de este post.

Si quieren leer la obra completa "Sol3dades", hagan click aquí.

¡Diviértanse!

Monday, March 7, 2011

"Sol3dades" de Ramon Talavera Franco

Esta semana comparto con ustedes una obra que escribí hace ya varios ayeres y que fue publicada en la revista "A quién corresponda".

Para leer la obra completa "Sol3dades", haga click aquí.
Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura, haga click aquí.


SON LAS NUEVE DE LA MAÑANA DE UN SABADO. PATIO DE UNA AZOTEA. AL FONDO, SE VEN TRES CUARTOS CON LA FACHADA PINTADA DEL MISMO COLOR (AMARILLO O VERDE DE PREFERENCIA), DECORADOS CON PLANTAS Y MOTIVOS RELIGIOSOS. ESTO ENGAÑA AL ESPECTADOR YA QUE PARECE UN SOLO CUARTO GRANDE. PERTENECEN A ANGUSTIAS, ABRIL Y ESPERANZA RESPECTIVAMENTE. A LA DERECHA DEL ESPECTADOR ESTA EL CUARTO DE SOLEDAD. LA FACHADA ES SUCIA Y LA PINTURA – QUE ALGUNA VEZ FUE BLANCA – ESTA DESCARAPELADA. NI UNA PLANTA NI NADA LA ADORNAN. A LA IZQUIERDA, ESTA EL CUARTO DE DOÑA PRUDENCIA. LO QUE RESALTA DE ESTE SON LAS CORTINAS FLOREADAS. UN POCO RECARGADO HACIA LA DERECHA Y CASI EN PROSCENIO SE ENCUENTRAN CINCO LAVADEROS MUY PEGADOS UNOS A OTROS. LARGOS Y GRUESOS TENDEDEROS ATRAVIESAN EL ESCENARIO.

AL INICIAR LA OBRA, DOÑA PRUDENCIA ESTA COLGANDO ROPA RECIEN LAVADA. PROVENIENTE DEL CUARTO DE SOLEDAD, SE ESCUCHA UN LARGO GEMIDO. DOÑA PRUDENCIA MIRA HACIA EL CUARTO DE SOLEDAD. MUEVE LA CABEZA DE UN LADO A OTRO COMO DICIENDO “POBRE MUJER”. ANGUSTIAS SALE DE SU CUARTO. LLEVA UNA CANASTA DE ROPA SUCIA. SE ACOMODA FRENTE A LOS LAVADEROS.

ANGUSTIAS: (SONRIENTE) ¡Buenos días, doña Prudencia!

DOÑA PRUDENCIA: (SERIA. SIN VERLA) ¡Buenos días!

CASI AL MISMO TIEMPO SALEN DE SUS CUARTOS ABRIL Y ESPERANZA QUIENES, AL IGUAL QUE ANGUSTIAS, LLEVAN CESTAS DE ROPA PARA LAVAR. ESPERANZA, AL VER A DOÑA PRUDENCIA, HACE UNA MUECA DE DISGUSTO Y DA UN PASO ATRÁS COMO QUERIENDO REGRESAR A SU CUARTO. FINALMENTE DECIDE ACERCARSE A LOS LAVADEROS.

ABRIL: ¡Buenos días, Esperanza!

ESPERANZA: (SECA) ¡Hola!

ANGUSTIAS: ¡Buenos días, Abril!

ABRIL: ¡Buenos días, Angustias!

SE ESCUCHA OTRO LAMENTO DESDE EL CUARTO DE SOLEDAD

ABRIL: (EN BROMA) ¿No ha terminado de parir Soledad?

ESPERANZA: (MOLESTA) ¡Ya nos tiene hasta la madre con esos pujidos!

ANGUSTIAS: Creo que tenemos que hablarle a un sacerdote para que la ayude.

ABRIL: (EXTRAÑADA) ¿Un sacerdote? ¿Pa’qué?

ANGUSTIAS: Para que le saque el demonio.

ESPERANZA: ¿Qué tarugada estás diciendo?

ANGUSTIAS: No es ninguna tarugada. A una muchacha de mi pueblo se le metió el demonio luego lueguito que dio a luz y gritaba igualito que Soledad, hasta que un día llegó un sacerdote y quien sabe qué le hizo, y le sacó el demonio.

ESPERANZA: (RIE BURLONA) ¡Qué pendejada!

ANGUSTIAS: Deveras... si no es el demonio que se le metió, ¿por qué grita tanto desde que tuvo a su bebita?

ABRIL: A lo mejor le salió mongolita y grita y chilla de puro coraje.

RIEN MORBOSAMENTE

DOÑA PRUDENCIA: ¡Ya cállense, argüenderas!... ¡Pónganse a lavar en lugar de estar criticando!

ANGUSTIAS: Es que no es normal, doña Prudencia.

ABRIL: Además, ¿por qué no deja que ninguna de nosotras vea a la niña?

DOÑA PRUDENCIA: Si Soledad no se las quiere enseñar, sus razones tendrá.

ABRIL: (INTRIGOSA) Claro, como usted cuida a la chamaca mientras Soledad trabaja, por eso habla. Usted es la única que la conoce y ha de saber por qué no nos la deja ver.

ESPERANZA: Pues yo lo único que digo es que no debería encerrarse tanto tiempo y esconderse de todas. Debería ser más sociable. ¿Qué le hemos hecho?...(INTRIGOSA)... si lo fuera, se enteraría de cosas que le convendría saber.

ABRIL Y ANGUSTIAS: (INTERESADAS) ¿Qué cosas?

ESPERANZA: (MISTERIOSA) Cosas...

ABRIL: (INTERESADA) ¿Nos tienes algún chisme?

ESPERANZA: (BURLONA) ¿Chismes, yo? Ay, no, como creen...

ABRIL Y ANGUSTIAS SE ACERCAN A ESPERANZA MIRÁNDOLA INTERROGATIVAMENTE QUIEN LAS IGNORA DÁNDOSE IMPORTANCIA. TOMA UNA BLUSA. LA LAVA.

ESPERANZA: (DESPUÉS DE UN SILENCIO PESADO) Ayer ví a Juan.

ABRIL Y ANGUSTIAS: (SORPRENDIDAS) ¡No!

ESPERANZA: ¡Sí!

ANGUSTIAS: ¿Dónde?

ESPERANZA: (MISTERIOSA) En el mercado. Chocó conmigo a la entrada.

ABRIL: (INTERESADA) ¿Y qué pasó?

ESPERANZA: Cuando me vio se puso re’nervioso el hijo de la chingada... (RIE)... nomás acordarme de su jeta me da risa...“Hola Juan, ¿Cómo está?” –- le dije – “¿Cuándo regresó que no lo hemos visto con Soledad?”... (RIE)... le sudaron hasta los guevos al cabrón.

ABRIL: ¿Pero qué te dijo?

ESPERANZA: Me dijo que apenas ayer había regresado “del otro lado”, y que como estaba arreglando unos asuntos -no me dijo cuales por supuesto - no había podido venir a ver a Soledad... ¡Sí, cómo no!... pero cuando se despidió, me dijo que hoy viene para acá.

ANGUSTIAS: (PERSIGNÁNDOSE) ¡Ave María Purísima!

DOÑA PRUDENCIA: No le habrá dicho nada de la niña, ¿Verdad?

ESPERANZA: Ay, no. ¿A poco me cree tan mala?

Para leer la obra completa "Sol3dades", haga clic aquí.
Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura, haga click aquí.

Saturday, March 5, 2011

Ejercicio de lectura y escritura de seis poemas de estudiantes del curso ¡Y qué me cuentas!

Para leer los poemas que escribieron los alumnos, haga click aquí.
Seis de los alumnos del curso presencial ¡Y qué me cuentas! escribieron poemas usando ocho palabras extraídas del poema "Preciosa y el aire" de Federico García Lorca. Como es costumbre dentro de la clase, después de una lectura, los alumnos tienen que escoger ocho palabras para construir una historia. Lo interesante de este ejercicio es que esta vez eligieron ocho palabras extraídas de sus mismos poemas.
Aquí están las ocho palabras:

Las ocho palabras son:
1. Expandir.
2. Acantilado.
3. Empinado.
4. Desafío.
5. La música.
6. El jinete.
7. Tinieblas
8. Caminamos.

La historia, resultado del trabajo colectivo del grupo es la siguiente:
“En las tinieblas de un día de primavera, caminaba hacía una cantina de mala fama. Se oía una música desafinada. Desde la loma empinada, el jinete cantaba la canción “El abandonado” que es sobre el santo Malverde. Me asusté tanto que me tiré del acantilado extendiendo mis alas.”

Los invito a escuchar y a ver el proceso de escritura de este ejercicio tal como fue realizado en clase.
La primera parte del ejercicio la pueden ver y escuchar haciendo click aquí.
La segunda parte del ejercicio la pueden ver y escuchar haciendo click aquí.

Ahora es el turno de ustedes para escribir su historia con estas mismas ocho palabras y mandármela en la liga que dice "comment" debajo de este "post".
¡Diviértanse!

Poemas de los alumnos del curso Y qué me cuentas!

¿Qué puede ser más satisfactorio para un maestro que ver su trabajo reflejado en el conocimiento de sus alumnos? Pues permítanme compartir con ustedes 6 poemas que escribieron 6 alumnos que asisten a mi curso presencial. Es la primera vez que los alumnos deciden escribir poemas. Generalmente son historias cortas, cuentos o relatos. sin embargo, después de leer a Federico García Lorca, algunos de los alumnos decidieron realizar su propio poema a partir de ocho palabras tomadas del poema. Si tomamos en cuenta que todos los alumnos son estudiantes de español como lengua extranjera, el resultado en sus poemas no pudo ser mejor. Esto me llamó la atención y es por eso que decidí compartir los poemas de los alumnos con ustedes.
Como siempre, después de una lectura, los estudiantes tienen que escoger ocho palabras para crear una historia propia. Esta vez las ocho palabras las escogieron a partir de sus propios trabajos. Interesante, no.
Aquí tienen los poemas para que los disfruten.
Para ver los ejercicios de ocho palabras a partir de estos poemas, hagan click aquí.

Sellada por sus celos
Autor: Ron


La gitana miró en su luna
y al espejo le preguntó,
«¿Quién es la más bella de ellas,
si no yo?»

Sonsonete emitió el vidrio
cuando al fin él le contestó,
«"Marina", mi tacaña dueña,
creo yo».

Gritó un grito amargo, «Por Dios,
la mataré con mi pandero,
o con pergamino quemaré
su cuero».

Cuando parpadeaban estrellas
por un mal sendero empezó,
pero se la tragó la tierra,
y murió.

Nunca más se oyó su buen canto
ni las coplas que desafinó
porque, por dar celos a otra,
terminó.


Sin título
Autor: Leonard.


Bajo de un cielo frío
Se esconde un gitano huyendo,
Lejos de un sendero,
Lejos de la música nativa del pandero,

No hay sonidos excepto
Un sonsonete tranquilo,
Un tono un poco monótono,
Como el de una oficina los domingos.

. . .

En otra oficina, del gobierno,
Existe un gran pergamino:
“¡Vete! ¡Vete, gitano,

Malo y sucio.
Hombre de lodo.
Mujer del diablo!”
. . .

Bajo de una luna fría,
Una estrella brilla.
Y, casi, le da al gitano esperanza.


Sin luna
Autor: Keatha


Hay fieras estrellas quebradas
Iluminando de un quemar rojo
el sendero empinado
que el gitano tiene que seguir.


Sus gritos acompañados
del sonsonete de mil panderos
están escritos en pergamino
y recordados para siempre.


El gitano sigue su esperanza
al caminar una noche sin luna
oyendo el susurro de sus guías,
– el valor es inmortal.


Sin título
Autor: Yoko

Todos, caminamos tocando los panderos por senderos.
Tenemos el mapa hecho de pergamino.
Un montón de estrellas nos ayudan a llegar allá.
El sitio donde la luna llena vive.
Todos, cantamos y gritamos la canción de la luna.
Todos, hacemos un sonsonete alto.
Para que la luna se de cuenta.
Todos, ayudamos a los niños y a los adultos a expandir su imaginación.
Todos, somos los gitanos haciendo algo muy especial.


Sin título
Autor: Debbie

En la orilla del mar negro brillante
Las olas mueren con un sonsonete
Suave sobre la arena.

La gitana está allí.

Desde el cielo de azul más oscuro
La luna llena hace un sendero
De luz sobre el agua.

La gitana mira allí.

En un acantilado apenas visible
El pandero incansable de Titán
toca contra de las rocas.

La gitana escucha allí.

Sobre los tímidos reflejos de las estrellas
Flota una botella con un pergamino
nunca leído.

La gitana da una vuelta.


Sin título
Autor: Juanita.

Mi mamá me decía siempre que soy una gitana.
Me encanta caminar por cualquier sendero,
mirando las estrellas.
Nunca me preocupo de qué tengo que hacer mañana.
Sólo el sendero, la naturaleza, la música,
y otras cosas bellas.

El viento soplando por los árboles me llama
con su sonsonete.
Es como música rítmica en la paz de las
tinieblas.
Una vez me sorprendió, montando su caballo,
un jinete.
Me dijo, "Venimos para estudiar murciélagos;
somos una clase."

El último del desfile, siguiendo el ritmo
de los pasos, tocó su pandero.
Decidieron desmontar y pasar la noche
buscando murciélagos.
El jinete gritó a sus compañeros, "Miren como
la luna parece pergamino."
Los otros se acostaron, y en la noche soñaban
que no había murciélagos, sino existían
magos.

Yo regresé a mi casa y me di cuenta que mi mamá tenía mucha razón.

¡Felicidades a todos los alumnos por su entrega a la literatura y al aprendizaje del español!

Wednesday, February 23, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura del poema "Preciosa y el aire" de Federico García Lorca.

Para leer el poema relacionado con este ejercicio haga click aquí.
Los invito a escuchar y a ver la sección del ejercicio de ocho palabras que el grupo ¡Y qué me cuentas! realizó en clase después de leer el poema "Preciosa y el aire"de Federico García Lorca. Durante el proceso del ejercicio, el grupo comenzó a escribir una historia que posteriormente cambió totalmente. Por ello, este ejercicio consta de dos partes.
Las ocho palabras que escogieron para escribir su historia fueron:
1. Sendero
2. Gitano
3. Luna
4. Estrellas
5. Pandero
6. Gritos
7. Sonsonete
8. Pergamino

La primera historia que escribieron y cuyo proceso pueden ver y escuchar haciendo click aquí es la siguiente:

"Había un gitano que caminaba en un sendero en una noche llena de estrellas. De repente, escuchó el sonsonete del pandero. Cuando un grito lo asustó. Por la luz de la luna vio un pergamino gigante que se envolvió".

La segunda parte y final que pueden ver y escuchar haciendo click aquí es la siguiente:

"Subía la luna color de pergamino. Caminaba la gitana debajo de las estrellas luminosas. Rompió un grito la noche. Apareció él en el sendero; sus pasos como sonsonetes de un pandero."

Ahora es el turno de ustedes. Usen las mismas ocho palabras y creen su propia historia. Súbanla al blog usando el link "comments" que pueden encontrar al final de este escrito. En cuanto yo reciba sus ejercicios les mandaré mis comentarios.
Saludos.

Tuesday, February 22, 2011

Preciosa y el aire, de Federico García Lorca

Para leer el ejercicio relacionado con este poema haga click aquí.
Poema en audio: Preciosa y el aire de Federico García Lorca por Miguel Herrero
 A Dámaso Alonso                                                                                  
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene,
por un anfibio sendero
de cristales y laureles. 

El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.

En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde. 

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme. 

San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente. 

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre. 

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente. 

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve. 

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes. 

                              * 
Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses. 

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes. 

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe. 

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde. 

Sunday, February 20, 2011

Comentario de Aurea López a los ejercicio de alumnos del cuento "En busca del tabaco perdido"

Hola a todos!
Le mando el comentario que Aurea López, la autora de "En busca del tabaco perdido" me mandó a mi correo electrónico después de leer sus trabajos realizados después de que leímos su cuento en clase.
Que mejor motivación que un comentario de la misma autora del cuento!
Si quieren mandarle un comentario a ella, háganlo en el link de "comments" para que los pueda leer.
Saludos!





From: aurea lopez

 to me

 4:15 AM (feb 20.2011)


Hola Ramón:

Te agradezco mucho tu correo y me ha alegrado que mi cuento En busca
del tabaco perdido os haya sido útil. Me he leído las historias que
han escrito los alumnos y me ha sorpendido el nivel tan alto de
español que algunos tienen, así como su capacidad para dejar la
imaginación volar y elaborar textos tan originales y graciosos a
partir de las ocho palabras elegidas.

Me ha llamado la atención, como también a una alumna, que la palabra
"fumar" no haya aparecido por ningún lado, parece que tus estudiantes
están concienciados con lo perjudicial que puede ser el tabaco.

Por último, no me extraña que los alumnos sepan buen español con un
profesor tan eficiente como tú, que les corrige con precisión y les
valora el trabajo realizado con esfuerzo y ánimo. Enhorabuena por tu
docencia.

Afectusosos saludos a ti y a tus alumnos.
Áurea López

Friday, February 18, 2011

Ejercicio de lectura y escritura del cuento "El reloj" de Pio Baroja.

Para ver el cuento relacionado con este ejercicio, hacer clic aquí
Los invito a disfrutar un rato de la clase ¡Y qué me cuentas! El pencast que verán a continuación es el ejercicio que hicimos en clase después de leer "El Reloj" de Pío Baroja. Vean y escuchen el pencast. Noten el proceso que llevamos para escribir esta historia colectivamente. Como verán primero elegimos ocho palabras del cuento "El Reloj" y posteriormente construimos con ellas nuestra propia historia. El pencast dura aproximadamente 11 minutos.
Disfrútenlo haciendo click aquí.

Les transcribo el ejercicio para que vean el producto final.
Las ocho palabras son:
1. Argentada.
2. Amargura.
3. Cernirse.
4. Sobrecogido.
5. Alcotán.
6. Latido.
7. Escondrijo.
8. Indiferente.

La historia que todos escribieron quedó como sigue:
"Una mujer sobrecogida de amargura sentía los latidos de su corazón porque vió un alcotán argentado cirniéndose sobre su cabeza. El alcotán había salido de su escondrijo. La mujer no debía tener miedo porque el ave era indiferente a ella. Estaba buscando un sapo.

Ahora es el turno de ustedes. Utilicen las mismas ocho palabras y mándenme su historia usando el link que dice "comments" que está ubicado justo al final de este post. Escriban y diviértanse. Yo les mandaré mis correcciones en cuanto lea su historia.

Tuesday, February 15, 2011

"El reloj" de Pio Baroja

Para ver el ejercicio relacionado con esta lectura, hacer clic aquí

El reloj
Pío Baroja


Porque todos sus días, dolores, y sus ocupaciones,
molestias, aún de noche su corazón no reposa.
-Eclesiasté
Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran y los arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas de flores a perderse en el azul mar. Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas, hay una región terrible y misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus descarnados brazos de espectro y en donde el silencio y la oscuridad proyectan sobre el alma rayos intensos de sombría desolación y de muerte.
Y en lo más siniestro de esa región de sombras, hay un castillo, un castillo negro y grande, con torreones almenados, con su galería ojival ya derruida y un foso lleno de aguas muertas y malsanas.
Yo la conozco, conozco esa región terrible. Una noche, emborrachado por mis tristezas y por el alcohol, iba por el camino tambaleándome como un barco viejo al compás de las notas de una vieja canción marinera. Era una canción la mía en tono menor, canción de pueblo salvaje y primitivo, triste como un canto luterano, canción serena de una amargura grande y sombría, de la amargura de la montaña y del bosque. Y era de noche. De repente, sentí un gran terror. Me encontré junto al castillo, y entré en una sala desierta; un alcotán, con un ala rota, se arrastraba por el suelo.
Desde la ventana se veía la luna, que ilumina a con su luz espectral el campo yerto y desnudo; en los fosos se estremecía el agua intranquila y llena de emanaciones. Arriba, en el cielo, el brillante Arturus resplandecía y titilaba con un parpadeo misterioso y confidencial. En la lejanía las llamas de una hoguera se agitaban con el viento. En el ancho salón, adornado con negras colgaduras, puse mi cama de helechos secos. El salón estaba abandonado; un braserillo, donde ardía un montón de teas, lo iluminaba. Junto a una pared del salón había un reloj gigantesco, alto y estrecho como un ataúd, un reloj de caja negra que en las noches llenas de silencio lanzaba su tictac metálico con la energía de una amenaza.
«¡Ah! Soy feliz -me repetía a mí mismo-. Ya no oigo la odiosa voz humana, nunca, nunca.»
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
La vida estaba dominada; había encontrado el reposo. Mi espíritu gozaba con el horror de la noche, mejor que con las claridades blancas de la aurora.
¡Oh! Me encontraba tranquilo, nada turbaba mi calma; allí podía pasar mi vida solo, siempre solo, rumiando en silencio el amargo pasto de mis ideas, sin locas esperanzas, sin necias ilusiones, con el espíritu lleno de serenidades grises, como un paisaje de otoño.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico. En las noches calladas una nota melancólica, el canto de un sapo me acompañaba.
-Tú también -le decía al cantor de la noche- vives en la soledad. En el fondo de tu escondrijo no tienes quien te responda más que el eco de los latidos de tu corazón.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Una noche, una noche callada, sentí el terror de algo vago que se cernía sobre mi alma; algo tan vago como la sombra de un sueño en el mar agitado de las ideas. Me asomé a la ventana. Allá en el negro cielo se estremecían y palpitaban los astros, en la inmensidad de sus existencias solitarias; ni un grito, ni un estremecimiento de vida en la tierra negra. Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido, delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros; supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta.
Y los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos. Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre.
FIN

Thursday, February 10, 2011

En busca del tabaco perdido, de Aurea López

Para leer el cuento "En busca del tabaco perdido" de Aurea López, hacer clic aquí.

Comparto con ustedes el pencast del ejercicio de ocho palabras que el grupo ¡Y qué me cuentas! escribió después de leer el cuento "En busca del tabaco perdido" de Aurea López. El pencast dura aproximadamente 20 minutos. En él podrán escuchar la forma en la que el grupo decidió las ocho palabras que después utilizarían para escribir la historia. El proceso es muy interesante. Es la primera vez que el grupo escribe una historia más larga que lo que acostumbra. Por los comentarios que pueden escuchar en el pencast, se ve que el grupo ha aprendido suficiente español y pueden discernir cuestiones gramaticales y autocorregirse. Esto es un gran avance en los estudiantes, lo cual me hace sentir muy contento.
Les recuerdo que el pencast puede agrandarse para ver mejor el proceso de escritura. La forma de hacerlo es colocando el cursor en el extremo superior derecho del pencast. Ahí aparecerá una flecha en un círculo color naranja. Dándole click a la flecha, el pencast se agranda. En el extremo inferior derecho, verán un número "1" en un círculo naranja. Si ponen el cursor en él, verán que se despliega una barra de lado derecho con las hojas 1 y 2 del pencast. Pueden ir a la página dos tan solo con colocar el cursor en dicha página.
Disfrútenlo haciendo click aquí!

Por supuesto les transcribo las ocho palabras y la historia final, para que puedan ver el ejercicio completo:

1. Duendecillo
2. Alargar
3. Aliciente
4. Tacaña
5. Amena
6. Picaba
7. Fontanero
8. Fatal

La historia final, es como sigue:

"Esta semana tuvimos una tempestad muy fuerte. A un pobre viudo se le quebraron los tubos del agua de la casa. Llamó a un fontanero pero llegó un duendecillo. Porque era tacaño, el viudo decidió no pagar por los servicios que el duendecillo iba a hacer para arreglar los tubos. Fue un error fatal. De repente el duendecillo alargó su cuerpo y picó al tacaño con un trozo de palo. No fue una situación amena. No había ningún aliciente para que el duendecillo arreglara los tubos".

Ahora es su turno. Utilicen las ocho palabras que el grupo eligió y escriban su propia historia. Mándenla en el link "comments" que está al terminar éste post. Prometo mandarles mis comentarios en cuanto los lea.
Suerte!

Monday, February 7, 2011

En busca del tabaco perdido de Aurea López

Para leer el ejercicio relacionado con este cuento, hacer clic aquí.

EN BUSCA DEL TABACO PERDIDO
2º Premio del XI Concurso “Semana sin humo”, SEMFYC, 2010
autora: Áurea López
Hacía un mes que había dejado de fumar y lo llevaba bien hasta que un día me senté en un banco del parque donde solía ir a leer un rato y me encontré un paquete casi lleno. Alguien lo había olvidado después de fumarse un par de cigarrillos. Me lo guardé y cuando llegué a casa me fumé uno. Pensé en dosificármelo para que me durara más, pero me lo terminé al día siguiente. Volvería a dejar de fumar, desde luego que no iba a comprarme un paquete. A los pocos días me encontré un cigarrillo completamente intacto sobre el césped del mismo parque. Había vuelto a poner el mechero en el bolso y lo encendí. Me lo fumé de camino a casa.
Después de estos dos hallazgos que creía equivocadamente afortunados, empecé a alargarmis paseos por el parque con la intención de encontrarme de nuevo un cigarrillo que hubiera caído de un paquete al que el propietario no se había molestado en recoger. Pero no siempre se producía el encuentro y entonces le pedía a cualquier persona que viera fumar un pitillo. Algunos entendían mi justificación de no querer comprar tabaco para no fumar más, pero otros se molestaban por mi solicitud, sobre todo los más jóvenes. Aun así me lo daban y a mí me sabía muy bien el cigarrillo que cada día buscaba o pedía. A las semanas ya no era uno sino dos al día los que iba buscando por el parque y por las calles adyacentes. A veces me alejaba hasta otros barrios esperando mejorar mi fortuna en cuanto a los pitillos que me podía fumar al día. Y sí que tuve suerte porque en ocasiones me encontraba paquetes perdidos con dos o tres cigarrillos.
Después de meses mi único aliciente al salir a la calle era encontrar lo que iba a fumar o decidir a quién o cuándo lo pediría. Pero si había pasado horas dando vueltas sin haber conseguido nada, me iba a una cafetería y me pedía un té o un café tras lo que le pedía un pitillo a la persona más cercana que estuviera fumando. A veces, una amena charla proseguía.
Nunca nadie me lo negó e incluso ciertas personas se mostraron comprensivas y me dijeron que me entendían. A los familiares y amigos también los sableaba, de tal modo que solo quería quedar con los que fumaban. Ponía cualquier excusa con tal de coincidir y que me dieran tabaco. A veces, yo les regalaba un paquete para que no pensaran que era una tacaña.
Me sabía tan bien el cigarrillo que se me olvidaba toda la vergüenza que había pasado pidiéndolo o agachándome en medio de la calle a cogerlo arriesgándome a que me viera algún conocido. Si me cruzaba con alguien en la calle y no me atrevía a recogerlo del suelo por si me veía,
me paraba y hacía como que buscaba algo en el bolso o daba la vuelta a la manzana esperando que la calle estuviera más solitaria cuando yo doblase a cogerlo de la acera.
El deseo de fumar podía con cualquier reparo que tuviera, hasta que llegué a coger un cigarrillo encendido que uno que subía al autobús tuvo que tirar delante de mis pies cuando yo me acercaba a la parada. Me lo fumé dejando que pasara el autobús que yo aguardaba arriesgándome a llegar tarde a una cita con una amiga.
La tarde que vino el fontanero a arreglarme el calentador vi cómo se dejaba el paquete de tabaco rubio sobre la mesa de la cocina. Le cogí dos pitillos mientras él estaba ocupado en la galería y no me podía ver. En cuanto se marchó y cerré la puerta me lo fumé. Me supo a gloria aquel cigarrillo inesperado.
Muchos días me decía que iba a comprar tabaco, pero no quería hacerlo porque eso suponía reconocer que volvía a fumar. Mientras fuera recogiendo o pidiendo podía decir que yo no fumaba.
Empecé a darme cuenta de que algunas personas con aspecto marginal hacían lo mismo que yo, y hasta se atrevían a coger colillas. Cuando le conté a un amigo, al que también le estaba costando dejar de fumar, que me estaba acostumbrando a pedir tabaco por la calle, me comentó que él también lo hacía cuando estaba desesperado. Ya no me sentía que era la única.
Un día no hubo manera de conseguir ninguno y decidí que en un bar podía robar el paquete de alguien que lo dejara sobre la mesa mientras iba al servicio o a pagar. Pero no fue posible y me sentí tan furiosa que cogí una colilla que había debajo de la mesa. Me decía a mí misma que era medio cigarrillo que alguien había tenido que apagar al marcharse para convencerme de que yo no iba andando por ahí cogiendo colillas.
Cuando salí de debajo de la mesa, me encontré con la madre de un alumno mío mirándome, y tal fue el sofoco que pagué y me marché corriendo. Luego pensé que quizá no se hubiera dado cuenta de lo que me estaba fumando, que, por cierto, sabía fatal, a un trozo de palo quemado.
Esa noche me picaba tanto la lengua que me asusté por si había cogido alguna infección en la boca. Soñé con duendecillos malignos que se me comían por dentro hasta que iba arrastrándome porque me dejaban sin fuerzas. Me desperté gritando asustada.
En busca del tabaco había caído muy bajo. A la mañana siguiente dejé de fumar. Han pasado ya diez años y no he vuelto desde entonces.

Thursday, February 3, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura del poema: "Allá ella, abandonada" de Alejandro Aura.

Para leer el poema "Allá ella, abandonada" de Alejandro Licona, haga clic aquí.

Les comparto el pencast que hicimos durante el curso ¡Y qué me cuentas! después de leer el poema "Allá ella, abandonada" de Alejandro Aura. El grupo de estudiantes eligió ocho palabras y con ellas formó una historia. Al darle click aquí, ustedes podrán escuchar esa parte de la clase (dura aproximadamente 20 minutos). Lo interesante es que escucharán y verán cómo fueron eligiendo las palabras y luego como fueron construyendo la historia. ¡Disfrútenlo!

Por supuesto transcribo las ocho palabras y la historia final para que puedan leerla en caso que su curiosidad no les haga abrir el pencast :
1. Derrota.
2. Primor.
3. Impredecible.
4. Inaccesible.
5. Perdurará.
6. Suelta.
7. Lejana.
8. Temblar

La historia que escribieron, es la siguiente:
"En una tierra lejana e inaccesible, había un rey impredecible. La gente temblaba por miedo del rey, porque él quería que su reino malo perdurara para siempre. Para evitar su derrota, tenía un primoroso monstruo suelto que comía a sus peores enemigos."

Ahora es el turno de ustedes. Escriban una historia con las ocho palabras. Mándenmela haciendo "click" en la liga de abajo que dice "comments".Yo les daré mis comentarios. ¡A aprender y divertirse!

Tuesday, February 1, 2011

"Allá ella, abandonada" de Alejandro Aura

Para ver el ejercicio relacionado con este poema, hacer clic aquí
Poema en audio. Escuchen el poema en voz del propio autor, Alejandro Aura

Allá ella, abandonada
4


Ya entiendo:
la ciudad vivirá más que yo
que la he amado.

Allá ella,

abandonada.

Su corazón será

un inmenso cacto,

cubierto de primores
y de muertos.



5

Sin embargo me iré a hacer otras ciudades;

por un leve tiempo dejarás de importarme;

aunque me vaya te estaré haciendo falta.

Olvidaré por completo

tus complicados números de teléfono,

tus direcciones

cada vez más inaccesibles y lejanas,

no pensaré en ir a tal o cual cine,

a tal o cual mercado, parque, paseo,

monumento, galería, oficina;

todo será nuevo:

calles desechables, casas de papel,
tiendas de una sola vez, platillos imposibles,

rutas de autobuses que corren
nada más sobre el papel de un plano.

Me sentiré feliz como una flecha suelta,
hasta que alguna cosilla accidental en la memoria

me haga pegar de nuevo un grito de dolor

y me clave otra vez en tu pecho,

y para siempre.



8



El resto de la aurora
no caerá de mi mano,

lo aseguro,
mas tampoco el frío impredecible
que me dejó temblando
perdurará.

Acepto la derrota

pero que la ciudad

acepte también
que la he vencido.


Tomado de: Causa de vida



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